POR ANA PATRICIA VALAY
Cada día, miles de pasajeros aterrizan en el Aeropuerto Internacional de Tijuana, recogen su equipaje y continúan su trayecto hacia California, o llegan desde Estados Unidos para conectar con destinos en México. Todo ocurre dentro de una dinámica que hoy parece natural en la frontera, pero que hace apenas una década parecía imposible.
En el centro de ese modelo está Jorge Goytortua, CEO de Cross Border Xpress (CBX), un ejecutivo de la industria aeronáutica que ha sabido combinar visión estratégica, conocimiento operativo y liderazgo para consolidar uno de los proyectos de movilidad binacional más innovadores.
El Aeropuerto Internacional de Tijuana pasó de atender 4.8 millones de pasajeros en 2015 a más de 13 millones de usuarios anuales, consolidándose como una de las principales puertas aéreas entre México y el oeste de Estados Unidos. Este crecimiento no es circunstancial. Detrás de él está la experiencia y visión estratégica de Jorge Goytortua.
EL HOMBRE DETRÁS DEL PROYECTO
Originario de Guadalajara, Jorge ha pasado buena parte de su vida entre aeropuertos y rutas aéreas. Su carrera comenzó en operaciones aeroportuarias y servicio al cliente, experiencia que le permitió comprender desde temprano cómo funciona la industria.
Trabajó durante años en aerolíneas como Mexicana de Aviación y Aeroméxico, ocupando posiciones comerciales y operativas tanto en México como en Estados Unidos.
Su vida profesional también ha implicado constante movimiento. Detrás de cada cambio de ciudad ha estado el respaldo de su esposa, Ana Laura Basulto, con quien comparte más de tres décadas de matrimonio. La familia ha realizado alrededor de una docena de mudanzas siguiendo las oportunidades que su carrera le ha presentado.
Esa combinación de experiencia operativa y visión estratégica fue lo que buscaban los inversionistas de CBX cuando lo invitaron a dirigir el proyecto en 2018.
UN AEROPUERTO CON VOCACIÓN BINACIONAL
Para Goytortua, el potencial del aeropuerto de Tijuana no es una sorpresa. Durante décadas este aeropuerto ha mantenido una relación natural con el oeste de Estados Unidos.
Incluso antes de la apertura de CBX, pasajeros provenientes de Arizona, Nevada, Idaho, Washington u Oregon viajaban hasta la frontera para abordar vuelos hacia distintos destinos en México.
Desde muchas de esas ciudades no existían rutas directas al país o implicaban largas conexiones en hubs como Dallas o Houston. Tijuana se convirtió así en una alternativa para miles de viajeros.
La apertura de Cross Border Xpress permitió aprovechar ese fenómeno facilitando el acceso directo al aeropuerto desde California.
En menos de una década, el aeropuerto triplicó su volumen de pasajeros y amplió su conectividad aérea de 18 rutas directas a cerca de 38 destinos nacionales.
LA CONFIANZA QUE CRUZÓ LA FRONTERA
Para Jorge Goytortua, uno de los mayores retos del proyecto no fue técnico ni operativo, sino construir confianza. Al inicio existía escepticismo sobre si un modelo como Cross Border Xpress podía operar con los niveles de seguridad que exige una de las fronteras más transitadas del mundo.
Con el tiempo esa percepción cambió. A través del trabajo con Customs and Border Protection (CBP), el proyecto consolidó una relación de colaboración que permitió implementar procesos más eficientes para el tránsito de pasajeros.
Hoy esa confianza también se refleja en los resultados. En 2023, cerca del 50 % de los mexicanos que llegan por avión a California lo hacen a través de CBX, mientras que alrededor del 38 % de los ciudadanos y residentes estadounidenses que viajan a México utilizan esta conexión.
LIDERAR PERSONAS, NO SOLO PROYECTOS
Cuando Goytortua habla de Cross Border Xpress, rara vez lo hace en términos individuales. Prefiere hablar del equipo. Hoy, alrededor de 400 personas participan directa o indirectamente en la operación del proyecto.
En ese entorno conviven distintas generaciones —desde Baby Boomers hasta integrantes de la Generación Z— y, para él, liderar implica comprender cómo trabaja cada una y lograr que todos compartan una misma visión. Más que una empresa, dice, CBX funciona como una comunidad.
VISIÓN, DISCIPLINA Y PROPÓSITO
Esa filosofía se puso a prueba durante la pandemia. En semanas, el tráfico mensual de pasajeros cayó de cerca de 200 mil usuarios a apenas cinco mil. Frente a la incertidumbre, el equipo decidió reorganizar operaciones y proteger las fuentes de empleo.
Para Goytortua, los grandes proyectos se construyen combinando inspiración con trabajo constante. A los jóvenes líderes les habla de paciencia, disciplina y capacidad de adaptación.
Pero quizá el logro que más lo enorgullece no aparece en las estadísticas. Cada año, CBX participa en iniciativas sociales vinculadas con educación, alimentación y prevención de problemáticas en la región fronteriza. El verdadero éxito de un proyecto, sostiene, también se mide por la huella que deja en la comunidad.
Al final, más allá de las cifras y la infraestructura, proyectos como CBX recuerdan que las fronteras también pueden ser espacios de encuentro. Y que cuando hay visión, trabajo en equipo y confianza, incluso los límites entre dos países pueden convertirse en puentes.
EN BREVE
Una palabra que defina a CBX: Innovación.
Un valor que guíe tu liderazgo: Humildad.
Un hábito que te ha ayudado a crecer profesionalmente: Disciplina.
Un consejo para los jóvenes líderes de la frontera: Adaptación y trabajo duro.
El mayor orgullo de CBX hasta hoy: La filantropía.
“Uno de los mayores retos no fue técnico ni operativo: fue construir confianza.”
Datos importante:
Cerca del 50 % de los mexicanos que llegan por avión a California lo hacen a través de CBX y alrededor del 38 % de los ciudadanos o residentes estadounidenses que viajan por vía aérea a México utilizan esta conexión.