Del bullying a la reconstrucción personal: la historia de una joven de Tijuana que encontró en el boxeo una forma de sostenerse… y de volver a empezar

POR ANA PATRICIA VALAY

A los catorce años, Carime Arriaga no llegó al boxeo por vocación. Llegó por necesidad. En medio de episodios de bullying en la secundaria, lo que comenzó como una invitación entre amigos se convirtió en un refugio… y, con el tiempo, en un camino de vida.

Sus amigos abandonaron las clases en cuestión de días; ella decidió quedarse. Ocho años después, ha hecho del boxeo un estilo de vida.

CUANDO CRECER LLEGA DEMASIADO PRONTO

Desde niña, el movimiento formó parte de su vida. Fue en el Club de Niños y Niñas donde descubrió su gusto por el deporte, un espacio al que llegó junto a sus hermanos cuando su mamá buscaba mantenerlos activos y seguros.

Pero crecer no fue sencillo. La separación de sus padres marcó un punto de quiebre. Su mamá, emocionalmente afectada, dejó de ser la misma, y Carime, la mayor de tres hermanos, asumió responsabilidades que no correspondían a su edad.

A los 16 años, la vida la empujó a salir de casa.

Trabajar, estudiar y entrenar no eran opciones: eran la única forma de sostenerse.

“Estar sola siendo tan joven es algo que ninguna niña debería vivir”, reconoce. Aun así, fue en ese proceso donde empezó a descubrir de qué estaba hecha.

HAY GOLPES QUE NO SE VEN

El boxeo dejó de ser sólo una forma de defensa. Se convirtió en parte de su identidad. Pero el camino no fue lineal.

Hubo una etapa marcada por la violencia física y emocional dentro de una relación que la hizo dudar de sí misma. “Llegas a creer que no eres nada”, comparte. En ese momento, el ruido interno fue tan fuerte que incluso el deporte quedó en pausa.

Detenerse también dolió. Mientras ella intentaba recomponerse, otras seguían avanzando.

Y eso pesa.

VOLVER A ELEGIRSE

Con ayuda, terapia y mucha honestidad consigo misma, Carime comenzó a reconstruirse. A mirarse distinto y a entender que su historia no terminaba ahí.

Hoy entrena con disciplina, enfocada y con una claridad que antes no tenía. Cuida su preparación y se mantiene firme en su objetivo.

Su regreso al ring está previsto para mayo.

No es sólo una pelea.

Es una decisión.

También regresó al Club de Niños y Niñas donde creció como instructora, acompañando a otros niños en su desarrollo y devolviendo, de alguna manera, lo que ese espacio significó para ella.

APRENDER A LEVANTARSE

Carime no habla desde la perfección, habla desde lo vivido. A otras mujeres les deja algo claro: el miedo siempre va a estar, pero no debe detenerte. “Hazlo con miedo, pero hazlo”.

Para ella, el boxeo es un reflejo de la vida. “Así como te caes en la lona, te caes en la vida… y tienes que aprender a levantarte”.

Y hoy sabe que siempre se puede volver a empezar.

Espera un momento…

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