En Geeks Academy, niñas y niños descubren que aprender ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas también puede ser una aventura llena de creatividad, curiosidad y juego.
POR ANA PATRICIA VALAY
En una mesa hay piezas de plástico, cables, computadoras abiertas y muchas ideas flotando en el aire. Los niños prueban, se equivocan, vuelven a intentar… y celebran cuando algo finalmente funciona.
Están construyendo robots.
Y aunque trabajan con tecnología que muchos adultos apenas comienzan a entender, siguen siendo niños: curiosos, inquietos y llenos de imaginación.
En el marco del Mes del Niño, tres estudiantes comparten cómo viven su infancia dentro de un modelo educativo que combina ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas para aprender creando.
Así se vive el aprendizaje en Geeks Academy, donde el modelo educativo STEAM propone una manera distinta de acercarse al conocimiento: experimentando, construyendo y resolviendo retos.
Pero más allá de la tecnología o de los proyectos, lo que realmente distingue a este modelo es la manera en que los propios niños lo viven y lo cuentan.
EXPLICARLO A LOS ADULTOS
Para Marco André Acosta Borges, de 11 años, una de las experiencias más emocionantes fue participar en un foro donde tuvo que explicar este modelo educativo frente a un público lleno de adultos.
“Sentí nervios, pero también felicidad”, recuerda. “Me sentí muy orgulloso”.
En la escuela, Marco combina distintas actividades. Además de practicar karate fuera del salón de clases, dentro del modelo STEAM aprende robótica y creación de contenido digital, algo que le entusiasma especialmente.
“Estamos viendo robótica y también YouTube”, cuenta. “Me gusta grabar videos”.
En este modelo educativo, explica, muchas tareas no se limitan a estudiar un tema, sino a presentar avances de proyectos o prepararse para competencias.
Cuando piensa en el futuro, su motivación tiene que ver con compartir lo que ha aprendido.
“Me gustaría enseñarles a otros niños que no se rindan”, dice.
“Que sigan sus sueños”.
“Me sentí muy orgulloso de explicar lo que hacemos.”
— Marco André, 11 años
PENSAR, CREAR… Y PROGRAMAR
Ana Alejandra Cortés Güiza. tiene 14 años y cursa tercero de secundaria. Desde hace dos años forma parte de este modelo educativo que integra distintas disciplinas para desarrollar proyectos innovadores.
“Utilizamos ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas para crear ideas y proyectos”, explica.
En su caso, participa en el equipo de robótica, donde los estudiantes construyen y programan robots para distintas competencias.
“Hemos hecho robots que siguen líneas, robots de sumo y proyectos de futuros innovadores”, cuenta.
Para Ana, una de las mayores diferencias con el aprendizaje tradicional está en la forma de trabajar.
“La diferencia es que usamos herramientas tecnológicas y pensamiento creativo para desarrollar nuestras ideas. Es una manera más libre y práctica de aprender”.
“Usamos el pensamiento creativo para desarrollar nuestras ideas.”
— Ana Alejandra, 14 años
Aunque la tecnología forma parte importante de su vida escolar, Ana también disfruta muchas otras actividades. Le gusta tocar guitarra, participar en el coro de su escuela, practicar taekwondo y convivir con sus amigos.
“Todavía no estoy completamente segura de a qué me quiero dedicar”, dice con naturalidad. “Pero sí me llama mucho la atención la programación”.
APRENDER JUGANDO
Mateo Santiago Cota Solórzano tiene 12 años y lleva cerca de dos años dentro de este modelo educativo.
Para él, la diferencia con otras clases es muy clara.
“Lo que más me gusta es cómo lo enseñan”, dice con entusiasmo. “Es muy divertido. Realmente jugamos y aprendemos al mismo tiempo”.
Actualmente está aprendiendo a utilizar GitHub, una plataforma que permite programar y trabajar con código en computadora.
“Ahí puedes aprender código y programar”, explica.
Aunque todavía está descubriendo muchas cosas nuevas, cuando piensa en el futuro su respuesta llega con seguridad.
“Quiero ser mecánico de robots”, dice sonriendo.
“Quiero aprender a usarlos y hacer creaciones nuevas”.
“Jugamos y aprendemos al mismo tiempo.”
— Mateo, 12 años
APRENDER DESDE LA INFANCIA
Para Gustavo Fernández, presidente de Grupo Ferdel —organización que integra proyectos educativos como Colegi FEL y Geeks Academy—, este tipo de formación busca que los niños descubran su interés por la tecnología desde edades tempranas.
La idea es que la robótica, la programación o la ingeniería no se vean únicamente como un pasatiempo, sino como una disciplina que puede desarrollarse con el tiempo.
“Es como el deporte”, explica. “Si alguien quiere ser futbolista profesional, empieza desde niño. En la ingeniería debería ser igual”.
Por eso el modelo busca que los estudiantes experimenten, diseñen y construyan, aprendiendo a través de retos y proyectos.
CURIOSIDAD QUE CONSTRUYE FUTURO
Más allá de robots, programación o proyectos tecnológicos, lo que estos niños están descubriendo es algo más profundo: que aprender también puede ser emocionante.
Que equivocarse forma parte del proceso.
Que las ideas pueden convertirse en proyectos.
Y que los sueños —cuando se cultivan desde pequeños— pueden encontrar caminos inesperados.
Porque al final, siguen siendo niños.
Niños que juegan, imaginan… y poco a poco empiezan a diseñar el futuro.