“Las Flores de Bach son un recordatorio de que la sanación no siempre tiene que ser dura o invasiva. A veces, basta con una flor, una intención y un corazón dispuesto a mirar hacia adentro”

 

Por Lili Gómez

 

Desde que conocí las Flores de Bach, mi vida cambió profundamente. Estas gotitas mágicas —que trabajo con amor en mis sesiones como parte de la terapia floral Bach — actúan como mensajeras sutiles que tocan el alma, armonizan nuestras emociones y abren caminos de sanación real, profunda y amorosa.

Las Flores de Bach fueron creadas por el Dr. Edward Bach, un médico inglés que comprendió que detrás de toda enfermedad hay un desequilibrio emocional. A partir de esta visión, desarrolló 38 esencias florales que actúan sobre distintos estados del alma: miedos, tristeza, rabia, inseguridad, culpa, agotamiento, bloqueo creativo, etc.

Estas flores no contienen principios activos físicos, sino frecuencias vibratorias. Son, en esencia, gotas de energía que trabajan en nuestros campos sutiles, ayudándonos a liberar emociones estancadas y a volver al equilibrio. Lo hermoso es que no hay efectos secundarios, ni contraindicaciones. Son completamente seguras para niños, adultos y hasta animales.

 

¿Cómo actúan?

Actúan como aliados amorosos. Por ejemplo, si una persona está pasando por un duelo, puede beneficiarse de Star of Bethlehem, una flor que ayuda a procesar el shock emocional. Si alguien vive con mucha ansiedad o angustia anticipatoria, Rescue Remedy —una fórmula de emergencia— puede traer calma casi inmediata.

Yo lo he visto en consulta muchas veces:

  • Niños que no duermen bien comienzan a descansar profundamente
  • Mujeres con tristeza inexplicable empiezan a reconectar con su alegría
  • Adultos con insomnio, miedo o enojo crónico empiezan a sentirse más en paz

Las flores de Bach no nos “cambian” como si fueran una medicina química. Más bien, nos devuelven a nuestro estado natural de equilibrio, quitando esas capas emocionales que nos han desconectado de nuestra esencia.

 

La energía cambia

Estas gotas no solo sanan emociones. También limpian el campo vibracional, alinean nuestros chakras, y nos reconectan con una energía más elevada. Muchas personas, al iniciar su tratamiento floral, me dicen que “se sienten más ligeras”, “como si algo se hubiera desbloqueado”, o que “vuelven a ser ellas mismas”.

Las Flores de Bach son un recordatorio de que la sanación no siempre tiene que ser dura o invasiva. A veces, basta con una flor, una intención y un corazón dispuesto a mirar hacia adentro.

 *La autora es terapeuta holística.

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