Arriesgada, aventurera y abierta a los retos, llegó hace un año a una Tijuana que no conocía, sin saber qué le depararía el destino. Hoy se convierte en la primera mujer al frente de la Dirección General de Ibero Tijuana, una responsabilidad que asume con el compromiso de abrir camino para otras mujeres.
Por Ana Patricia Valay
“Agarré una mochila, mis botas y me vine a Tijuana a trabajar”, recuerda Sarah Obregón Davis al hablar de su decisión de aceptar el reto de convertirse en directora académica de Ibero Tijuana. La oportunidad llegó después de atreverse a participar en una convocatoria abierta y ser seleccionada para el puesto. Para entonces, había construido una libertad que le permitía elegir hacia dónde llevar su vida profesional: “Mi mayor inversión ha sido en formarme, en seguir estudiando, en ir apostando por mis proyectos profesionales, y eso me ha dado muchísima libertad”.
Tan solo un año después, el rector Luis Arriaga la invitó inesperadamente a encabezar la universidad. “Me llegó de sorpresa”, reconoce. La propuesta significaba convertirse en la primera mujer en la historia de la institución en ocupar ese cargo. “Más que emoción, sentí un gran compromiso”.
Para Sarah, asumir esta responsabilidad va más allá de un logro personal: representa abrir brecha para otras mujeres. Por eso dice: “Sí, voy yo, pero vamos todas”. Y detalla: “Me siento con un compromiso fuerte, pero me siento muy acompañada. Siento que hay una sororidad precisamente detrás de este primer paso”.
“Pueden ser independientes, pueden decidir lo que quieren de su vida”.
Un camino de decisiones
La primera mujer en dirigir Ibero Tijuana comparte con Mujer Actual las experiencias que la prepararon para este momento histórico. En su trayectoria encuentra decisiones, encuentros y una relación con la educación jesuita que comenzó cuando era estudiante.
“Soy egresada de Arquitectura del ITESO, de la universidad jesuita en Guadalajara, y desde ahí he estado trabajando con los jesuitas en diferentes ámbitos. Aunque trabajé en gobierno y luego también tuve mi propio despacho, que por cierto no fue nada sencillo, siempre estuve vinculada a la academia”.
Su preparación continuó con una maestría en Ciencias en Urbanismo y Desarrollo por la Universidad de Guadalajara y un doctorado en Arquitectura por la Universidad Politécnica de Madrid. Ha sido profesora de licenciatura y posgrado, además de directora de tesis.
Al hablar de su nombramiento, reconoce la congruencia de los jesuitas con sus principios de equidad, justicia y derechos humanos. Retoma lo expresado por el rector: “No es un tema de una cuota de género, es un reconocimiento a la persona”, y añade: “He estado formada con ellos y he trabajado con ellos desde hace muchos años”.
“Mi mayor inversión ha sido en formarme, en seguir estudiando, en ir apostando por mis proyectos profesionales, y eso me ha dado muchísima libertad”.
La libertad de elegir
Detrás de su trayectoria profesional hay también decisiones íntimas que han dado forma a la vida que Sarah ha elegido construir. Sobre ellas conversa con sus estudiantes, especialmente con las jóvenes, quienes suelen preguntarle en qué momento decidió no ser madre.
Sarah nos comparte que, en su caso, fue una elección consciente, aunque reconoce que cada mujer vive circunstancias distintas: “Decidí apostar por mi carrera profesional. Fue una apuesta en mi vida”.
Al hablar de la independencia que tanto valora, le da un sentido concreto y profundamente personal: “Es la libertad de poder mantenerte sola, de escoger los proyectos que quieres, de conocer, de viajar”.
Las mujeres que la acompañan
Al preguntarle qué mujer ha dejado una huella especial en su vida, Sarah encuentra muchos nombres y afectos: su abuela, su mamá, las amigas que se han vuelto incondicionales. Cada una ocupa un lugar propio en su historia.
“Yo creo que no hay una sola mujer. Yo, que además me he movido de ciudades y de proyectos, he tenido muchas mujeres a lo largo de mi vida que han sido claves. Muchas de ellas siguen también”.
Están también las escritoras que lee y las arquitectas que admira. Su participación en la Academia Nacional de Arquitectura guarda el recuerdo de una colega que la invitó con una petición directa: “Necesito mujeres como tú”.
“Nos vamos identificando y vamos trabajando juntas. Nos vamos juntando, nos vamos haciendo fuertes en los diferentes espacios”.
Acompañar, escuchar e inspirar
El compromiso de Sarah toma forma en lo que desea construir junto a la comunidad universitaria. Durante su toma de posesión para el periodo 2026–2030, presentó tres principios para orientar su gestión: Acompañar, escuchar e inspirar.
Sus prioridades incluyen fortalecer la calidad académica, atender la sostenibilidad, mejorar la infraestructura y vincular a Ibero con las necesidades y oportunidades de la región binacional.
Frente a los cambios tecnológicos, considera fundamental preparar a los jóvenes para utilizar la información con criterio: “Se necesita una capacidad de discernimiento, una ética profesional y una estructura mental para poder hacer uso de toda esta información”, expresó entonces.
Seguir explorando
El gusto por aceptar retos también forma parte de su vida fuera de la universidad. Ha caminado el Camino de Santiago, subido a los Picos de Europa y recorrido parte de Portugal en bicicleta. Ahora tiene una ilusión cercana: “Tengo muchísimas ganas de recorrerla completita, la Baja”.
A las jóvenes que todavía dudan de su capacidad les dice: “Primero, prepárense”. Después, las anima a tomar decisiones y a buscar lo que les apasiona, aun cuando puedan equivocarse. “Pueden ser independientes, pueden decidir lo que quieren de su vida”.
Sus palabras tienen la cercanía de quien también ha tenido que elegir sin saber qué vendría después. Hoy, su historia ofrece a otras mujeres una posibilidad: imaginarse en lugares que todavía parecen lejanos y animarse a dar ese primer paso que podría llevarlas a vivir y lograr cosas inimaginables.
EN BREVE
- Se define como: Aventurera y libre.
- Valor irrenunciable: Honestidad.
- Un libro: El libro de las preguntas, de Pablo Neruda.
- Lugares favoritos: Museos y librerías.
- Alegría cotidiana: Escuchar el mar.
- Sueño pendiente: Recorrer la península de Baja California.