Diez años después de aparecer en Mujer Actual como Rendichica, regresó convertida en medallista mundial, emprendedora y estudiante universitaria. Su historia de vida demuestra que todo es posible.
Por Ana Patricia Valay
Algo fascinante en Lorena Paulina Rodríguez Sánchez es verla siempre alegre, motivada y entusiasta. Sin embargo, no todo ha sido fácil. En plena competencia escucha una voz que intenta convencerla de abandonar.
“Sí llega ese pensamiento para que te des por vencida. Pero después pienso en mis hijos, mis papás y toda la gente diciéndome: ‘Lore, tú puedes’”.
Entonces vuelve a confiar.
La primera meta
Originaria de Guamúchil, Sinaloa, llegó a Tijuana hace casi 25 años. Su madre limpiaba casas y su padre era ayudante de albañil. La familia decidió quedarse.
“Nos quedamos para estudiar y ver si podíamos salir adelante. Tijuana nos abrió las puertas para una mejor vida”.
Fue madre a los 17 años y puso en pausa sus estudios y el deporte. Después ingresó como despachadora a Rendichicas, donde ascendió hasta Recursos Humanos.
Una carrera de cinco kilómetros cambió su historia. Llegó en segundo lugar, pero su mayor conquista fue terminar.
“Cruzar ese arco de meta fue magnífico. Dije: ‘Me voy a dedicar a correr’”.
Lorenia Martínez, abogada de Rendichicas, creyó en ella antes que ella misma y la inscribió en el Maratón de Berlín. Lorena vendió chocolates y gelatinas para viajar y, en 2017, terminó la prueba en 3 horas con 54 minutos.
“Aprendí que esa venda tú sola te la estás poniendo. Tienes capacidad para lograr cosas increíbles, pero te frena el miedo”.
No sólo participar: ganar
Después de correr en el Maratón de París comprendió que no le bastaba competir: quería ganar.
“Yo quería ser campeona nacional, centroamericana y sudamericana. Dije: ‘Corriendo no lo voy a lograr; tengo que buscar otra disciplina que me lleve hasta allá’”.
En 2018 encontró la marcha atlética y obtuvo tres oros en su primer campeonato nacional. “Dije: ‘De aquí soy. Yo no soy bronce, yo soy de oro’”.
El apoyo de Patricia Saharagui de Mercadotecnia de Rendichicas fue decisivo: la acercó a talleres y la animó a perder el miedo al micrófono. “Me decía: ‘Crece, Lore’. Me dio herramientas para saber que sí podía”.
Diez años después
En el reciente Foro de Mujer Actual, Lorena mostró una revista de 2016 en la que aparecía con el uniforme verde de Rendichicas. La conserva como un tesoro: “Para mí fue como una medalla”.
Diez años después regresó como medallista mundial; madre, estudiante y creadora de Elotes Lore.
“Hace diez años estaba despachando gasolina. Hoy tengo mi negocio, en la UABC, y he representado a México. Creí en lo que me decían y me aventé a ver qué pasaba”.
Su día comienza a las cuatro de la mañana con el entrenamiento.
En Corea del Sur, mientras recorría 20 kilómetros bajo lluvia y humedad, su mente volvió a pedirle que se detuviera. Recordó entonces los meses de preparación.
“Me regañé sola. Pensé: ‘Esta prueba es mía. Yo entrené para esto’”.
Conquistó el bronce individual y el oro por equipos.
Ahora busca titularse como abogada, alcanzar la marca rumbo a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y realizar sus prácticas en la Embajada de México en Abu Dabi. La respaldó Laura Alicia Camarillo Govea, primera mujer en dirigir la Facultad de Derecho de la UABC, campus Tijuana, quien recientemente trascendió.
“Me dijo: ‘Vete, yo te voy a poner el vuelo’. Ya no alcancé a volver a platicar con ella; por eso tengo más razones para hacerlo”.
Lorena reconoce que no todos los días son buenos. Su historia nos recuerda que conquistar el oro comienza antes del podio: cuando una mujer se quita la venda que la limita, reconoce de lo que es capaz y se atreve a intentarlo.
CUADRO DE HONOR
MÁS DE 100 MEDALLAS EN SU TRAYECTORIA
- 23 oros en marcha atlética.
- Bronces mundiales en Suecia 2024 y Corea del Sur 2026.
- Tres oros en marcha y bronce en acuatlón: Abu Dabi 2026.
- Oro por equipos: Corea del Sur 2026.
EN BREVE
Una palabra que la define: Competitiva.
Su mayor fortaleza: Sus hijos.
La medalla más significativa: El bronce mundial de Suecia 2024, por el apoyo de sus padres.
Una mujer que la inspira: Su mamá, quien sacó adelante a sus hijos con fortaleza y buena actitud.
Al cruzar la meta piensa: “Bien, eres una chingona”.
Inspirar a otras mujeres significa: Que piensen: “Si ella lo intentó y lo logró, ¿por qué yo no?”.