La actualización permanente y una visión integral de la salud mental han hecho del acompañamiento profesional una forma de transformar la vida de las personas.

Por Ana Patricia Valay

Hace más de 14 años, Jessica Brizuela Bastién descubrió que escuchar a las personas no sólo se convertiría en el camino profesional que elegiría, sino en un propósito de vida.

«Creo que desde muy joven quería ayudar a las personas. No tenía muy claro cómo, pero me gustaba escuchar, entender cómo funcionamos y comprender la mente humana. Poco a poco me fui acercando a la psicología y descubrí que ese era mi lugar», recuerda.

Con el paso del tiempo, ese deseo de ayudar encontró el camino que marcaría su vida profesional.

«Cuando entré a la carrera iba un poco más inclinada a la psicología organizacional, pero conforme fui avanzando en las materias cambié totalmente hacia el área clínica. Ahí descubrí que la terapia cognitivo-conductual era el enfoque con el que más me identificaba», comparte.

Un perfil profesional construido con visión integral

Para Jessica, la preparación profesional nunca termina.

«La salud mental está en constante evolución y nosotros también debemos estarlo. Siempre hay nuevas herramientas que pueden beneficiar a nuestros pacientes y es nuestra responsabilidad mantenernos actualizados», afirma.

El año pasado concluyó un diplomado en burnout, consciente de que el estrés laboral es una realidad cada vez más frecuente. Actualmente cursa una Maestría en Duelo, convencida de que cada aprendizaje representa una nueva oportunidad para brindar una mejor atención a quienes atraviesan momentos difíciles.

La equinoterapia: una conexión diferente

Los caballos siempre formaron parte de su vida. Sin embargo, fue años después, ya como psicóloga, cuando descubrió que también podían convertirse en una valiosa herramienta para complementar el proceso terapéutico.

«Desde niña estuve en contacto con los caballos porque a mi papá le gustaban mucho. Cuando decidí estudiar Psicología siempre tuve la intención de, en algún momento, unir esas dos pasiones, aunque en ese tiempo casi no se hablaba de equinoterapia», recuerda.

Desde 2016 incorporó esta disciplina a su práctica clínica, convencida de que el vínculo entre el paciente y el caballo aporta una perspectiva distinta al proceso terapéutico.

«El caballo lee a la persona. Lee sus emociones. Conforme interactúa con esta, nos va mostrando cosas que muchas veces no se expresan con palabras y eso nos ayuda a comprender mejor al paciente y a enriquecer el proceso terapéutico», explica.

«Muchas personas todavía creen que la equinoterapia es únicamente para niños, y no es así; es para todas las edades. Podemos trabajar incluso con personas de la tercera edad, problemas de conducta o la parte social. Además, existe la idea de que necesariamente hay que subirse al caballo, cuando en realidad la equinoterapia es el contacto y la interacción con él. Gran parte de la terapia ocurre abajo del caballo», explica.

Una práctica con visión binacional

La cercanía con Estados Unidos también ha ampliado el alcance de su práctica profesional.

“Gran parte de mis pacientes son de Estados Unidos. De hecho, cuando inicié con la equinoterapia había más apertura de personas que venían de ese país que de la gente de aquí. En la consulta privada también un gran porcentaje de mis pacientes proviene de Estados Unidos y, quienes viven más lejos de la frontera, reciben terapia en línea desde Los Ángeles y otras ciudades», comparte.

Después de más de una década de práctica profesional, asegura que la mayor satisfacción sigue siendo acompañar a las personas durante su proceso de transformación.

«El psicólogo no le resuelve la vida a las personas; las acompaña. Es muy satisfactorio ver cómo logran salir de una depresión, aprender a poner límites, sentirse más seguros o descubrir que sí hay otra manera de enfrentar las cosas. A veces basta con darles las herramientas para que vean que existe otro camino», concluye.

 

Jessica Brizuela Bastien

Psicóloga Clínica
Especialista en Psicoterapia Cognitivo-Conductual y Equinoterapia

Formación

  • Licenciatura en Psicología – Universidad de las Américas Puebla.
  • Maestría en Psicología Clínica Cognitivo-Conductual.
  • Diplomado en Burnout.
  • Actualmente cursa una Maestría en Duelo.

Cédulas profesionales

  • Licenciatura: 6819026
  • Maestría: 12331149

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