A los 28 años, Jonathan Colis vive lo que él mismo describe como una tormenta: trabajo, oportunidades y emociones que llegaron antes de lo esperado. Artista plástico y escritor, encontró en Tijuana el lugar para unir dos lenguajes que hoy cuentan una misma historia: la suya.
POR ANA PATRICIA VALAY
Jonathan Colis sabía que algún día llegaría una etapa como ésta. Lo que nunca imaginó fue que llegaría tan pronto.
“Estoy viviendo una tormenta. La esperaba, pero no en este tiempo. Ha sido una tormenta de trabajo, de mucha emoción, de oportunidades. Llegó de la nada y lo único que puedo hacer es mojarme y divertirme bajo la lluvia”.
Así describe el momento que atraviesa después de presentar “Cuentos de mi vida surrealista”, un libro donde pintura y literatura conviven como las “dos lenguas artísticas” con las que cuenta su mundo.
Pero detrás de ese joven que hoy celebra oportunidades hay una historia más íntima, en la que crear también ha significado sanar.
“Principalmente me movió el poder expresarme. Que las personas se sientan identificadas con la historia del artista. Yo pinto mi esencia”.
DOS LENGUAS, UNA MISMA ESENCIA
Jonathan nació en Guadalajara y llegó a Tijuana a finales de 2023. Desde niño se sintió atraído por las bellas artes. Pocos saben que además de pintar y escribir, también es contratenor y ha compuesto partituras que conserva para sí.
Autodidacta, ha complementado su formación con talleres, cursos y estudios de historia del arte. También reconoce a quienes han dejado huella en su vida.
“El ingeniero Eduardo Reyes López ha sido un fundamento principal en mi inspiración y dedicación al arte y la literatura. También Yohanna Jaramillo, maestra, poeta y literata, ha sido mi mentora y me ha enseñado a hablar con el alma, porque siempre te llevará más allá de las fronteras”.
La unión entre pintura y literatura llegó casi sin buscarla.
En la preparatoria, un maestro le pidió escribir un cuento inspirado en un artista. Eligió Las dos Fridas. Tiempo después volvió a sus textos y descubrió algo inesperado.
“Me siento en mi habitación y empiezo a leer mis escritos. Me doy cuenta de que estaba describiendo una pintura que tenía en la cabecera de mi cama. Y dije: ‘¿Qué estoy leyendo? Estoy dándole vida a una obra que había hecho con mis manos’”.
Ahí entendió.
“Dos lenguas que son diferentes, pero te llevan a un solo fin. Mi arte es visual, pero también es interior”.
PINTAR PARA RENACER
En sus lienzos aparecen serpientes como símbolo de renacimiento, mariposas que hablan de metamorfosis y, una y otra vez, la figura femenina.
“Mi obra siempre va a representar a la mujer en el sentido de evolución, de darle un lugar, porque siempre lo va a merecer”.
Hay una historia profundamente personal detrás de esa mirada.
“Vengo de una mujer que también fue opacada por un hombre machista, que también tenía un lugar y que cayó muchas veces”.
Quizá por eso, cuando Jonathan habla de renacer, no lo hace sólo desde la mirada del artista. También habla desde lo vivido.
“La mujer tiene que renacer también. Yo como persona tengo que renacer igual”.
Él también ha tenido que hacerlo. Cuando le pregunto si el arte ha sanado algo en su vida, no duda:
“Sí. Todo, todo, todo”.
“Depresiones, pérdidas… A veces uno como persona tiene que evolucionar. La escritura y la pintura me han ayudado a facilitarme el camino para poder avanzar”.
UNA HISTORIA QUE APENAS COMIENZA
Cuentos de mi vida surrealista reúne esos dos universos: cada pintura o ilustración dialoga con un relato.
“Este libro significa mucho para mí porque fue la enseñanza para comprender la vida de una manera diferente”.
Algo especial sucede cuando su obra deja sus manos y encuentra a alguien más.
“Me hablan desde su propia experiencia, me dicen el significado que encontraron antes de preguntarme el mío. Y cuando se los cuento, me dicen: ‘Es totalmente lo que yo había visto’”.
Para Jonathan, esa conexión es una confirmación:
“Ahí digo: lo estoy haciendo bien. Amo lo que hago y creo que mi esencia está marcada, está plasmada”.
Tal vez por eso define su obra con una palabra: libertad.
Y mientras la tormenta continúa, Jonathan no busca refugio.
Prefiere seguir creando.
Y divertirse bajo la lluvia.
EN BREVE
Un libro: Los recuerdos del porvenir
Una artista que admira: Leonora Carrington
Un color: Azul
Un lugar para inspirarse: “En la soledad, mi espacio”
Lo que sigue: “Una segunda historia de la evolución de muchas etapas de la vida”