POR GABRIEL BELLO

¿Por qué no me hace caso hasta que le grito? Esta es una realidad para muchos padres que se sienten atrapados en un ciclo de gritos, castigos y falta de resultados. Con más de 25 años de experiencia en el campo, puedo afirmar con absoluta certeza que los gritos no son una herramienta efectiva de disciplina.

Imagina una familia que comienza el día con gritos, desde que suena la alarma: «¡Levántate, flojo!», «¡Come tu cereal!», «¡No toques ese teléfono!», «¡Apúrate, que vamos a llegar tarde!», «¡Ya te dije que revises si llevas la tarea!», «¿Te cepillaste los dientes?». Los hijos viven su mañana asustados, preocupados, con miedo a que los caches en una falta. Niños o adolescentes que se sienten anticipadamente culpables sólo de escucharte cómo gritas. Mamá grita, papá grita, y los niños también gritan; el ambiente en casa está demasiado tenso cuando debería vivirse de manera diferente.

Papá, mamá, es hora de cambiar esta dinámica y encontrar formas más efectivas y amorosas de disciplinar a los hijos. Déjame hablarte de tres herramientas para disciplinar sin gritos, sin malestar y sin frustración. No importa si son niños o adolescentes, funciona para ambos.

SÉ EMPÁTICO

Entiende que detrás de su resistencia o comportamiento inadecuado, hay un niño o un adolescente que no está interesado en el tema de las obligaciones y responsabilidades; está enfocado en pasarla bien, en divertirse, en flojear, y tu trabajo es enseñarle lo que él no quiere aprender. Esto es frustrante para ambos. Ponte en sus zapatos y recuerda cuando tenías su edad; tampoco te gustaba que te presionaran o que te gritaran para que obedecieras. Por ejemplo, si tu hijo se niega a hacer su tarea, en lugar de gritarle, puedes decirle: «Sé que no te gusta hacer tarea, pero es importante para tu aprendizaje. A mí tampoco me gustaba hacerla, pero no tenía opción».

UTILIZA UN LENGUAJE POSITIVO

En lugar de enfocarte en lo que no quieres que haga, enfócate en lo que sí quieres que haga. Por ejemplo, en lugar de decirle: «¿Por qué no te has cepillado los dientes?», dile: «¡No olvides cepillarte los dientes!». Esto ayudará a que tu hijo entienda lo que se espera de él. Otro ejemplo: «Apúrate, que vamos a llegar tarde otra vez»; mejor dile: «Te espero en el auto en 10 minutos». Lograrás aumentar su sentido de responsabilidad.

ESTABLECE REGLAS CLARAS Y CONSISTENTES

Los niños necesitan saber qué se espera de ellos y cuáles son los límites. Establece reglas claras en sus principales actividades. Estas pueden variar de una familia a otra. Hay niños que sin problema se acuestan a dormir y no tienes que estarlos convenciendo de que ya es hora. Por ejemplo, si la hora de dormir es a las 9 de la noche, entonces la regla debe decir: «De lunes a viernes, a las 9:00 p.m., deberás estar en tu cama para dormir, y lo harás sin tener prendido ningún dispositivo electrónico: tableta, celular o pantalla de televisión».

EL CAMBIO ES POSIBLE

Es difícil creer que ¡sin gritos sí funciona!

Guía a tus hijos hacia la responsabilidad con amor, respeto y firmeza, en lugar de alejarlos con gritos que sólo generan miedo y rebeldía. ¡Es hora de cambiar!

El autor es psicólogo clínico con enfoque cognitivo-conductual y especialista en la atención de adolescentes y orientación a padres. Céd. Prof. 6357192.

 

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