La salud emocional empieza cuando dejas de esperar que alguien más regule lo que tú no has aprendido a observar dentro de ti.
POR ADRIANA REID
Si nos duele una muela, buscamos un dentista. Si se inflama una rodilla, buscamos un especialista. Pero cuando lo que duele es interno: ansiedad, irritabilidad, culpa, tristeza o cansancio emocional, muchas veces hacemos lo contrario: lo minimizamos, lo distraemos o lo aguantamos. Y sin darnos cuenta, dejamos nuestra estabilidad en manos del entorno: “si cambia esto, entonces estaré bien”.
Por eso esta pregunta es tan directa como liberadora: si tu paz depende de que el mundo se acomode… ¿quién está a cargo de tu mundo interno?
¿Qué es realmente la salud emocional?
La salud emocional no es “estar bien” todo el tiempo. Es desarrollar la habilidad de observar lo que sientes, nombrarlo con honestidad y elegir tu siguiente paso sin lastimarte ni lastimar.
Dicho de otra forma: es crear espacio entre lo que sucede y tu respuesta. Ese espacio es poder personal y te corresponde cultivarlo a ti. Cuando no existe, pagamos el costo: el cuerpo expresa tensión, manifestamos nuestra reactividad en nuestras relaciones y las decisiones se toman desde la prisa, el miedo o la resistencia.
¿Por qué importa hacernos cargo?
En este contexto, responsabilidad no significa perfección ni “deber ser”. Responsabilidad es habilidad para responder a las consecuencias de mis decisiones y a mi vida como es hoy, así, sin quitar ni poner nada para evitar lo que incomoda.
Obsérvalo en lo cotidiano:
- Relaciones: ¿te defiendes antes de escuchar? ¿reclamas en lugar de pedir? ¿esperas que el otro “te calme”?
- Cuerpo: ¿tu energía se sostiene… o solo se aguanta? El cuerpo guarda lo que la mente evita.
- Decisiones: ¿postergas lo importante o te llenas de pendientes para no sentir? A veces el exceso de control funciona como anestesia.
- Identidad: ¿vives en automático y solo te das cuenta cuando ya es demasiado tarde?
Hacernos cargo no es quedarte sola, hacerte cargo no es asumir la responsabilidad de todo. Hacerte cargo es recuperar la posibilidad de elegir adónde quieres dirigir tus pasos.
Para tu caja de herramientas
Para este ejercicio vamos a utilizar un acrónimo que puede ser muy útil para empezar a desarrollar el espacio entre nuestras circunstancias y nuestra reacción:
P.A.R.E.
Pausa: detente antes de contestar.
Atiende: pon atención a lo que sucede en tu cuerpo: respiración, mandíbula, pecho, estómago. No vamos a resolver nada, solo poner atención a lo que está pasando.
Reconoce: “Siento y necesito”.
Elige: “Elijo ___” (esperar 10 minutos, pedir lo que necesito, poner un límite o retomar la conversación después).
La salud emocional no se construye en el discurso: se construye en el momento real. Justo ahí —cuando algo te activa— y aun así eliges observarte en vez de reaccionar. Ahí empieza la adultez emocional: dejar de pedirle al mundo que te regule y empezar a sostenerte por dentro.
La autora es coach emocional, consultora y conferencista. Si te interesa explorar más sobre tu autosuficiencia emocional, te espero dentro de nuestra membresía ReprogrAmandoAndo. Visita bio.site/AdrianaReid.