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Lo malo de ser adulto Peter Pan es que no se fijan si están lastimando a otros, pasan y pisan sin más. ¡Cuidado! porque este tipo de adultos buscan refugio en el mundo virtual porque acuérdate, no se comprometen, evaden la realidad y se sienten felices de momento. El internet es un gran aliado para los Peter Pan

Por Maru Lozano

Peter Pan, adorable personaje que nunca quiere crecer, creado por el escritor escocés James Mathew Barrie a inicios de 1900. Peter Pan odia el mundo de los adultos, con sus diez años siempre se acompaña del hada que desprende unos polvos mágicos que hacen que él pueda volar. El escritor siempre pensó que los niños antes de nacer son aves, de ahí nace su creación, el niño que escuchaba todo lo que tendría que hacer cuando fuera adulto y mejor, sale volando dando paso a la historia y aventuras de Peter Pan.
Este síndrome de Peter Pan se suele dar en adultos que cuando eran chiquitos presenciaron y vivieron un ambiente familiar que se quebraba; tuvieron unos padres que siempre se angustiaban y que, además, cedían ante sus grandes demandas, acostumbrándoles a ser recompensados por hacer casi nada, es decir, ante el mínimo esfuerzo.
Cuando se vive en un ambiente así, es muy fácil que se desarrollen adolescentes con problemas para forjar su identidad y personalidad. Ya de adultos, parecen simpáticos pero al mínimo conflicto, afloran sus inseguridades, depresiones y problemas para relacionarse con los demás simplemente porque no se adaptan y mucho menos, pueden asumir responsabilidades.

Adultos, pero niños

Los adultos con el síndrome de Peter Pan, suelen ser grandotes que aman las actividades infantiles y de la adolescencia. Estas etapas las defienden a capa y espada porque en realidad no quieren aceptar que el tiempo ha pasado ya.
Usualmente estos adultos son egoístas, imagínatelos juzgando y siendo muy exigentes, gustan de recibir pero les desagrada dar, ¡tal cual de niños! Algo importante, ¿crees que les gusta trabajar? La respuesta es no. Y no les gusta porque les aterra el compromiso y tampoco quieren dejar de ser libres.
¿Crees que se sienten satisfechos con su vida? En realidad no, pero no se esfuerzan por resolver nada. Son maestros manejando la habilidad de aventar la bolita a quien se hará cargo de responsabilizarse en su lugar. Igual que un niño, este adulto Peter Pan lo quiere absolutamente todo, pero sin despeinarse. Ya podremos identificar a ese adulto que le gusta que lo mantengan y le satisfagan sus caprichos y necesidades exigiéndolas a modo.

Una baja autoestima

No pueden estar solos, necesitan forzosamente acompañarse de alguien, tal cual como hada Campanita y aunque parezca increíble, tienen la autoestima por los suelos.
Son narcisistas, es decir, tienen un sentido desmesurado de su propia importancia, una necesidad profunda de atención excesiva y de ser admirados, sus relaciones son conflictivas y carecen de empatía por los demás. No toleran para nada la crítica y sienten que los demás le deben algo.
Lo malo de ser adulto Peter Pan es que no se fijan si están lastimando a otros, pasan y pisan sin más. ¡Cuidado! porque este tipo de adultos buscan refugio en el mundo virtual porque acuérdate, no se comprometen, evaden la realidad y se sienten felices de momento. El internet es un gran aliado para los Peter Pan.

Visita al psicoterapeuta

Se requiere ir a tratamiento terapéutico para que se fortalezca el sentimiento de autonomía y para que aprenda a controlar la manera en que expresa sus emociones y también para que se vaya adaptando a su edad real. Aprenderá también a soportar los cambios vitales y se frustrará menos. Si los atiende el psicoterapeuta, su autoestima se eleva porque recordemos que “auto” significa por sí mismo, y la escalerita termina en autorealización, es decir, apto para hacer las cosas, lo que lo llevaría a sentirse satisfecho, pleno y auténtico.
Ya nos lo ha dicho el psiquiatra estadounidense Karl A. Menninger: “Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”.

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