Tradiciones navideñas: corona de adviento y nochebuenas

Por Ana Laura Martínez Gardoqui

La corona de adviento es una tradición de origen alemán. Representaba la súplica que se hacía al dios-sol para que no se ausentara su luz y calor durante el crudo invierno. Los cristianos luteranos la hicieron suya y le cambiaron el sentido al ofrendarla a Jesucristo. El sol que nace de lo alto, origen de la vida y de la luz espiritual.

A finales de 1920 se hizo muy popular y se fue extendiendo.  El Papa Gregorio el Grande decretó que todos los cristianos deberían prepararse para la celebración de la Navidad, encendiendo las cuatro simbólicas velas, cuatro domingos antes del 25 de diciembre, día de Navidad.

El objetivo de esta celebración es disponernos a celebrar la Navidad, a prepararla durante estas cuatro semanas por medio de la oración y la reflexión en familia.

La corona consiste en un círculo de follaje verde, de preferencia ramas de pino verde, se adorna con manzanitas y lo que cada persona quiera.

El círculo de la corona, al no tener principio ni fin, simboliza la eternidad y la unidad de Dios. El follaje verde representa la renovada esperanza de vida.

Las cuatro velas representan las cuatro semanas del Adviento. Tres son moradas y una es rosa o blanca. Primero se van prendiendo las moradas, recordándonos que es tiempo de penitencia. La vela rosa o blanca significa la alegría de la llegada de Jesucristo. El día de Navidad se cambian todas por velas de color rojo.

El gradual encendido de las velas significa la disipación progresiva de las tinieblas, hasta que el resplandor de la luz -en Navidad- hace estallar la Luz eterna, que es Jesús. La luz de las velas significa nuestra fe.

Adviento tiempo de penitencia, de renovación interior, de esperanza.

La flor de Nochebuena

(Cuetlaxochitl) Es originaria del estado de Guerrero. Se le conoce como Poinsettia, por Joel R. Poinsett quien fuera embajador de Estados Unidos en México a mediados del siglo XIX.

Fueron los primeros misioneros franciscanos en la Nueva España quienes la empezaron a utilizar para adornar el Santo Pesebre.

Es una pequeñísima flor rodeada de craqueas rojas a las que comúnmente la gente conoce como flor, y en realidad lo que está en medio de lo amarillo es lo que sería la flor, es realmente diminuta. En la actualidad se le conoce también con el nombre de euphorbia pulcherina y hay craqueas de color rojo, blanco y rosa.

 

Fuente:

Vivamos las tradiciones navideñas, recopilación de Ema Rodríguez.

 

Les comparto el Fruit cake, tradición de mi familia

Rinde 1 pieza para 20 raciones

Ingredientes:

180 gramos                 mantequilla

1 ½ tazas                     azúcar morena

5 piezas                       huevos

5 tazas                         harina

1 ½ cditas.                   Bicarbonato

1 cdita.                        Clavo de olor

1 ½ cditas.                   Mace

2 cditas.                       canela

1 taza                                      leche

1 taza                         melaza (miel espesa de piloncillo)

1 cda.                         jugo de limón

1 cdita.                        ralladura de limón

5 tazas                         frutas secas picadas: dátiles, acitrón, naranja, limón, cerezas

½ taza                          brandy

 

Procedimiento:

  1. Batir la mantequilla con el azúcar, añadir los huevos hasta que este esponjosa la mezcla. Agregar el harina con las especias, previamente cernidas, alternando con la leche y la melaza.
  2. Retirar de la batidora y agregar las frutas picadas enharinas. Vaciar en un molde forrado con papel aluminio engrasado. Meter al horno a 200°C durante 1 ½ horas.
  3. Sacar del horno, tapar con el mismo papel aluminio y dejarlos reposar. Cuando está frío rociar con el brandy y desmoldar.
  4. Para presentarlos, quitar con cuidado el papel y pintar con glaseado de chabacano, adornando con cerezas y nueces.

 

Puede durar varios meses si se rocía con brandy cada semana

 

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