Tiempos de incertidumbre y de cambios

Tiempos de incertidumbre y de cambios

 

POR DRA. GRACIELA JIMÉNEZ

 

En estos últimos meses la incertidumbre se ha apoderado de todos. La pandemia sucumbe en nuestro estilo de vida, algo nunca antes visto. Los días se transforman en semanas y estos se vuelven meses, una metamorfosis de la cotidianidad. Chicos y grandes, padres e hijos, han presenciado el cambio desde el trabajo y la escuela hasta la dinámica del hogar.

En el caso de los estudiantes, atrás quedaron las aulas y los patios de recreo; el contacto y la compañía de maestros y compañeros fueron sustituidos por pantallas e imágenes proyectadas en las video-llamadas.

La cercanía y socialización, indispensables para toda persona durante su desarrollo, son facilitadas a través de los medios electrónicos, lo que en algunos alumnos provoca desinterés por las actividades académicas.

 

“Cuando no somos capaces ya de cambiar una situación,

nos enfrentamos al reto de cambiar nosotros mismos”.

Viktor Frankl

 

Cambios de hábitos en hijos

Uno de los hábitos más afectados sin duda, ha sido la manera de dormir, por lo que jóvenes  están despiertos hasta la madrugada utilizando medios electrónicos y durmiendo hasta el mediodía, ello facilitado porque ya no existe la obligación de levantarse temprano para asistir al colegio o influenciados por la laxitud en las reglas de la educación a distancia, lo cual en ocasiones, provoca que el curso se vuelva un trámite por cumplir, dejando a un lado el objetivo primordial que es el aprendizaje. Tanto los alumnos como los maestros cursan con estrés: ¿están o no aprendiendo en la modalidad a distancia?

 

Cambios en la vida de los padres

La crisis en el hogar también afecta a los padres. Desafortunadamente en los últimos meses, miles de personas perdieron su fuente de trabajo, provocando presión y estrés sobre la situación económica. De un día para otro se dejaron de percibir ingresos, mientras las deudas crecieron y asfixiaron la estabilidad en casa.

Algunas personas tratan de ocultar su estrés con el: “no pasa nada”, o el: “todo está bien”, aunque en realidad se encuentran tensas e incómodas, llegando a afectar en su relación con el resto de los miembros del hogar.

 

Lo que sufren quienes lucha VS este virus

En otros hogares, los padres que se emplean en los servicios de salud también están enfrentando una situación difícil, aunque el trabajo ha aumentado. Quienes trabajan en hospitales o unidades de salud, y de manera directa o indirecta luchan todos los días contra el COVID.

Día tras día se enfundan durante horas en vestimentas que les protegerán del contagio, sin garantía de ello, para brindar la atención a los pacientes que están luchando por su vida.

El estrés en las personas que trabajan en servicios de salud es inmenso. El miedo al contagio de ellos y sus familias; la meticulosa rutina para entrar a casa; el enojo por la indiferencia de algunas personas, o los ataques por ser vistos como focos de propagación del virus, así como la sobrecarga laboral. Todo ello empieza poco a poco a normalizar la tensión, afectando su estado de ánimo.

 

Aparecen los trastornos psiquiátricos

Todos en casa cambiaron su estilo de vida en tan sólo tres meses. Algunos atraviesan el cambio sin problemas, pero otros lo resienten al grado de padecer trastornos psiquiátricos o conductas de riesgo como aumento en el consumo de alcohol o sustancias psicoactivas.

Esto es importante porque sin duda van a incrementarse los casos de personas que padecen trastorno depresivo mayor, trastornos: de ansiedad, del sueño, del estrés postraumático, o por el consumo de sustancias, lo que no indica que estas personas sean débiles de carácter o que culpables de lo que está sucediendo. Y lo recalco porque por este motivo muchas personas rechazan la atención profesional o prefieren o le restan importancia a lo que sufren, lo que se traduce en: conflictos con familiares, disminución en el rendimiento laboral o académico, distanciamiento de los demás y predisposición al aumento de peso o a padecer enfermedades como hipertensión arterial o diabetes mellitus.

Estos tiempos son difíciles, y por ello es importante que, si usted o alguien cercano está sufriendo, busque atención con un profesional de la salud mental, un psiquiatra o psicólogo, para que le brinden las herramientas adecuadas para afrontar esta situación, además de disminuir las consecuencias de los trastornos sobre su salud. Recuerde: usted no está solo.

 

*La autora es médico psiquiatra.

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