¿Sin agrupar y sin herramientas?

¿Sin agrupar y sin herramientas?

 

Por Maru Lozano

 

¿Sabías que desde finales de 1800 un filósofo y sociólogo alemán dijo cómo se formaba la sociedad?  Él se llama Georg Simmel y siempre compartió que la soledad del individuo se resuelve en la unión con los demás. ¿Tenías idea que las redes sociales propician la relación mutua basada en un sistema mundial desde la estructura social de Simmel?

Lo que vivimos en línea es un aparato social diseñado para producir situaciones y relaciones con varios efectos.

Cada vez que vemos un anuncio, nos detenemos segundos en un post o reaccionamos dando clic, el algoritmo de la red social nos clasifica y agrupa.  Nos lanzará productos, artículos, gente y todo lo relacionado a lo que nos entretuvo.  No saldrá el resto del mundo, solo lo seleccionado.

Esto puede tener su aprendizaje si lo transportamos a los hijos que les cuesta un trabajo inmenso hacer amigos.  A cualquier mamá se le apachurra el corazón cuando nota que el hijo está solo, que lo rechazan, que lo ignoran, que llora; pero esta habilidad se tiene que desarrollar.

Por supuesto no queremos que nuestros hijos sufran, nada sería más hermoso que saber que todos los aceptan, que todo el mundo le sonríe, pero hacerse de amistades requiere destreza. Algunos hijos son extrovertidos, otros simplemente necesitan ayuda.

Lo primero que podemos hacer como papás es saber qué les gusta. Sus maestros también te pueden decir. Dedica unos minutos para estar con tus hijos, juega, platica con ellos visitandolos en su espacio, permite que te muestren lo que ellos deseen. Este momento diario es un tesoro y es de tu hijo, no de tus deseos de exigir orden y limpieza en el cuarto, no de cuestionar tareas ni nada por el estilo. El micrófono no es para ti, los audífonos sí.

Vale la pena dejar todo por unos segundos y verle a los ojos si de repente te dice: “Mira mami…”  ¡Ahí hay información para ti!

Si ya sabes qué le gusta, sobre ello planea sus actividades extra-escolares. Hay mamis que meten a sus hijos al karate por las amigas o los inscriben a robótica cuando les gusta más la pintura.  Si tú le das a tu niño un ambiente propicio para este propósito de generar amiguitos, le será más fácil porque encontrará en su círculo social gente que le gusta hacer y disfrutar de lo mismo.

 

Organiza mini-encuentros

Invita un amigo con quien sí tiene afinidad o llévalos a algún lugar a los dos.  Un plan corto para que se queden con ganas de otro más.

Si tu niño es de los que no desea compartir sus cosas o juguetes, juntos elijan qué se guarda y qué queda a disposición de los amiguitos con que se verá.  Algo se puede compartir, lo demás, lo puede resguardar y queda en familia. Apóyalo discutiendo y llegando a un acuerdo.

Es bueno tener una invitación, aunque sea una vez al mes.  Que todos nos movamos a socializar, a ceder la rutina para así ayudar a tu hijo a desarrollar la habilidad de estar con más gente por momentos.  Practicando esto, verás que poco a poco aprende a confiar, a jugar, a soltarse y su abanico de amigos se extiende cada vez más.

 

Dale herramientas

Para que cuando esté en la escuela, ya presencial a la hora de los recreos, tenga qué compartir.  Un poco de plastilina, algo de comer que pueda ofrecer, etc.

Si lo llevas a un lugar público, parque, etc. que no lleve jueguitos ni otros dispositivos para que no se refugie en ellos.  Que aprenda a entretenerse viendo, escuchando, usando todos sus sentidos.

 

Observa a tu hijo y entiende cómo es…

A lo mejor no tiene tu misma personalidad o bien, investiga si algo está sucediendo en su grupo escolar, familiar con primitos, con vecinitos, etc.  Si bien es cierto tu hijo participará en la solución por estar pasándola mal, nunca le hagas sentir culpable.  No lo victimices porque sentirá que no tiene recursos.

 

Acércate a la escuela

Pide a los maestros y directivos que le ayuden a integrarlo y, de no conseguirlo, simplemente ofrécele el ambiente adecuado para convivir.

Si en la escuela está aislado, llega a su casa y se pone en videojuegos, ¡seguirá aislado!

 

Así que, inscribe a tu hijo en lo que le guste hacer ¡con más gente! Agrúpate para reforzar tu autoestima.

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