¿Se valen los secretos y las verdades a medias?

¿Se valen los secretos y las verdades a medias?

 

POR ANA CELY RUVALCABA DURÁN

 

Partamos por decir que cada quien posee su propio concepto de pareja.

Todos en algún momento de nuestras vidas construimos un ideal de pareja perfecta. Cada relación tiene soporte en una escala de valores que ambos definen, y en el que cada una sabe qué esperar del otro. Algunas relaciones demandan demasiada apertura y otras suelen ser más tradicionalistas. Pero ello depende de la identidad que se le dé a la relación.

 

¿Qué debemos conocer de nuestra pareja?

Por más que intentemos conocer a alguien, nunca será posible hacerlo al cien por ciento, ya que el ser humano es cambiante por naturaleza en todas sus aristas. Pero aún así, existen elementos vitales que SÍ debemos conocer del otro.

 

¿Cuáles elementos? todos aquellos que se comparten.

Por ejemplo, nadie en su sano juicio decide compartir su vida con un desconocido, así que responsablemente debemos estar al tanto de sus referencias personales y conocerle en todos los aspectos, sobre todo aquellos de los que ambos participan como: las actividades diarias, ocupación o profesión, familia, finanzas, salud, metas, proyectos y gustos.

 

¿Cuáles son los límites entre lo que se debe decir y no? NO siempre es negativo tener secretos

Existen secretos individuales que para efectos de este artículo definiré como inofensivos o verdades no dichas, que son esos detalles que engloban aspectos de la historia personal, o pensamientos de los cuales resulta bochornoso e incómodo hablar por temor a ser juzgados o por pena, y que además, no nutren en lo mínimo la relación, pero  tampoco son un riesgo como para comprometer la confianza y el amor.

Estos secretos inofensivos  o verdades no dichas se van revelando conforme avanza la relación; nada debe ser forzado. Se supone que cuando existe interés mutuo, las cosas deben fluir, y nadie debe sentirse obligado a compartirlos, si NO se siente preparado para hacerlo.

Expertos señalan la importancia de proveernos de un espacio psíquico y de cierta privacidad e intimidad para poder mantener nuestra individualidad dentro de la relación, ya que por ejemplo: NO es fácil hablar sobre situaciones en las que nos sentimos torpes; tampoco  de nuestros miedos, ni de los secretos de nuestros amigos. Así que: mantener un secreto o no mencionar algunas cosas: NO siempre es negativo.

 

Entonces, ¿Hay mentiras piadosas? ¿Más vale una verdad que duela que una mentira que mate?

Hay motivos no maliciosos que hacen que las personas oculten cosas, como el de pensar que guardando un  secreto se puede salvar a alguien de un peligro o sufrimiento innecesario, o  que se le está ayudando a tomar mejores decisiones.

Pero el hecho de que no haya malicia detrás de estos motivos, no quiere decir que siempre  es algo positivo, porque puede darse el caso de que se trate de algo importante, pero que a criterio propio se decide manejar como un asunto no relevante, desestimando así, que el estar desinformado para la otra persona, pueda traer consecuencias.

Por ello sugiero que si estás en un dilema del tipo “¿debo hablar o no?”, y no sabes qué hacer, busca orientación y no tomes dediciones unilaterales al respecto, porque todos tenemos derecho a saber qué pasa a nuestro alrededor, y resolver con base a nuestras propias decisiones.

 

Secretos y mentiras como: traiciones y engaños

A diferencia de las mentiras piadosas en las que se calla  por temor a lastimar a otros, existen secretos egocéntricos con fines muy individualistas  y maliciosos, de los que se busca obtener ganancia dejando de lado la empatía por el bienestar del otro.

Ya sabemos que no siempre es negativo reservarse información, pero también sucede que desafortunadamente muchas relaciones se basan en mentiras y verdades a medias, omitiendo cosas para cubrir intereses propios o para librarse de las consecuencias de actos inmorales y antiéticos. El tipo de situaciones que encubren estos secretos son, por mencionar algunos: el desenamoramiento, la infidelidad, ideaciones amorosas con otra personas, una doble vida, delitos, situación financiera en caos, etc.

Con este tipo de secretos y mentiras, se diezman el amor, la confianza y todos los demás valores sobre los que se construye una relación. Consecuentemente los lazos afectivos se debilitan y rompen; se produce un dolor que pudiera parecer insoportable; es apuñalar directo al corazón de la relación.

Claro que no siempre es fácil enfrenar el desengaño porque duele, pero más vale librase a tiempo de mentiras dañinas y agónicas, así como dijo sabiamente Sócrates:  “la verdad nos hará libres”.

 

*La autora es Psicóloga.

 

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