Sanos y a salvos  #Quédateencasa

Sanos y a salvos #Quédateencasa

 

POR ALEJANDRA VALDEZ CAMACHO

 

Seguramente para cuando estés leyendo este artículo, ya te hayas echado unos 5 viajes al refrigerador, si no es que ya superaste esa etapa en esta cuarentena, o bien, ya se te hizo un nuevo hábito…

Pero, NO estás sola. Muchas de nosotras estamos pasando o pasamos por eso. Y no es una simple falta de voluntad, la razón va mucho más allá que eso. Es una respuesta química en tu cerebro relacionada al incremento de estrés y ansiedad. Nuestro cuerpo busca un mecanismo para entrar en calma, y esto es algo que la comida nos lo puede dar.

Al comer, tu cuerpo libera dopamina, que es la hormona de la felicidad. Lo peor de todo es que se genera más dopamina cuando comemos alimentos muy altos en azúcar o carbohidratos.

Sin embargo, este comportamiento no es la solución al problema, al contrario, puede generar más ansiedad y convertirse en un ciclo vicioso. A esto se le conoce como “hambre emocional” (emotional eating).

 

EVITA ESTAR EN UNA SITUACIÓN VULNERABLE

Si bien, lo ideal es que aprendamos a lidiar con nuestras emociones, el simple hecho de evitar ponerte en una situación “vulnerable” es suficiente. Si sabes que en tu alacena hay una caja de chocolates de esos que te encantan, aún si tu fuerza de voluntad es buena, en un momento de debilidad vas a ir por esa caja. Pero, si esa caja no está y no hay otra opción, probablemente busques una fruta o simplemente no comas nada y te olvides del tema. En otras palabras, si esos alimentos no entran a tu casa y tú no puedes salir de ella, entonces no habrá forma de que los comas.

 

TOMA DECISIONES PARA FORTALECER TU SISTEMA INMUNOLÓGICO

Dicho esto, para mantenernos sanos, pero aún más importante, mantener un sistema inmunológico fuerte, el primer paso que, aunque te pese, deshacerte de todos los “snacks” o bocadillos que tengas en tu alacena.

Estos alimentos son muy altos en carbohidratos, y son además altamente procesados, lo que significa que tienen cientos de químicos como aditivos y colorantes artificiales, que dañan no sólo a tu hígado sino a tu sistema inmune, pues tu cuerpo reconoce el azúcar y los químicos como agentes extraños que tienen que ser “atacados”.

Lo ideal sería evitar picar entre comidas, y asegurarnos de comer lo suficiente en el desayuno, comida y cena. Lo cierto es que hoy en día, ni siquiera tenemos comidas establecidas. Si éste es tu caso, es necesario trabajar en ello para adaptar a nuestro cuerpo a comer a su hora.

Yo sé y todas estamos conscientes de que cuando nos agarra el ataque de ansiedad, ni por la mente se nos pasa picotear verduras, lo que queremos son carbohidratos (tanto cosas dulces como muy saladas).

 

CONSEJOS PARA GANARLE A LA ANSIEDAD

Si de plano no puedes con el ataque, aprovecha que tienes el tiempo suficiente para cocinar en casa y busca tener a la mano la versión “healthy” de ese snack que tanto te gusta.

Por ejemplo, si eres fan de las galletas, busca una receta de galletas que contenga menos azúcar, o incluso aventúrate y prueba con una receta “Keto”, o cambia tus galletas por unas “fat bombs”.

Si lo tuyo lo tuyo son las papitas, probablemente llegar a comer un apio con un dip de yogurt griego sea un cambio muy drástico, pero puedes empezar por reemplazarlas por unas tostadas horneadas con salsa o guacamole.

La comida es otro gran tema a tocar, pero creo que lo que nos ha enseñado esta cuarentena es a apreciar ese tiempo “libre” que, en lugar de pasarlo atorad@s en el tráfico, lo podemos aprovechar cocinando para nosotr@s mismas o para nuestra familia. Es el momento ideal para agregarle variedad a nuestras opciones. Entiendo que las idas al mandado sigan restringidas, pero si llevas contigo un menú y una lista de compras planeados, será mucho más fácil que lo logres. Y si te falta un ingrediente, ¡no hay problema! Ponte creativa y cambia la receta, ¡haz tu propia versión!

No te olvides de seguir apoyando a lo local. Las canastas de verduras están a la orden del día. Hay desde las recién cortadas hasta las orgánicas. Si tienes niños, involúcralos en la cocina, ellos también tienen bastante tiempo libre. Aprovecha tu tiempo para cocinar, experimentar, limpiar la alacena y disfrutar de tu familia.

 

*La autora es LNCA, en la Clínica de Nutrición Aplicada.

 

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