¿Regresan o empiezan el siguiente nivel?

¿Regresan o empiezan el siguiente nivel?

Tus hijos sienten incertidumbre, siempre lo nuevo da miedo.  Aliéntalos, está de más decirles el esfuerzo y sacrificio que se hace para pagar su educación o cosas por el estilo

 

Por Maru Lozano

Y ¿si cambiamos las palabras?  En lugar de decir: “Mis hijos regresan a clases”, mejor decimos: “Mis hijos empiezan el siguiente nivel” u “pasa al otro grado”.  Suena más esperanzador.  Al decir la palabra “regreso” nos estamos yendo al recuerdo, a lo incómodo, a lo obligatorio, a lo angustiante.

Usualmente en casa les ponemos el regreso a clases muy feo: “Ahora sí, ya te tienes que levantar temprano”, “Se acabaron las desveladas y los juegos a toda hora”, “Ni pienses que seguirás de flojo”, “Ahora sí, échale ganas porque si no…”

¿A ti te gustaría ir a la escuela con estos empujones?  La realidad es que, tanto los hijos como los papás ya necesitamos que vayan al colegio, recordemos que ese es el lugar de las oportunidades porque ahí se gestan los grandes sueños y se proyecta lo que uno quiere ser.

Tus hijos sienten incertidumbre, siempre lo nuevo da miedo.  Aliéntalos, está de más decirles el esfuerzo y sacrificio que se hace para pagar su educación o cosas por el estilo.  En lo personal, recuerdo con mucha emoción ir a comprar mis libros, forrarlos con mi mamá, etiquetar mis cosas, probarme mi uniforme y jamás supe de dónde salió el dinero.  Me quedaba claro que mi única encomienda era: estudiar,  jugar y vivir el día a día.

 

El proceso de incorporación

Si tu hijo está en preescolar o primaria, solo acompáñalo y gocen el proceso de incorporación a clases.  Si tu hijo va a secundaria, prepa o universidad, seguro experimentará cierta ansiedad y angustia. En ocasiones, la compra de sus libros se pospone para favorecer a los más pequeños u otros gastos, ¿sabías que sienten culpa por ello?  Así que si es el caso, de la manera más natural del mundo diles que “se programarán algunos pagos para este inicio de clases”, te recomiendo invertir el orden habitual analizando qué es prioridad comprar, porque en ocasiones, a los niños no les afecta tanto no llevar ciertos útiles y a los más grandes les afecta hasta en sus calificaciones.

Otra cosa que tú como mamá puedes hacer para favorecer es evitar hablar de las escuelas frente a ellos.  Nos referimos a situaciones como: lo complicado, la fatiga, el enojo, el aumento de precios, los contagios, tus miedos, el traslado, etc.  ¿Estás de acuerdo que tú como mamá lo que quieres es que tus hijos aprendan a pensar y no proporcionarles filtros para que piensen lo que se les dice?

 

La fobia escolar

¿Habías escuchado acerca de la fobia escolar? Desde 1941 se descubre que de los 5 a los 15 años pueden experimentar malestar psicológico y físico por: angustia y miedo por la separación

Aquí se incluyen problemas en casa, mudanzas, muerte de familiares, pérdidas importantes, situaciones de salud o inclusive, una sobreprotección desmedida de mami y papi.

Problemas específicos de aprendizaje.

Si no se ha abordado alguna situación relacionada a esto, el mismo hijo recuerda que enfrentará conflictos.

 

Problemas de bullying

Si el estudiante tiene experiencias de hostigamiento, también tendrá temor de regresar

¿Cómo nos podemos dar cuenta que el chico tiene fobia escolar?  Porque los notas ansiosos, estresados y con ataques de pánico, es decir, sienten de repente miedo intenso ante algo que no representa ningún peligro real o causa aparente.  A lo mejor tiene mareos, náuseas, dolor de cabeza o molestia estomacal.   Igual podrían presentar problemas para conciliar el sueño o tener pesadillas

¿Qué hacer entonces? Saber que es temporal, pero si notas que no puedes con esto, acudan a un psicoterapeuta.  Lo que menos queremos es que tu hijo sufra un deterioro académico, social ni personal.  Atenderle sería sin duda ¡la mejor inversión que puedas hacer!  Ya nos lo dijo el filósofo hindú Nisargadata Maharaj: “El futuro dejado a sí mismo, solo repite el pasado. El cambio solo puede ocurrir ahora -en el presente”  Así que procuremos entonces un ¡feliz inicio de ciclo!

 

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