Reflexionando la educación alimentaria en tiempos de COVID 19

Reflexionando la educación alimentaria en tiempos de COVID 19

 

Por Ana Laura Martínez Gardoqui

 

Estamos finalizando un año histórico “gracias” o “desgraciadamente” al COVID 19.  Lo que iba a ser un escenario temporal hoy es una nueva forma de vivir, de estar y de ser, de la que más vale hacer un balance, reflexionando lo que ello nos ha dejado.

En Culinary y otras escuelas,  así como en la industria de la hospitalidad: restaurantes, hoteles, vinícolas, y en sí todo el sector turístico, NO hemos escapado de esta crisis. Y como bien nos ha enseñado la historia, si no aprendemos de esto, la vida vuelve a enviar la misma lección. Así que la lección es para todos y hay que tomarla en serio, hay que reflexionar para construir juntos un mejor porvenir.

 

No tuvieron que cambiar las formas, también el fondo

Hoy en día, se vive una crisis local y planetaria por motivos de la emergencia sanitaria del coronavirus. Parecería que la incertidumbre y la recesión económica condicionan los estilos de vida de las personas y las familias. Una vuelta a la normalidad como antes, se empieza a percibir como una aspiración por alcanzar, y el deseo difuso de un pronto retorno a nuestra cotidianeidad.

No sólo los escenarios en la industria de la hospitalidad y la educación han cambiado, tienen que cambiar los contenidos y de ello hablaremos un poco.

 

Transitando por escenarios híbridos

Cocinar en casa, celebrar en plataformas digitales,  ir a la escuela en casa es lo que podemos llamar escenarios híbridos. Es algo a lo que nos hemos tenido que acostumbrar, y hay que hacerlo con gusto.

Los nuevos escenarios familiares donde prima la hibridez: entre el estudio, el trabajo y la tarea doméstica, han generado un nuevo acercamiento entre sus miembros, al acompañar el ritmo de aprendizaje de los hijos; de conocer lo que hacen los padres en el trabajo, o de fomentar cómo nos responsabilizamos de que nuestro espacio familiar se convierta en un espacio de convivencia armónica, reduciendo cierta sensación de encierro sin razón, o superando la sensación de abandono del hogar por pasar tanto tiempo fuera por el trabajo o las actividades cotidianas antes del confinamiento, o la paralización absoluta por la emergencia.

Y cocinar juntos está siendo re-significado, por ello es importante que esta época navideña también resignifiquemos las historia de familia, rememorando aquellas recetas tradicionales.

Deleitarnos con poner una buena mesa, artesanías alimentarias y festivas, pueden hacer de esta época una importante oportunidad para reencontrar y repensar nuestras tradiciones.

 

Necesitamos mejorar nuestra salud mental y física

Por otro lado, la época amerita más atención y conciencia en el cuidado de la salud física y mental. La alimentación nutritiva y el respeto por la vida son algunas de las medidas que debemos adoptar después de la pandemia, y que deben ser parte de los contenidos en las escuelas de todos los niveles, empezando por la primera escuela que es la casa.

Hábitos de autocuidado que, en épocas sin virus, se habían dejado a un lado por la rapidez con la que hemos hecho transcurrir la vida, hoy son piedra angular, así que prácticas  como  la meditación han demostrado que fortalecen el sistema inmune.

 

Mejorando nuestra alimentación

Uno de los hábitos que ha cobrado relevancia a raíz de la pandemia en México es la alimentación, pues el poco cuidado que suele haber a la hora de elegir los alimentos que se ingirieron, representa una de las causas que generan algunas enfermedades crónicas asociadas a complicaciones de covid-19, como el sobrepeso y la obesidad. Es tiempo de seleccionar con conciencia lo que vamos a cocinar, que alimenta los sentidos y fortalece el cuerpo.

 

Formando hábitos saludables

Una nutrición adecuada es clave para tener un sistema inmunológico sano, pero esto NO sucede de un momento a otro, “hay que formarse hábitos saludables”, y no hacer cambios drásticos, sino conscientes y consistentes, por ello en Culinary implementamos un curso basado en los 6 pilares de la salud: alimentación,  movimiento, descanso, manejo de estrés, manejo de tóxicos,  conexión con los demás.

Una dieta basada en plantas ya no es moda, ni tendencia, hoy es necesidad, al menos una transición hacia allá por bien del planeta.

 

¿Qué comer?

Hay que alimentarse de forma equilibrada, es decir combinar porciones de diversos grupos de alimentos: frutas y verduras (de dos a tres porciones), cereales complejos (avena, amaranto, arroz integral, salvado de trigo, pasta integral), alimentos con probióticos (yogur sin azúcar), grasas vegetales (semillas).

 

¿Y la salud mental?

Esta pandemia ha conducido a las personas “por una senda que nunca se había trazado y, por lo tanto, hay que cuidar la fragilidad de las cosas que dábamos por hecho”, como el equilibrio emocional y psicológico.

La alimentación debe dejar de ser exclusivamente de supermercados, y ser un elemento que tenga en el centro a las personas y al planeta.

Alimentarse es un proceso cultural, que debemos desarrollar siendo conscientes, y potenciando el lazo con nuestros productores y enseñarlo en las aulas a todo nivel.

 

 

 

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