Reciprocidad Dar y Recibid, un acto de amor

Reciprocidad

Dar y Recibid, un acto de amor

POR LORENA CELINE DHIR

 

Había una vez, donde hubo fuego y después flama; se extinguió una llama que alguna vez fue expuesta a la palabra amor.

No fue el viento, ni la lluvia, ni siquiera un puño de tierra lo que lo apagó, fue un vacío que en ausencia de oxígeno convirtió en ceniza el fuego que algún día existió.

 

Se requiere de coherencia emocional

Del amor a la vida, y de la vida al amor; ¿existe algo más grande que esas dos palabras juntas o separadas? ¿Hay algún otro sentido que no se reduzca a ello?

Todo en esencia es hacia ese rumbo,  pero ir dando paso a ese camino no es suficiente; cuando existe claridad hay dirección; lo más certero entonces para la manifestación misma de estas dos palabras es la coherencia emocional; ir detrás de nuestros sentimientos es un albur empírico nato; a veces favorable o a veces no; un impulso amoroso no siempre traerá la calma, pero respetar y actuar en base a la dimensión del amor quizá no nos salve algún día o dos de un mal trago, pero nos iniciará siempre hacia lo más puro y verdadero sustraído de la sinceridad hacia nosotros mismos, y por ende a todo aquel que amamos.

 

El amor, indispensable en todas las áreas de la vida

No es una casualidad que el motivo principal de consulta siempre termine en mención de relaciones, así, sin más, empezando por relaciones de pareja, relaciones de ex- novios, ex-esposos y algunas relaciones complicadas que carecen de nombre propio, relaciones de amigos, familiares, colaboradores e incluso laborales y escolares que por falta de memoria no alcanzaré a mencionar más.

Generalmente nos enfocamos en lo básico, en la ausencia de límites, en patrones sólidos y falta de comunicación que sin duda al exponerse lo complicado se hace simple poco a poco, y de ahí empieza nuestro encuadre y trabajo personal.

mi punto es, sin darle más vuelta a esto; es por amor y para el amor por lo que nuestras mayores alegrías y mayor dolor culmina; donde nuestra experiencia grata o no, define nuestro día, lo fortalece o lo debilita, dependiendo claro del cristal con que se mire.

 

Nada nunca será suficiente

La mayoría que acudimos a consulta hablaremos potencialmente de una balanza en desajuste universal donde los que dan más se quedan sin menos y los que dan menos se llevan más.

 

¿Cuántas veces nos hemos sentido vacíos? …

En desasosiego, desvalorizados por dar siempre por dar, pensando que el resultado será favorablemente hermoso por la sola intención de dar.

Con que frecuencia descubrimos que recibimos menos de lo que damos y luego culpamos al de enfrente por lo que un día hicimos no solo por amor si no por decisión…

Probablemente esto ya nos haya hecho sufrir más de dos veces, permaneciendo desesperanzados bajo cualquier relación interpersonal.

 

Pero, ¿por qué das? ¿qué buscas?

Todos comenzamos dando algo; así comienza cualquier relación; dando atención, detalles, mensajes, cuidado, escucha, dinero, tiempo y esfuerzo, y en algún punto y medida nos hace feliz hacerlo; es cuando generamos la expectativa de cómo recibir sin obtener resultado, cuando empieza el problema.

En el amor como en las relaciones, la clave no es dar sin esperar nada a cambio si no estar plenamente consciente de lo que doy, para qué lo doy, y estar dispuesto a darlo, incluso si recibo menos o más de lo que espero.

Siempre en las sesiones hablo de la importancia de la reciprocidad, de la simpleza de darte 20 uvas y que tú me devuelvas 20, pero la vida no es tan fácil; hablo de la compensación, si yo no puedo devolverte las 20 uvas que me diste no porque no quiera si no por qué tal vez no las tenga, puedo ofrecerte una limonada, un recurso que sí poseo y te ofrezco, y espero que también lo recibas con el mismo afecto con

que tú me entregabas las uvas. Si lo que yo tengo y te ofrezco a cambio de lo que me das, no te hace sentir pleno, no habrá reciprocidad por mucho que estén tus manos llenas, y aceptar también lo que me pueden dar o no también cuenta, y si no cuenta, entonces estamos en el lugar equivocado, y si es el lugar equivocado, tenemos dos opciones:

Irnos, o dar con la posibilidad siempre de que no recibamos de la misma manera o incluso saber dar sin esperar nada a cambio, y de ahí poder tomar una decisión, la decisión que nos haga sentir plenos y satisfechos.

 

El acto de dar y recibir es un acto de amor …

El saber dar y el saber recibir es un acto de entrega…

Dar sin esperar nada a cambio al final en muchas ocasiones tendrá un trasfondo y siempre debemos analizar cuál es. Por ejemplo, y sólo por mencionar algunas ocasiones, ver por los demás inconscientemente nos hará pensar que en algún momento ellos verán por nosotros: o si hablamos específicamente creemos que por dar amor recibiremos la misma forma de amor…

¡Ojo! No estoy declarando que el dar siempre tenga oculto algo o que no deberíamos de dar… espero con estas palabras hablar de la reciprocidad en cualquier relación…

Pero la reciprocidad bien entendida.

La reciprocidad es un elemento fundamental para las relaciones humanas.

Tenemos derecho a la reciprocidad, y esto significa, permitirme recibir lo que otros quieran darme, disfrutando de ello.

La reciprocidad, es un acto de libertad, que corresponde a cada persona como Libre elección qué quiere dar, cuándo y cómo. Y sólo desde el Respeto hacia las decisiones de los demás podremos disfrutar plenamente lo que recibo y lo que doy.

Desde el amor, desde la abundancia del corazón; sin ego enaltecido también sería bueno reconocer que muchas veces recibimos de quien menos esperamos; y damos a quienes le toman por sorpresa y no por no ser lo que quiero y quien quiero que sea dejo de disfrutarlo; también hay una línea de aprendizaje en dar, pero mucho más en recibir.

La reciprocidad es no estar igual siempre, pero si satisfechos y plenos de acuerdo a lo que damos y recibimos, siempre y cuando sea desde el amor y para el amor.

Comentarios

comentarios

Deja una respuesta