¿Quién tiene la razón en una discusión?

¿Quién tiene la razón en una discusión?

Cada persona tiene su punto de vista y cuando se enoja, ignora que hay otros puntos valiosos

 

Por Becky Krinsky – Life Coach

¿Quién tuvo la culpa? ¿Quién se equivocó? ¿Por qué no aceptas que yo tengo la razón? ¿Qué tan difícil es entender mi punto de vista?

La primera reacción cuando las cosas no se dan como uno quiere es encontrar culpables, buscar los errores de los demás y tratar de ver cómo el culpable tiene que aceptar que el otro tiene razón. Encontrar y señalar rápidamente al malhechor es fácil y cómodo.

Señalar el error y encontrar el culpable no solo alivia el dolor personal, libera la responsabilidad propia, además quita la incomodidad personal porque justifica y limpia la conciencia, evadiendo el compromiso ante cualquiera que sea la situación.

La persona que encuentra al culpable proyecta su enojo y frustración sin poder reconocer que él es tan parte del problema como de la solución.

 

Buscando culpables

Cuando se buscan culpables, la discusión se centra en la persona y el ataque se torna personal, olvidándose que el tema en juego debería de ser el problema y ver cómo se puede mejorar la situación.

 

Al culpar, no tiene que entender la raíz del problema, ni siquiera tiene que buscar cómo solucionar la cuestión. Opta por convertirse en víctima y sufrir o transformarse en un agresor para desquitar su impotencia, enojo o frustración.

Maltratar, humillar o destruir las buenas relaciones porque creen que tienen el derecho de expresar abiertamente su pesar, no soluciona los problemas, crea nuevas y peores condiciones.

Culpar tiene un tono de reclamo y una forma negativa de expresión, la cual el otro la escucha como una crítica severa y destructiva. Se pierde la posibilidad para dialogar y poder entender, condiciones cruciales para tener una relación armoniosa y sensata.

Es imposible escuchar un ataque personal sin sentir la necesidad de defenderse y de contestar de la misma forma agresiva o molesta.

 

No escupas los sentimientos

Hay que reconocer que todos los sentimientos son válidos y está bien sentir enojo, frustración, dolor, etc. Lo que no se vale es escupir los sentimientos propios a otras personas y esperar que éstas, resuelvan los temas que cada uno es responsable.

Entender al otro no implica que tienes que resolver sus problemas; aun cuando el otro crea que él no tiene la culpa. La comprensión sincera no hace al otro responsable cambiar los sentimientos de los demás. Tampoco es el trabajo de la persona que escucha y entiende hacer sentir mejor tan solo porque el otro ya se expresó y dijo cómo se siente.

Cada uno es responsable de sus sentimientos, sus pensamientos y su forma de actuar, pedir que el otro actúe y piense como uno quiere, es una imposición tóxica, infantil y muy destructiva.

Hay que aprender a escuchar y tener la misma cortesía para los demás. El saber escuchar sin tener la necesidad de imponer su visión es el primer punto para crear una mejor comunicación.

Culpar no soluciona ningún problema. Utilizarla para lastimar a las personas queridas y evitar la responsabilidad ante las decisiones propias solo contamina las relaciones y quita toda posibilidad de vivir en plenitud.

 

La receta

Soy responsable 

Ingredientes

  • Conciencia – aceptar la realidad sin modificaciones
  • Compasión – cortesía y comprensión hacia los demás sin juzgarlos
  • Compromiso – obligación personal de ser parte de la solución y no crear más problemas
  • Integridad – no mezclar, ni aprovechar la situación para sacar ventaja o desquitarse de otros
  • Perspectiva – tener visión panorámica sin estar enfocado en el aspecto personal.

 

Afirmación personal soy responsable

Soy responsable por mi bienestar, mis sentimientos y mis decisiones. Nadie es totalmente culpable de lo que sucede, pero todos somos absolutamente responsables por la manera como actuamos y reaccionamos. Busco la forma de resolver mis problemas sin encontrar culpables o tener la necesidad de imponer mi punto de vista. El ser responsable me libera de la culpa y me motiva a ser mejor. No culpo ni acepto culpas de otros.

 

Aprendiendo de la responsabilidad
  1. Sentir molestia y frustración no es razón para desquitarse con personas queridas. Hay que aprender a encontrar la forma de respetar y validar los sentimientos propios sin tener que aventarlos para desahogarse.
  2. Cada persona tiene el poder de contribuir o afectar a las situaciones que suceden. Hay que ser responsable para tomar decisiones que favorezcan el bienestar y la armonía personal. Culpar nunca es una buena solución.
  3. Entender lo que el otro siente no implica tener que resolver sus problemas. Escuchar con atención y compasión abre los canales de comunicación, sin embargo, el escuchar no hace al otro responsable de la forma de sentir de los demás, solo los entiende con mayor empatía.

 

Culpar y buscar venganza nunca soluciona problemas. Escuchar sin juzgar y ser responsable si hace la diferencia”

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