¿Quién primero? Mejor, sumemos…

¿Quién primero? Mejor, sumemos…

¿Quién primero? Mejor, sumemos…

POR MARU LOZANO

 

Si vivimos la experiencia de que nuestra pareja tiene a su mamá, sin dudarlo la serie numérica emerge con su lógica secuencia.  ¿Quién primero? ¿La esposa o la mamá?  Como mujeres importantes en la vida del mismo hombre, ¡habrá problemas!

No importa la edad ni el estado civil.  Sin ir más lejos, mi hija vive en carne propia los celos que la madre de su novio siente.  El chico ya no sabe cómo hacerle para unirlas y darle gusto a las dos.  Es un ring de box que separa y hace rodear, aunque nadie se haya subido a pelear en él, ¡ahí está!

 

Cuando hay que compartirlo

Ahora que si estás casada y de pronto se experimenta ese rol extraño de ser parte en la vida de él cuando en tu mente y corazón sentías ser la única en su mundo, sorprende.  Si se tienen hijos y ya la familia que están formando tiene vida propia, uno como mujer siente que ese es el núcleo que hay que procurar, y que la mami es la esposa, definitivamente.

 

Ellos son integradores

A los hombres no les gusta el conflicto y son prácticos, no por ello insensibles.  A todos les gusta que su mamá apruebe y participe con aceptación y sonrisa en todo lo que ellos elijan. También sienten increíble cuando la esposa aprueba con entusiasmo.

Si sacamos la matemática en una relación familiar todos se sentirán desplazados, no nada más las mamás.  En una familia que siente que la madre trabaja mucho, el hijo se sentirá menos y en segundo plano, el marido también; incluso ella misma como mujer se abandona porque dio prioridad a la incansable trabajadora. La suegra enfurecerá porque no se atiende al hijo y a los hijos del hijo… ¡un caos!

Resulta complejo dar gusto y agregar no nada más horas al reloj, sino pila humana para hacer mil cosas en todos los ámbitos.

Sólo una esposa que es mamá, sabe abrir el abanico de posibilidades, y dividir los tiempos con energía para cubrir lo más posible. Y esta mujer también maneja diferentes roles porque es hija, es hermana, es prima, es sobrina, es tía, es amiga, es compañera de trabajo, es vecina, es productiva, es jefa, es empleada, es mamá, es suegra, es abuela… ¡es ser humano!

 

Involucremos nosotras a la madre de nuestra pareja

El pilar de toda una casa es la mujer y desde ella parten las conductas y formas de reaccionar en familia.  Recordemos que todo parte del hogar, de ahí a la familia, de ahí a la escuela o al trabajo y a la sociedad; pero recordemos también que todo es parte de lo espiritual.

En este problema matemático donde se puede restar, también se puede sumar, multiplicar y dividir.  ¡Eso es lo que hay que hacer! En lugar de pensar que la esposa es primero y que a la mamá el marido debe dejarla atrás, nosotras podríamos integrar a esas sabias mujeres que nos dieron vida y la cuidaron, para que formen parte de la extensión creativa.

  • Platícale a tu mamá y a tu suegra cómo estuvo tu día, aunque sea por mensaje, cuéntales lo que hicieron los hijos, lo que comieron, etc.
  • Pregúntales qué hicieron ellas.
  • Pregúntales qué hacían ellas cuando sus hijos tenían la edad de tus niños, que te compartan experiencias.
  • Revivan anécdotas.
  • Acompáñense de compras o al mandado de vez en cuando. Invítense al cine, un café o a compartir con la familia.  No nada más visítenles, ¡invítenlas!
  • Si tienes conflictos, platícaselos y te sorprenderás porque vaya que entienden, sobre todo los sentimientos. Te sabrán acariciar el alma.
  • Haz que tus hijos estén en contacto con las abuelas, que aprendan a llamarles, saludarles, visitarlas, amarlas.

Sumar dará siempre más.  Tu ejemplo hará que tu pareja también haga lo mismo.  Nada más satisfactorio que ver cómo nos imitan y si esto es algo bueno, qué emoción y ¡qué manera de trascender! Como mujer siempre sé la mejor mamá del mundo y, a los que les moleste tu luz, que nada te apague si la lámpara la llevas tú.

 

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