¿Que duele más, la infidelidad emocional o la física?

¿Que duele más, la infidelidad emocional o la física?

 

POR ANA CELI RUVALCABA DURÁN

 

Cuando dos personas deciden vivir en pareja, fuera o dentro del marco legal o religioso, hacen un pacto libre y tácito en el cual la fidelidad representa la exclusividad afectiva y sexual del otro. En el polo extremo, la infidelidad representa la ruptura de dicho pacto por alguno de los conyugues de forma silenciosa, y con la intención de no ser descubierto.

Existen virtudes humanas que fortalecen este pacto como lo son la lealtad, la fe, la confianza y el amor, que a la vez son depositados en el otro de quien obviamente  se espera reciprocidad.

 

Para estar en sintonía, vamos a definir algunos conceptos:

  • Infidelidad sexual

No siempre es física, o sea que están implicados juegos de seducción y devaneos amorosos sin derivar forzosamente en el acto sexual.

  • Infidelidad emocional

Cuando la conexión emocional y afinidades ya no convergen, la relación comienza a desgastarse, abriéndose la posibilidad de que despierte el interés en alguno de los dos por una nueva persona que embone en sus aspiraciones; en pocas palabras se enamora de alguién más.

 

INFIDELIDAD Y GÉNERO

¿Quiénes son más infieles, hombres o mujeres?

A lo largo de la historia se ha vinculado más al varón con prácticas infieles, en comparación a la mujer, idea que se ha sustentado a través de estudios históricos en nuestra cultura. A continuación les presento un breve resumen extraído del libro “Fidelidad e infidelidad en las relaciones de pareja… Nuevas respuestas a viejos interrogantes”, de Javier Martín Camacho:

“Socialmente hablando, estudios revelan que la aceptación social y la permisividad que ciertas sociedades tienen con respecto a la infidelidad del varón, promueven la misma. Desde el punto de vista biológico, la respuesta sexual, la excitación y la preparación de los genitales para el acto sexual, se da con más rapidez en los varones que en las mujeres. Y el punto de vista antropológico sostiene que el hombre necesitó transmitir sus genes, y por eso se vio coaccionado por sus instintos a tener sexo con la mayor cantidad de hembras para perpetuar la especie y sus características. Por otro lado, estudios del mismo tipo determinan que la mujer es infiel en la mayoría de las veces, para cubrir necesidad afectivas y de apego”.

Ahora bien, los tiempos han cambiado, y con ello las circunstancias psicosociales tanto para hombres como para mujeres, y nuevos estudios demuestran un incremento en los índices de infidelidad por parte de las mujeres, en las zonas urbanas sobre todo.

Estos estudios lejos de justificar la infidelidad, nos brindan luz en el tema; abren canales de comprensión que nos alejan del escarnio y los prejuicios, promoviendo un entendimiento más amable e inclusivo, de los factores que intervienen en las situaciones de infidelidad, promoviendo así en la mayor medida, posibles propuestas de reconstrucción viables para parejas que han sido afectadas por este motivo. Sobre todo, para aquellas en las que a pesar del dolor, aún hay rastros de amor, o por otro lado y por muy duro que pueda sonar,  promoviendo una separación digna y menos tormentosa.

 

ENTONCES, ¿QUÉ DUELE MÁS, LA INFIDELIDAD EMOCIONAL O LA FÍSICA?

El grado de afectación depende de las circunstancias de cada pareja y sus variables:

  • Intensidad del vínculo: entre más longeva sea la relación, crece más el lazo afectivo, así que el dolor por una infidelidad será inversamente proporcional a la intensidad del amor y apego que se vive.
  • Riesgo: no tiene el mismo significado emocional cuando la pareja es infiel con una persona que pertenece al círculo social, a cuando se da con alguien totalmente extraño y lejano.
  • Recurrencia: existen infieles compulsivos que frecuentemente están regañando a su pareja, aprovechando la mínima oportunidad para hacerlo, y por otro lado están quienes lo hacen de forma esporádica.
  • Duración: existen infidelidades de una sola vez, o relaciones sostenidas por un buen tiempo en las que ya se combinan y comparte salidas y sexo, así mismo un vínculo afectivo más estable. En casos más graves, hay infieles que logran una doble vida en la que han construido dos hogares diferentes, con lazos afectivos y rutinas  bien establecidas en ambas partes.

 

Por lo tanto, cada persona reacciona y sufre de forma diferente ante el engaño, sobre todo cuando se suponía que todo iba bien en la relación. Cuando la persona engañada aún está enamorada de su pareja puede experimentar un dolor semejante al de la muerte de un ser querido.

No sólo se pierde a la pareja, sino también los sueños y promesas hechas; todo lo construido parece haber perdido sentido. Se desencadenan sentimientos encontrados, mucho dolor, sufrimiento, culpa, etc. Además aparecen problemas añadidos que tienen que ver con las relaciones sociales y familiares, sumándole el estigma de la infidelidad.

Pero con todo esto, existen parejas que han logrado sobreponerse, no es fácil. El éxito dependerá de los recursos emocionales y psicólogos, pero también del amor y la voluntad de reconstruir su unión.

 

*La autora es Psicóloga Familiar Contactos: 664-342-8391 e-mail: psic.anaceli@gmail.com

 

 

 

 

 

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