¿Qué dice tú cuerpo de ti?

Libérate de emociones tóxicas

Me vi en el espejo y no me reconocía.
No sé si porque sólo al maquillarme y al peinarme  lo uso, 

para estar presentable; y en la idea es aceptable.
Cuando veo más allá de mis ropas, de mi rímel

y el labial que hace dos días me probé,

no sé bien traducir la imagen de lo que soy a lo que un día fui.

Surgen las dudas…
¿De cuándo son las lágrimas que brotan hoy?
¿Dónde empiezan los recuerdos?

¿Cuáles son extensiones de sueños;

cuales son míos, cuales son ajenos?
¿De dónde viene este dolor frío que en el día me golpea,

 y por noches me abraza?

 

Por Lorena Celine Dhir

 

Nadie tiene urgencia de saber qué pasa hasta que sin presionar duele, porque en el dolor está el miedo de volver a ese limbo emocional donde siempre nos encontramos: Buscándonos.

NO ES no sentir lo que nos salva, ni enajenarnos lo que nos protege.

Las emociones una a una existen para ayudarnos a cortar la maleza de esas capas que nos impiden avanzar, y que tienen como única  función liberar;  tal vez duela, asuste, dé coraje o incluso miedo, pero existen, y por mucho que se evadan, el proceso siempre te llevará a un mejor estado emocional.

Puede que la rutina del día  te entretenga un rato, y puede tal vez que tu sonrisa amanezca con la prisa de tus pasos, pero habrá dichosos momentos en que la noche te parezca bohemia, y la soledad te observe al mismo tiempo en que colocas tu rostro en la almohada. ¿Resistirse?, ¿para qué?

Permítete sentir

Sí, es bien conocido que no hay pensamiento más puro que el que surge dos minutos antes de dormir…

Sumérgete y entrégate a la melancolía; desnuda tu ego y acaricia tus recuerdos,  enfréntate a ellos; por algo siguen ahí, por alguna motivo no se han ido, pues todo lo que tienes, lo que eres y lo que quieres ser es gracias a lo que vives, a la historia que tus años han tejido en tu piel.

Así como se puede saber la edad del árbol en su corteza, así mismo se puede leer el registro de tu historia en tu cuerpo. No hay nada más puro y más verdadero que lo que exclama tu cuerpo; aprende a escucharlo.

La memoria del cuerpo

Soy psicóloga desde hace unas cuantas primaveras, otoños e inviernos, y confieso que ésta carrera que me apasiona y a la vez me intriga, me ha enseñado que el cuerpo es sabio, noble, y más que nada, que tiene memoria.

Puedo hablar por mi propia experiencia y decir con certeza,  que ahora soy consciente de lo que pasa en mi cuerpo y por ende alrededor.

Ahora soy consciente de que mi garganta se irrita cuando no digo exactamente lo que pienso. Consciente de mis manos frías cuando voy a una reunión social con gente que apenas conozco. Consciente de mis alergias cuando no tengo el control, o del dolor de cabeza cuando me atacan las dudas. Consciente de que todo lo que pasa en mi cuerpo sucede por una razón, y esa razón soy yo misma.

Más no todo es una fórmula, sé que depende de mi pasado, familia y otros muchos factores entender qué es lo que se debe procesar o liberar.

Una emoción se puede volver tu aliada, tu mejor maestro o incluso tóxica

Una emoción que no es bien procesada se encierra, y ésta al tratar de liberarse se manifiesta de una u otra manera, pues el cuerpo siempre tratara de comunicarse y te expresara lo que pasa.

No dejes que las emociones, recuerdos o malos ratos se congelen, aprende de ellos y deja que el cuerpo los vuelva sólo una experiencia de vida, no que defina tu vida.

 

Terapia corporal

La terapia corporal es una técnica que consta de establecer la conexión mente-cuerpo, presionando puntos específicos del cuerpo que liberan ansiedades, recuerdos, emociones etc., que  integran a cada persona y los hacen crear una consciencia plena, adecuando la memoria corporal de lo que corresponde en el presente y pasado, integrándonos y presentándonos lo que debemos trabajar o procesar.

Es una técnica sutil donde el paciente generalmente no habla, y el terapeuta va integrando lo que el cuerpo trata de decir. En la terapia corporal se retroalimenta al paciente con lo que en ese momento se traduce en relación al cuerpo.
¿Es tu tiempo?

¡Vámonos echando un brinco pa’ dentro!… Total, nunca nadie ha recibido un golpe cuando afloja los puños.

*Lorena Celine Dhir es Psicologa clínica especialista en terapia corporal.

 

 

Comentarios

comentarios

Deja una respuesta