Obsesión y miedo al contagio

Obsesión y miedo al contagio

Todo tiene que estar limpio, todo ordenado, todo perfecto

 

POR DRA. GRACIELA JIMÉNEZ

 

Durante los últimos meses, nuestro estilo de vida ha cambiado de manera drástica por la pandemia de coronavirus. Todos los días las autoridades insisten en medidas generales para prevenir y disminuir el riesgo de infección.

Esta nueva normalidad que estamos viviendo, donde pasamos la mayor parte del tiempo en el hogar, utilizamos cubre-bocas al salir, y en todos lados nos toman la temperatura o colocan gel antibacterial. Si a estos cambios le agregamos el bombardeo constante de algunos medios sobre los síntomas y complicaciones de la infección por coronavirus, así como las estadísticas que muestran la cantidad de personas infectadas o el número de fallecimientos que desafortunadamente va en aumento día con día, nos origina una preocupación mayor de lo esperado.

 

Es válido preocuparse, pero…

Al afrontar este panorama, es válido que a uno le provoque ansiedad, preocupación y miedo a contraer la infección. Estas emociones son parte de una reacción normal para afrontar esta situación estresante, fomentando que las personas tomen sus precauciones e implementen medidas preventivas.

“De lo que tengo miedo, es de tu miedo”

William Shakespeare.

 

Para todos se ha vuelto un hábito lavarse las manos constantemente, desinfectar productos, lavar la ropa de trabajo todos los días, utilizar cubre-bocas o mascarillas; con el mensaje claro de limpiar y desinfectar, volviéndose una pregunta constante ¿ya sanitizante esto?, pero en algunas personas estos temores e ideas pueden incrementarse de manera importante, llegando a volverse una obsesión relacionada con el contagio. Por ejemplo: “me voy a infectar” o “tengo que hacer algo para evitar contagiarme”, y esto se vuelve una situación fuera de control que afecta de manera importante su vida diaria, así como la relación con otras personas: familiares, amigos, compañeros.

 

¿Qué es una obsesión?

Una obsesión se trata de una idea persistente que aparece en muchas ocasiones a lo largo del día, volviéndose algo involuntario que provoca importante malestar, y una sensación emocional desagradable. Por lo regular, las obsesiones ocupan mucha energía y tiempo de la persona, volviéndose el principal interés de quien la presenta, dejando de lado el resto de las actividades, y provocando problemas en la vida familiar, social, académica y laboral.

 

Trastorno obsesivo-compulsivo

Las obsesiones presentan diferentes contenidos. Desde la idea de NO cerrar las llaves, hasta presentar pensamientos NO deseados acerca del sexo o la religión, siendo las más comunes aquellas relacionadas con el temor a los gérmenes o la contaminación; estás por lo regular van acompañadas de compulsiones, que son actos o pensamientos repetitivos que una persona tiene o realiza, para disminuir la ansiedad que provocan las obsesiones.

Estos síntomas los encontramos en una enfermedad que se llama trastorno obsesivo-compulsivo, que afecta desde temprana edad a la persona, provocándole un importante deterioro, debido a que la mayor parte de su tiempo se centra en las obsesiones, así como en las compulsiones.

En esta época donde la mayor atención está centrada en la pandemia de coronavirus, es común encontrar familiares o amistades que se preocupan demasiado y tengan miedo a contagiarse; llegando en ocasiones a caer en excesos, como: estarse lavando las manos de manera frenética después de tomar cualquier objeto, o rociar con limpiador de manera indiscriminada todo lo que le rodea.

 

Datos de Alarma:

  • Pensar constantemente en el miedo a contagiarse por coronavirus.
  • Ocupar dicha preocupación, la mayor parte del día.
  • Sentir miedo intenso al contacto con otras personas o a tomar objetos.
  • Sentir miedo intenso a tomar objetos.
  • Lavarse las manos, bañarse o desinfectarse de manera repetitiva llegando a provocar lesiones en la piel.
  • Evitar a determinadas personas, objetos o lugares que son considerados como contaminados.
  • Mantener algunas áreas de la casa o lugar de trabajo limpias, a donde nadie puede ingresar o tocar.
  • Irritarse fácilmente con las demás personas cuando NO siguen las reglas de limpieza.

 

En el caso del trastorno obsesivo compulsivo nos encontramos ante una enfermedad que aparece desde la infancia o en la adolescencia, provocada por cambios en la comunicación de algunas regiones cerebrales donde se ha identificado a la serotonina como unión de los principales protagonistas. Esto es importante porque muchas personas consideran que las obsesiones se pueden controlar o quitar de manera voluntaria, lo que no sucede, provocando frustración y coraje.

El tratamiento es a través de medicamentos y terapia psicológica. Aquí no funciona solamente el “échale ganas” o “piensa positivo”. Si usted o alguien conocido presenta datos de probable trastorno obsesivo compulsivo, busque tratamiento con un especialista de la salud mental. Recuerde que la peor ayuda es aquella que uno no busca. Usted no esta solo siempre hay alguien que le acompaña.

 

*La autora es Médico Psiquiatra

 

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