Mi vida cambió, no soy la misma

Mi vida cambió, no soy la misma

 

Por Ma. Dolores Espinosa Gallardo

 

Nací en Salvatierra Guanajuato. Soy la tercer hija de 4 hermanos; crecí dentro de un matrimonio que terminó en separación. Mi madre se vino a Tijuana, y a los dos años me vine con ella. Llegué soltera. Aquí en Tijuana me casé y continué con mis estudios. Terminé la maestría en educación. Tengo 54 años  y  27 años  laborando como maestra en nivel primaria.

 

Mi vida antes del cáncer

Mis hijos ya habían terminado sus estudios. ¡Me sentía feliz!, ya que esa era nuestra prioridad  como familia. El más chico ya se había casado,  tenía un hijo  de dos añitos  y  ya vivían  independientes, y mi hijo mayor vivía en casa .

Como pareja, mi esposo y yo, ya viviríamos más tranquilos,  con muchos planes: viajar y disfrutarnos. Nos inscribimos en clases de yoga, yo que nunca me había dado esa oportunidad.

En diciembre del 2014 teníamos planeado irnos con la  familia de vacaciones, pero quince días antes de la fecha de salida, me descubrí una bolita en el seno  derecho y ahí  empezó todo.

 

El descubrimiento inesperado

Después de que me descubrí la bolita acudí a mi doctor con mucho miedo, y a la vez con la esperanza de que me dijera que no era nada malo.

Ahí mismo me hizo la biopsia , a  los dos días me hicieron una llamada para que me presentara en Issstecali  de urgencia  , acudí al día siguiente con el doctor y  la noticia  fue: “Tienes cáncer”. En ese momento no entendí nada, sólo   mi mundo se me acababa. Para mí fue un: ‘’TE VAS A MORIR’’

Desde ese momento mi vida cambió. Fue muy difícil  la etapa de la aceptación,  no dormía. Todo el tiempo tenía pensamientos  negativos, lloraba mucho , me imaginaba todo lo peor. Tenía mucho coraje,  pensaba que me iba a morir. Tenía mucho miedo, fue algo muy difícil. En todo mi proceso, me frustraba por  todo lo que no había hecho y disfrutado en mi vida. Todo lo que me  había perdido por dejarlo para después y pensar que ya no habría un después.

 

Puse todo de mi parte

Desde el momento que me dieron la noticia yo decidí tomar el tratamiento y hacer todo lo que estuviera de mi parte para lograr salir adelante. Busqué todas las alternativas posibles hice todo lo que me correspondía hacer.

Mi gran fortaleza: DIOS, mis ganas de vivir, disfrutar, y el amor de mi familia.

 Aprendí a disfrutar la vida, a dedicarme tiempo para mí, a hacer ejercicio, a amarme y respetarme en mis necesidades.

Esto cambió mi vida. No soy  la  misma. Mi cuerpo ha cambiado. No tengo las mismas capacidades, mi realidad ha cambiado,  pero  me siento  fortalecida y agradecida con Dios por esta oportunidad de vida.

A las mujeres en   proceso les aconsejo  cuidarse,  hacer lo que  corresponde para su recuperación,  luchar por su vida, disfrutar  y rodearse de amor..

LO MEJOR ESTÁ POR VENIR

 

* La autora es Maestra de educación primaria. Casada  hace 30 años y tengo dos hijos.

 

 

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