Menstruación adolescente

Menstruación adolescente

Cómo vivirla de forma sana y digna

 

El miedo e inseguridad se quedan atrás y con confianza decimos que es nuestro derecho menstruar dignamente”

 

Por Giuliana De Poo Vázquez 

 

Hola, mi nombre es Giuliana De Poo Vázquez y tengo 17 años. Hoy estoy aquí a punto de hablar de un tema que, hasta hace un par de años, nunca me hubiese imaginado hablar en público: la menstruación.

Créeme que te entiendo. Hasta el momento no es algo de lo que uno pueda hablar abiertamente; sin embargo, hoy tú y yo vamos a cambiar eso. Ahora estás entrando a un espacio libre de tabúes, pena y estigmas; este es un lugar en donde hay seguridad y que como persona menstruante te puedo ofrecer comprensión y empatía. Hoy aceptamos esa parte de nuestra identidad, de nuestro cuerpo, que contrario a lo que nos han hecho pensar, no es algo de lo que debamos avergonzarnos.

 

¿Qué es la menstruación?

La menstruación es un proceso biológico que influye fuertemente en la manera en cómo niñas, adolescentes y personas que menstrúan vivimos nuestras vidas, aunque es una relación que suele ser ignorada.

Una buena y sana higiene menstrual es parte del proceso para hacer cumplir nuestros derechos humanos; por ejemplo, el derecho al agua y al saneamiento, a la educación y la igualdad de género. Ahora, seguramente te estás preguntando cómo es que esta situación influye en la educación, pues te explico…

En México, hay muchas organizaciones que trabajan para brindar agua limpia y productos de higiene a las zonas marginadas; al no ser posible todavía en todas ellas, las personas menstruantes deciden permanecer en su casa durante esos días por miedo a mancharse, recibir burlas o no tener acceso a agua en sus escuelas. Esto conlleva a que se atrasen con respecto al resto de la clase y la brecha que existe en la igualdad de género hablando desde el ámbito educativo, continúe creciendo.

 

Poca información

Según la encuesta de U-Report realizada en mayo de este año a 5 mil jóvenes menstruantes en México, el 88% de las personas encuestadas dijo que la información que se brinda en las escuelas respecto a la menstruación y la higiene durante el periodo no es suficiente. A pesar de que un 87% considera que la menstruación no es un tema solo de mujeres, todavía son muy pocos los niños u hombres jóvenes que entienden el proceso y comprenden los cambios físicos y psicológicos que la menstruación conlleva.

La COVID-19 nos ha hecho enfrentar diferentes retos; sin embargo, existen grupos particularmente vulnerables. Como consecuencia de la pandemia, 26% de las personas encuestadas se vio en la obligación de dejar de adquirir medicamentos para el dolor y productos de gestión del periodo menstrual por motivos económicos.

La pandemia no solo ha puesto en riesgo nuestra salud, sino que también nuestra calidad de vida y es aquí en donde podemos observar la desigualdad social con la que se enfrentan las personas en situaciones menos favorables.

Todo esto afecta de forma directa e indirecta la manera en que se vive la menstruación en México. Hay que reconocer también que se ha progresado.

 

El impuesto a los productos de higiene

La Ley de Menstruación Digna representaría la eliminación del impuesto añadido a los productos de higiene menstrual (16% IVA). Estos son considerados como productos de lujo y eso aumenta su precio, provocando una mayor desigualdad e injusticia para las mujeres que no cuentan con suficientes recursos económicos. Ahora dichos productos han sido declarados gratuitos en centros de salud y escuelas para mejorar su acceso en las zonas más marginadas.

Opresión y marginación han sido sinónimos para la menstruación, marcando las pautas de cómo mujeres y personas que menstrúan viven sus vidas y, a la vez, se ven afectadas por la misma. Los tabúes y estigmas que siguen presentes actúan como una represalia patriarcal en contra de nuestros cuerpos e identidades, y deben ser erradicados al igual que la ignorancia y mitos, cuyo único propósito es obstaculizar el empoderamiento del cuerpo femenino. Ya fue suficiente.

Hoy rompemos el silencio y encontramos la voz que por tantos años nos han negado. El miedo e inseguridad se quedan atrás y con confianza decimos que es nuestro derecho menstruar dignamente.

 

*La autora es una joven integrante del comité de U-Report México y de Cruz Roja Juventud.

 

 

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