Más sobre tu inventario emocional: El duelo

Más sobre tu inventario emocional: El duelo

El duelo es diferente para cada persona, por lo que puede comenzar a lidiar con la pérdida en la etapa de negociación y después encontrarse en el enojo o negación más adelante.  Se puede permanecer durante meses en una de las cinco etapas, como son negación, enojo, negociación, depresión y aceptación

 

 

Por Adriana Reid 

El mes pasado te propuse trabajar con tu inventario emocional y aprender a distinguir los componentes de tus emociones desde el lugar del observador.

En este artículo, quisiera invitarte a practicar una técnica más, su objetivo es aprender a liberar la energía residual de las emociones que se quedaron atrapadas en nuestro sistema cuerpo-mente, producto de experiencias dolorosas en nuestro pasado.

Es importante siempre iniciar esta técnica con nuestra PRESENCIA (técnica descrita en números anteriores), la razón es sencilla: regresar a nuestro centro, nos permite darnos cuenta de que por más doloroso que sea el episodio, no está sucediendo aquí y ahora en el momento presente y nos coloca en la posición de poder observar.

En la vida, el dolor es inevitable, el sufrimiento es perpetuado debido a nuestra forma de procesar y gestionar el dolor. No sufrimos por la circunstancia en sí, sufrimos por el significado que le damos a lo que nos sucede.

 

Duelo y tristeza

A manera de ejemplo comparto contigo lo siguiente: se trata de la experiencia de una persona que, por respeto y salvaguarda de su identidad no comparto su nombre. Trabajamos para procesar la carga residual que provocaban los cambios que estaban sucediendo en su entorno. Cerraban el establecimiento en el cual tanto él como su papá habían trabajado durante los últimos 60 años, primero su papá por 35 años y después él otros 35 años, y aunque la suma da 70, durante 10 años, mi cliente fue aprendiz de su papá en ese mismo lugar.

La sensación de duelo y tristeza que invadía su ser, no se refería a la circunstancia per se. Establecimientos abren por primera vez y cierran en definitiva durante el mismo mes en diferentes lugares. La sensación de pérdida y duelo se trataba del significado que él les daba a las circunstancias.

Una vez identificado esto, pudimos trabajar con la energía residual que provocó el impacto de la noticia que recibió. Dejar de dolernos por algo o por alguien, no significa que se borren nuestras buenas memorias, significa dejar de ser víctimas de una circunstancia que, por un lado, no podemos cambiar, y por otro, forma parte de la única constante que no varía dentro de nuestra existencia humana, el cambio.

De no resolver el impacto que generan las circunstancias, adoptamos inconscientemente la tendencia a bloquear experiencias por miedo a que se repita la misma sensación de rechazo, traición, injusticia, abandono y humillación.

Tampoco significa que una vez que podamos identificar esto, nos deje de doler. Como lo expresaba anteriormente, el dolor es inevitable, forma parte de la vida, de crecer, de evolucionar, de convertirnos cada vez en mejores personas.

Estar consciente de lo anterior, nos coloca en el punto más liberador de nuestra existencia: nuestra capacidad de elegir.

Sobre ello, profundizaremos en el siguiente artículo.

Cuando sufrimos una pérdida

Mientras tanto, te invito a analizar alguna circunstancia dolorosa que haya implicado una pérdida para ti, observar sus componentes y separarlos para que puedas darle una resolución adecuada.

Diferentes culturas tienen distintas formas de procesar y elaborar los duelos, sin embargo, el duelo es universal.

En algún momento de la vida, todos tendremos algún encuentro con el dolor. Puede ser por la muerte de un ser querido, la pérdida de un trabajo, el final de una relación o cualquier otro cambio que altere la vida tal como la conoces.

El duelo también es muy personal. No es lineal y tampoco sigue un orden ni horarios. Podemos llorar, enojarnos, aislarnos, sentirnos vacíos. Nada de lo anterior es inusual o incorrecta. Cada persona se aflige de manera distinta. Dentro del trabajo de Elizabeth Kübler-Ross cuando habla de las etapas del duelo, hay algunos puntos en común en ellas y en los sentimientos experimentados durante el duelo.

 

Etapas del duelo

No todos experimentarán las cinco etapas, y es posible que no las pasemos en este orden.

El duelo es diferente para cada persona, por lo que puede comenzar a lidiar con la pérdida en la etapa de negociación y después encontrarse en el enojo o negación más adelante.  Se puede permanecer durante meses en una de las cinco etapas y omitir otras por completo.

  • Negación
  • Enojo
  • Negociación
  • Depresión
  • Aceptación

Con las herramientas que tienes hasta el día de hoy, te invito a trabajar con tu inventario emocional, sobre todo aquellas heridas que impliquen alguna pérdida. Aprender a elaborar y gestionar el dolor por pérdidas, es un elemento más de nuestra autosuficiencia emocional.

*Especialista en Resolución de Trauma y Autosuficiencia Emocional, Estudios de Género y Discriminación. Estudio la Maestría en Educación en la Universidad Complutense de Madrid con especialidad en Counseling Familiar e Ingeniería en Software Humano.

 

 

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