Lo bueno de los silencios es que cabemos los dos perfectamente

Lo bueno de los silencios es que cabemos

los dos perfectamente

Me etiquetó en un meme, a veces así inicia nuestra comunicación en un lunes por la mañana.

El lunes siguió, salí del trabajo y fui a su casa, todos los pendientes se borran al ver dibujada una sonrisa en su rostro cuando me ve llegar. Nos comunicamos entre horas y entre tiempos. Nuestros mensajes van de aquí para allá.

¿Ya desayunaste?, me escribe. ¿Pudiste arreglar la llanta de tu carro? Las cosas que nos consumen el día están cargadas de energía, de emoción y de sabor. Al leer sus textos pensaba en lo grandilocuente que es este amor; no se necesita decir mucho para decirlo todo. Son los te amos escondidos.

Las mejores declaraciones de amor, no tienen que ver con la palabra amor, están relacionadas con la cotidianidad y lo espontáneo de las expresiones. Él y sus manos y su cuerpo y su todo me han enseñado a querer y a ver el amor de otra forma. Me basta con que me mande un mensaje diciéndome: ¿Cómo amaneciste?, para saber que está pensando en mí, que me etiquete en una publicación de Facebook y me diga: ¡Tenemos que ir ahí!  O después, me comparta una nota sobre la última serie que está próxima a estrenarse, para saber que tenemos un plan juntos el fin de semana.

Lo veo cocinar, cortar de forma suave las rodajas de jitomate, cuando voltea a verme y me dice:

– ¿Te has pintado de nuevo las uñas?

–    Sí

–    Me gustan

Toca mi cabello mientras yo le comparto del agua de limón con poca azúcar que tanto le gusta. Este diálogo de dos es perpetuo y es de amor, y es tan continuo y armónico que cuando llega el silencio ya no hace falta nada.

 

Que les pase como a mi chic@s

XOXO

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