Las Virtudes, nos ayudan a hacer el bien

VIRTUDES HUMANAS

Por Marcela Castellanos

 ¿Qué son las virtudes? Seguramente  hemos escuchado esta palabra más de una vez, ¿pero sabemos realmente lo que son?  Las virtudes son hábitos buenos que nos ayudan a hacer el bien.

Desde que nacemos, la naturaleza humana nos ha dotado tanto al hombre como a la mujer de una serie de potencialidades llamadas valores, y toca a nosotros convertirlas en hábitos buenos o virtudes. ¿Pero cómo podemos convertir los valores en virtudes? Esto se logra en la práctica noble de servir  a nuestros semejantes; el amor al prójimo nos perfecciona, nos hace más humanos, más libres, ya que  fuimos creados para hacer el bien, por lo que elegir constantemente hacer el bien genera en nosotros un crecimiento interior que nos ayuda a madurar, y las personas más maduras son aquellas que tienen más capacidad para amar.

¿Conoces el propósito de tu vida?

Las virtudes no son opcionales, son esenciales, ya que no hay otro camino para llegar a la realización plena sino es por medio de ellas, y con realización plena me refiero a encontrar el sentido de nuestra vida, el propósito para el que fuimos creados, el para qué estamos en este mundo. Cada ser humano fue creado con un propósito diferente, y está en cada uno de nosotros descubrirlo.  Ortega y Gasset, filósofo español, decía que para él su meta en este mundo no era ser feliz, sino cumplir con el propósito para el que fue creado y al cumplirlo, se convertiría en una persona feliz.

Si decidimos vivir la vida a plenitud,  con una conciencia cotidiana sobre lo que hacemos todos los días, debemos trabajar diariamente en convertir nuestros valores en virtudes, pero no como una tarea impuesta, sino como un modo de vida que se elige de manera libre, consciente y responsable. Reflexionar sobre las virtudes nos ayuda a comprender cómo se va desarrollando el ser humano, desde nuestra inmadurez física, emocional, intelectual, y moral con la que llegamos a este mundo, hasta alcanzar la plenitud en el  desarrollo de todas las dimensiones del ser humano.

Servir sin esperar nada a cambio

En este mundo tan complicado en el que estamos viviendo, el egoísmo ha acabado con más vidas que la misma guerra, el corazón del hombre se ha endurecido y se ha olvidado del dolor ajeno, cree encontrar la felicidad en las cosas materiales, y al darse cuenta que esa felicidad es pasajera, se siente más sólo que nunca y más necesitado de amor. Sin embargo, quien practica las virtudes tiene un conocimiento profundamente humano sobre sus semejantes, y encuentra su satisfacción plena en el servicio a los demás, sin esperar nada a cambio.

El hogar debe convertirse en  instrumento eficaz para la formación de nuestros hijos en las virtudes. Somos los padres los únicos responsables de sembrar en ellos desde pequeños la semilla del servicio, del amor al prójimo, para que al ir creciendo estén dispuestos a servir a la comunidad con entrega, espíritu de servicio y generosidad a toda prueba, por encima de sus intereses particulares. Sólo así podremos tener el mundo que todos soñamos.

 

 

 

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