Las paredes oyen

Las paredes oyen

 

Por Maru Lozano Carbonell

 

Así, las paredes del universo te oyen y te regresa materializado justo lo que mandaste.

Pero no te preocupes porque con el año nuevo y podemos reiniciarnos de mejor manera.  Para empezar, que sepas que, si dices algo, hay un transcurso de tiempo en el que no pasa nada, es decir, si maldices a alguien, no es en ese momento cuando le caerá lo que pensaste.  Así que tienes tiempo de digerirlo.

El universo regresa a tí lo que sientes, su lenguaje es la energía.  Y si ese sentimiento lo repites, seguro lo verás reflejado y materializado de una u otra manera.

Por ejemplo, cuando tenemos esa cadenita de eventos que nos afectan como que se descompone el carro, hay goteras, alguien se enferma y pensamos que algo está conspirando en contra, no es así.  Sucede que cuando algo sale mal, es obvio que nuestra energía baja y nuestra torpeza aflora.  Los psicólogos sociales dicen que la pandemia nos ha dado un bajón de energía, pero también nos ha hecho más solidarios y mejores personas al replantearnos propósitos.

Los psicólogos Tom Pyszczynski, Jeff Greenberg y Solomon, han estudiado “La teoría del manejo del terror”, que trata de que nuestra conducta se impulsa primordialmente por el miedo y luego por el enojo al no poder controlar alguna situación.  Si ante una desgracia, enfermedad, etc.  no nos activamos a buscar o procurar soluciones, sentimos que no somos comprensivos y que no somos proactivos.  La ilusión de buscar controlar hace que nos sintamos un tanto mejor.

Cada quien buscará cómo sentirse bien ante una situación de miedo, quizá te pongas a rezar o quizá te muevas.  Cuando una cadenita de sucesos o eventos negativos y tristes parecen no parar, es obvio que nos sentimos atrapados, sin fuerza y rodeados de negatividad.  Dice el psicólogo Ethan Kross que para empeorar las cosas, nuestra mente se va al archivo de los recuerdos de cosas negativas y al crear entonces grados altísimos de incertidumbre, lo que pasa es que sacamos lo peor de nosotros mismos. Es que este psicólogo dice que lo que interpretamos es poderosísimo y nos afecta el pensamiento, sentimiento y por ende, nuestro comportamiento.

Para reiniciar de una mejor manera, ser objetivos puede ayudar.  Dice Kross que, si ves el problema como de alguien más y tú fueras a aconsejar, así te involucrarías menos emocionalmente.  Por ejemplo, eres toda una mujer, imagina que estarías hablando de ese problema con tu “yo” de niña, pero imagínala desde su vestuario, posición para sentarse contigo, postura, etc.  En voz alta formula el diálogo y contesta con ese poder de adulta que tienes hoy.  Pregunta qué pasó pero que la narrativa sea en tiempo presente, cómo te estás sintiendo, cómo te gustaría sentirte y qué podrías hacer para sentirte así diseñando un plan de acción posible.

Cuando la gente usa técnicas de autodistanciamiento como ésta, los niveles de estrés bajan y la salud mejora.  Todos necesitamos tener un tipo de “cierre” y encontrar cierta lógica ante una experiencia que agobia. Es que hay cosas malas que simplemente suceden y a veces no hay mucho que podamos hacer al respecto más que el trabajo interno y con los próximos a nosotros.

 

¿Qué hacer?
  • Toma distancia y visualiza. Toma a tu ser de niña y con tu potencia de adulto escucha y aconseja.  Es decir, toma el papel de observadora.
  • Adopta un ritual o un hábito como lo dice el científico del comportamiento Nick Hobson. Porque cuando por fuera todo confunde, puedes encontrar consuelo y certeza al realizar un ritual.  Puede ser un pasatiempo, un momento de meditación, lo que sea que repitas con los días.  Bajarás la ansiedad y podrás sentir tranquilidad y algo de seguridad.
  • Acepta tus sentimientos negativos de tristeza, miedo o enojo para saber sobrellevar tu entorno e interactuar con él. Es como tocar una estufa caliente, el dolor nos motivará a alejarnos o cuidarnos de ella en la próxima interacción.
  • Sé inconstante a la toxicidad. Si eres tóxica constante te quedarás estancada.  Así que vuélvete rebelde para poder controlar y cambiar.  Sé “rompe-ciclos” para despegarte bien de la frustración y dolor enfocándote en otra cosa.

Las paredes oyen y el universo al final, siempre conspira a tu favor si es que persistes en elaborar un futuro diferente.  ¡Feliz inicio de año!

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