La pandemia nos hizo crecer, aprender y apoyar

La pandemia nos hizo crecer, aprender y apoyar

Entre la madurez y juventud destaca la vocación de ayudar

María del Rocío Pérez Beltrán y Claudia Areli Cervantes Valle

Cuando ingresó a la Secretaría de Salud lo peor de la pandemia por el SarsCov2 se enfrentaba en todo el país y a pesar de eso no tuvo miedo. El equipo de protección sobre su uniforme fue su mejor escudo. Extremar cuidados; poner en práctica todo lo aprendido para prevenir y ¡vaya! lo ha logrado. A un año de distancia no se contagió y ello le permitió salvaguardar a su familia. “ni cuando emigré a Baja California tuve miedo porque dejé el terruño con la ilusión de crecer y, míreme –dice con una risa que contagia-, aquí estoy como jefa de enfermeras en Ensenada”

A sus 50 años de edad María del Rocío participó con su equipo en las diferentes jornadas de vacunación a lo largo del estado. Revisó, ordenó, vigiló –en coordinación con la jefa estatal de vacunación-, que todo se llevará en orden y de pronto se le veía en recorriendo las carpas dando ánimo a quienes por horas se dedicaron a aplicar las dosis. “se trata de que recibes la hielera con 120 dosis y, cada vacuna puesta debes regresar el frasco vacío. Hay un estricto control y además que las jeringas utilizadas deben colocarse en los recipientes especiales de color rojo”.

Sus hijos de 27 y 25 años de edad le repetían y lo sigue haciendo “cuídese amá”. Mientras ella, añora los momentos en familia. El 2020, recién ingresada a la Secretaría y ante la situación –al igual que millones de madres de familia-, no festejó el 10 de mayo. “Ojalá ahora se pueda sin embargo para la mazatleca su mejor regalo es el tener salud y la vida que tiene porque la enfermería no sólo le abrió las puertas a mejorar su condición familiar sino que celebra el verse realizada ya que “desde niña siempre quise ser enfermera y poder ayudar al prójimo. Quien no tiene las ganas de ayudar –dice-, difícilmente podría ejercer esta carrera”

Y en eso coincide la joven de apenas 24 años de edad Claudia Areli Cervantes Valle quien en la sangre lleva la vocación de la enfermería ya que su abuelita sirvió muchos años con su cofia a la comunidad de Tijuana. ¡Pásele! ¡Pásele! Así con voz dulce y bajita la chica que trabaja en el Instituto Mexicano del Seguro Social (clínica 27), se apostaba en la puerta de la escuela Miguel F. Martínez para que los adultos mayores pasaran al salón donde ella y dos compañeras aplicaron las vacunas. “Ha sido una experiencia muy gratificante. Cuando logras sacar una sonrisa a las personas antes de la vacuna y, luego que se vayan agradecidos y confiados, es la mejor paga que encuentra uno durante las jornadas laborales” dijo la chica tijuanense.

Le gusta el oficio. Siempre su risa se escucha. Enormes ojos atrás de los lentes. Contagiaba su buen ánimo y con mucha claridad explicó –previo a la vacuna-, los posibles síntomas. ¡Ándele madrecita! Pásele. Lo importante –dijo- es hacer lo que te gusta y sobre todo, “como tuve una abuelita muy entregada, siempre aprendí de ella que te puede cansar, pero nunca tu corazón sentirá dolor al saber que pudiste con tus manos; con tus palabras mejorar el estado de ánimo y la salud de alguna persona”

Dos generaciones al servicio de la salud. Dos mujeres que hallaron en la enfermería su oficio de vida. Dentro de todo lo malo que ha dejado la pandemia, miles de familias en duelo; las secuelas en los pacientes post-covid más las extenuantes jornadas laborales, no merman el estado de ánimo de María del Rocío quien suspiró profundamente cuando externó: “aprendimos hacer equipo y ¡claro! indicó, no se necesitaba una pandemia cuando en la vida, en el oficio, en el andar se requiere trabajar en equipo, ser solidarios y sobre todo hacer lo que te gusta con todo el placer de servir”. Once meses como jefa de enfermeras donde su mayor prueba ha sido estar lejos de su familia, aunque reflexiona “la mejor familia es la comunidad de un estado que me abrió las puertas para crecer, avanzar y saber que ser enfermera es lo mejor pues mis hijos me admiran y las personas con un ¡gracias!, me llenan el corazón al saber que lo he hecho bien”. Mientras Claudia aspira a obtener ya su título este 2021 porque en ella se refleja justo lo que dijo Rocío, tiene todas las ganas de ayudar.

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