“La importancia de la convivencia familiar”

VIRTUDES HUMANAS

 

 Por Marcela Castellanos de De la Vega

Si nos preguntaran qué es lo más valioso que tenemos, no dudaría en que un porcentaje muy alto diríamos que nuestra familia, por lo que lógicamente ocuparía el primer lugar en nuestra lista de prioridades, sin embargo cuando llega el momento de poner en práctica esta lista, lamentablemente nos damos cuenta que para muchos de nosotros, la familia no se encuentra en el lugar que creíamos darle.
El estilo de vida que por hoy se vive, unido al avance de la tecnología, parece estar desplazando de manera sutil el lugar tan importante que la familia siempre ha tenido.

 

Pero ¿qué es la familia?

La familia es ese lugar en el cual realmente puedes ser tú mismo, en el que sabes que eres aceptado incondicionalmente con tus defectos y cualidades, con tus fortalezas y debilidades, es el lugar en donde aprendes las cosas importantes de la vida, esas por las que vale la pena vivir. Es la familia quien nos enseña el valor del amor, la solidaridad, la honradez y la gratitud, y nos da las herramientas necesarias para poder ser feliz.

Es cierto que cada familia es diferente, cada una con sus propios sueños, retos y por supuesto con sus propios problemas. Sabemos que no hay familia perfecta, pero a pesar de ello, la familia sigue siendo el lugar idóneo para la convivencia y el sano desarrollo del ser humano, por lo que no debemos escatimar cualquier esfuerzo para restablecer la importancia de esta institución, ya que una sociedad desorganizada, violenta, corrupta, indiferente ante las necesidades del prójimo, no es más que el reflejo de la calidad de sus familias.

 

¿Qué podemos hacer como familia para mejorar la convivencia en nuestro hogar?

La respuesta está en que los padres retomemos los valores que nos ayuden a recuperar el verdadero sentido de la convivencia familiar, del diálogo entre padres e hijos, y que el ejemplo de vida que les demos a nuestros hijos sea congruente con lo que pensamos, decimos y hacemos. Si en nuestro hogar no hay tiempo para convivir, para entablar un verdadero diálogo entre sus integrantes, y por supuesto una verdadera comunicación en la pareja, pronto habrá un distanciamiento y por lo tanto una familia desintegrada.

Cuando en el hogar existe una verdadera convivencia familiar, se crea el ambiente necesario para transmitir valores, para crear en los hijos el sentido de pertenencia que por consecuencia les proporciona seguridad. La convivencia familiar no es solamente pasar tiempo juntos, es compartir sueños, sentimientos y emociones, experiencias de vida, es hablar sobre cuáles son nuestros anhelos y nuestros temores, es aprender a escuchar al otro, es demostrarles cuánto los quieres y lo importante que ellos son para ti.

Es responsabilidad de los padres lograr que esto se lleve a cabo, si los padres no ponemos el ejemplo practicando los valores que queremos que nuestros hijos vivan, no esperemos que ellos por si solos los adquieran.

Si crees que en tu familia se puede mejorar la convivencia entre sus integrantes, aprovecha el inicio de estas vacaciones para empezar haciendo pequeños cambios en tu dinámica familiar, cualquier esfuerzo por pequeño que parezca, será un paso más que te acerque a tener la familia que siempre has deseado.

Nuestra familia es la única que estará siempre con nosotros sin importar lo que pase, en ella vamos escribiendo nuestra historia, y la de los seres que más queremos.

 

*La autora es Lic. en Educación Familiar.

 

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