¿Guerra, paz o neurociencia?

¿Guerra, paz o neurociencia?

 

La neurociencia lo que hace es explicarte cómo funcionamos porque si no gestionamos lo que sentimos simplemente no podríamos relacionarnos exitosamente.  Alguien que se maneja desde el dolor, desde el miedo, desde la profunda tristeza, desde el enojo y demás emociones así, no avanza

 

Por Maru Lozano

 

En tu casa ¿reina la guerra, la paz o la neurociencia?  Si son las tres, felicidades, ¡tu hogar vive de todo!  Es que o trabajamos con las emociones o todo se estanca.

Tenemos que saber que la neurociencia estudia el sistema nervioso.  Casi siempre escuchamos la palabra “nervioso” y pensamos que algo anda mal, que no hay equilibrio y nada de eso es verdad.  Es en realidad saber cómo funcionamos para generar y regular pensamientos, emociones, conductas, la manera en que respiramos e incluso como late nuestro corazón.

 

¿Qué hace la neurociencia?

La neurociencia lo que hace es explicarte cómo funcionamos porque si no gestionamos lo que sentimos simplemente no podríamos relacionarnos exitosamente.  Alguien que se maneja desde el dolor, desde el miedo, desde la profunda tristeza, desde el enojo y demás emociones así, no avanza.

La noticia que nos da la neurociencia es que tiene una gran cualidad que es su “plasticidad” o sea que ¡admite cambios hasta el final de tus días!  Mientras vivas y estés sana,  así es.  Increíble que si sabes cómo operan los mecanismos de tu mente, cómo controlarlos nosotras y no permitir que nos controlen es magnífico.  Una vez que sabes cómo hacerlo, es adictivo, porque una vez que empiezas, sigues y no te detienes.

 

Las partes

Comencemos entonces. Nuestro cerebro emocional tiene dos partes, la antigua y la evolucionada.  La antigua con la amígdala y el hipocampo que viaja a la otra parte  evolucionada del cerebro superior que es la corteza cerebral, pero la parte del cerebro evolucionado no ha desechado ni ha dejado la parte antigua, primitiva y primaria de tal suerte que quien logra conectar ambas, la emocional con la racional es una gran persona.

¿Cómo se activa nuestro cerebro emocional?  ¡A través de todos los sentidos! Pero también lo podemos activar nosotras solitas por medio de un diálogo interior. De aquí editarse porque “meditar” es eso, “me-edito”.  Es fascinante porque funcione como funcione, tú puedes controlarlo.

 

Qué generas las emociones

La amígdala es la responsable de generar las emociones. Por ejemplo, alguien te insulta, la amígdala genera una emoción de ira y se va por uno de dos caminos: el que identificas y controlas o el que no identificas e ignoras.  Si te vas por el segundo, entonces tu cerebro hostil es como cerebro secuestrado, y para pasar al cerebro superior e inteligente, tienes que ir tú al rescate con aquella plasticidad que innata posees.

No es de gente entonces dejar que nos controle esa reunión de nódulos linfáticos llamada amígdala. Porque nos desconecta de la parte prefrontal importantísima porque ahí se aloja la capacidad de razonamiento y toma de decisiones.

Y ya desconectadas ¿qué pasa?  Pues que no somos conscientes de las consecuencias de nuestro actuar impulsivo, primitivo, como silvestres.  Pero ¡calma! Que dijimos que se puede modificar, ajustar, adecuar y todo lo bonito que tú quieras.  Solo requiere práctica y no cuesta más que un poquito de enfoque y atención.   Lo que sí, te diré que esto es un recorrido de siempre, durará toda tu vida.

 

Cómo volvernos inteligente

Podrá costar algo de trabajo porque cargamos una mochila educativa a veces pesada, nuestro aprendizaje positivo y negativo ahí está, nuestras costumbres, ¡todo!  Hay un truco para conectar y volvernos inteligentes cambiando a la pregunta: ¿Qué puedo hacer? Identificar la emoción y recurrir al antónimo para ubicar la otra que sí queremos, la ideal., es decir, estoy enojada y deseo estar contenta, para lograrlo necesito salir un momento a caminar, espabilarme, escuchar algo de música y ya tranquila pensar en el diálogo o posible solución a lo que me hizo sentir enojada.

Así iríamos bien, pasando las emociones por el filtro del razonamiento. Es que hasta un momento de euforia o hiper felicidad podría ser fatal de no filtrar, llegando por poner un ejemplo, al derroche de todo el dinero que se tenía o a la ingesta de alcohol desmedido.  No nos damos cuenta y no medimos las consecuencias.

Así que podemos vivir pero con neurociencia aplicada para monitorear desde arriba.  Te recomiendo leer el libro “Del Cerebro Hostil al Cerebro Inteligente” del cual he sacado esto, una aportación maravillosa de la española Mari Luz Sánchez.

 

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