Fantasía anastrófica

Esto es esperar algo bueno en el futuro. Lo contrario a la fantasía catastrófica.   ¿Esperas sentadita a que todo cambie?

En otro enfoque de auto-estima, es saber lo que merezco y luchar por ello. ¿Cómo voy entonces? ¿Lastimando al otro? ¿Abriendo puertas y dándole la bienvenida a lo bueno? ¿Voy desgastando mi energía y mi tiempo en seres que no valen la pena? El tiempo es irrecuperable y lo que se hizo con él va marcando dentro de nosotros cicatrices que turban el trayecto.

Si no estamos en nuestro lugar, estamos en otro y nos enredamos, empezamos a permitir y soportar cosas no deseadas. ¡Nos hacemos daño! Un ejemplo simple: “No está mi estilista, permito que me atienda otro, me deja fea y luego pienso con disgusto, “¿por qué me dejé?”.

¿Es ser buena gente? ¿Se trata de ser linda y noble? ¿Me va a dar más amigos? ¿Me querrán más?

No lograr la auto-estima podría estar relacionada con nuestra incapacidad de soltar algo estorboso y negativo, puede ser una mala experiencia, un asunto que no se cerró o bien todavía traemos grabadas las creencias de nuestros superiores calando hondo.

Una analogía de cómo no luchamos por lo que merecemos: Estás viendo que sale humo, ves las flamas, sientes el calor, sigues quieta, puedes salir por la ventana pero prefieres ver cómo se quema la cortina, los libros y hasta que te arde la mitad del cuerpo te avientas a otro espacio más seguro.   Es decir, tienes la costumbre de ver lo malo y además, abrigas la esperanza pasiva de ver cómo te salvan; si no lo hacen y ves que corren sin ti, ¡Lloras! ¡Te consumes! ¡Te lastimas!

Y es que la esperanza es el deseo puesto en acción y depende cien por ciento de que pidas, de que te muevas, de que cambies el hábito, te sueltes, vivas un duelo corto y sigas ubicando en tu interior dónde, cómo y con quién quieres estar.

No podríamos ubicar un “sí” en tanto no localicemos y soltemos el “no”. Al saber que es el peligro en medio del fuego lo que molesta, entonces puedes irte al opuesto positivo y pensar en la seguridad en medio de un ambiente libre de riesgo y entonces sí, hasta traspasasarías paredes.

Nosotras sabemos perfectamente que en una relación de amor, de trabajo, de amistad e incluso las de familia, hay veces que las cosas no cambiarán. Si no ahorraste tu tiempo y te quedaste de más, ahora tendrías que ocuparte de asumir y vivir las nuevas consecuencias. También haces coraza bajo el estilo de: “Ahora se aguanta, aquí me quedo porque ya le invertí mucho a esto”.   ¿Qué aparece? La fantasía catastrófica.

En este caso, no se trata de desaparecer angustias ni eliminar experiencias que tendremos que vivir en algún momento, se trata de explorarlas, conocerlas e integrarlas con aprendizaje porque son pilares que en nosotros debemos robustecer para sostenernos.

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