Evita la comunicación agresiva, es violencia emocional

Evita la comunicación agresiva, es violencia emocional

Evita la comunicación agresiva,
es violencia emocional

Por Mayra Medina De Hijar

El deseo de dominar o intimidar a la pareja para obtener lo que queremos, representa una forma violenta del poder que queremos ejercer sobre el otro, y una vez que la primer expresión violenta surge, ya no se puede parar la escalada.

La conducta violenta dentro de una pareja no es exclusiva hacia las mujeres, en su mayoría sí, pero también los hombres resultan ser víctimas. Cuando hablamos de violencia en una pareja, rápido pensamos en golpes, lesiones, fracturas, ojos morados, etc., es decir, nos limitamos a manifestaciones de violencia de tipo físico.

Sin embargo, aunque nos resulte difícil de creer, en la mayoría de esas parejas hoy violentas, hubo un tiempo, quizá durante el noviazgo, al principio de su matrimonio o trás años de vida juntos, en que su trato era cariñoso, con manifestaciones de amor y compañía; pero este trato simplemente se deteriora y se transforma en más violencia.

 

Pinceladas de violencia psicológica

Sobre la marcha de la vida juntos, suceden eventos muy sutiles que no vemos (a veces sí son muy claros), y que por alguna razón vamos dejando de lado, ignorándolos o minimizándolos al ponerlos casi todo el tiempo sobre una balanza, que más que equilibrio, resulta en una justificación de conductas dolorosamente violentas para un miembro de la pareja.

Por ejemplo, cuando cariñosa y delicadamente le decimos a nuestra pareja que “debiera” ser, decir o hacer alguna cosa porque nos ama, y que por ese amor ciego hacia nosotros “tendría” que modificar su conducta para nuestro placer. Otro ejemplo sería humillar o hacer menos a la pareja, ya sea en privado o en público, pues esto también hace sentir ganador al violentador.

Controlar desde la ropa, el caminado, las acciones, palabras y hasta las ideas, resulta algo muy frecuente también. Por más justificación, por más que finjamos que no fue nada o que estamos arrepentidos por agredirle, simplemente hay algo que ya comenzó, es decir, los límites de respeto hacia la otra persona se cruzan, la ilusión de control y dominio se vuelven cada vez más fuertes. Al mismo tiempo, la sensación de minusvalía y sufrimiento aumentan en la víctima.

 

Comunicación agresiva

La comunicación efectiva en una pareja la mantiene en una relación sana, pero cuando la comunicación es agresiva, entonces genera deterioro a través de la violencia psicológica ejercida. Cuando las malas experiencias son más que las buenas, entonces la relación comienza a fragmentarse, alcanzando la frustración y problemas en la intimidad.

 

Algunas formas de comunicación agresiva, sin importar el estado civil de la pareja serían:

  • A través de ofensas y/o groserías.
  • Haciendo uso de apodos o etiquetas para menospreciar, ridiculizar y humillar en público y/o en privado. Generalmente la agresión tiene que ver con el aspecto físico, la conducta o la capacidad intelectual de la pareja.
  • Buscando el crear confusión a propósito, adjudicándole a la otra persona cosas como una supuesta locura, ideas extrañas, errores, malos entendidos, influencia de amistades o amigos, etc.
  • Tratando de impedirle tomar decisiones o imponiendo las suyas sobre la ropa, peinado, uso del dinero personal, elección de amigos o de empleo, etc.
  • Culpando a la pareja de todos sus problemas y de los de la relación en general.
  • Siendo indiferente absoluto o muy intimidante.
  • Mostrando una bondad aparente frente al agredido y/o frente a los demás.

 

Toma en cuenta:

  • Cualquier persona puede ser agresor o víctima, sin importar raza, sexo, edad, religión, condición social o educación.
  • La violencia psicológica puede llegar a ser mortal. Aunque no se vean como conductas criminales los ejemplos que he mencionado, sí pueden convertirse en violencia de tipo física, sexual o acoso.
  • Infórmate e informa a las personas en quienes confíes.
  • Previene y atiéndete profesionalmente.
  • Ten el control de tu vida y no le des permiso a nadie de agredirte sólo porque dice amarte o peor aún, porque crees que te debe amar.

 

*La autora es Licenciada en Psicología Familiar. Psicoterapeuta Familiar y de Pareja + Tanatología.

 

Contacto:

Facebook: www.facebook.com/psic.mayra.medina

Portal: www.psicofamiliaypareja.com

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