¿Estamos listas para vivir?

¿Estamos listas para vivir?

 

Mi experiencia con el cáncer

 

Por Carmen Anzaldo Rangel

Hace muchos años creí que mi vida se regia por las creencias de aquellos que con amor hicieron todo lo posible por hacer su tarea como mejor podían o sabían: mis padres.

Hoy sé que Dios por medio del universo me tenía preparada una grande experiencia de vida, donde aprendí que yo puedo crear la vida que deseo vivir.

Suena un poco absurdo saber que una experiencia que en su momento fue dolorosa, y me intimidó en lo más profundo de mis emociones, fue la GRAN MAESTRA para descubrir mi misión de vida, pero sobre todo, para descubrir a la mujer que AHORA SOY.

 

Y así lo recuerdo…

El cáncer visitó mi cuerpo por primera vez hace 14 años. Se disfrazó como un pequeño quiste de 10mm, acompañado de un embarazo que durante el proceso de la vida de mi bebé, se veía llegar la transición de la muerte en mi cuerpo, culminando  en un embarazo exitoso, y el quiste, en un tumor canceroso etapa  avanzada.

El pronóstico, nada agradable para pertenecer en vida. Sé que muchas mujeres han vivido mis palabras, otras más, con diferentes matices y colores, pero el color negro de oscuridad, regularmente es el color más visto ante la desesperanza de las diferentes pérdidas que se viven en esta experiencia llamada cáncer.

 

Ser diagnosticada con cáncer es recibir una noticia estremecedora, donde la vida en cuestión de segundos pasa por la mente; las cosas vividas y las que te gustaría seguir viviendo. Puedes pensar que ya no estarás en los cumpleaños, aniversarios, las bodas o navidades siguientes, y la mente empieza a hacer historias no vividas; los miedos, inseguridad a lo desconocido. Lo que habla la gente o la mala información, puede ser un detonante para que este proceso lo vivas desde la plataforma de tengo miedo a morir, o de la de: me estoy preparando para vivir y dejar de sobrevivir.

 

¿Qué es importante tomar en cuenta para un tratamiento integral?

* El ambiente del que nos rodeamos es muy importante para llevar un tratamiento integral, donde no sólo curemos nuestro cuerpo, sino al mismo tiempo nuestra alma y espíritu.
* Es importante rodearnos de la familia como pilar fundamental en esta experiencia; de amigos y grupos de apoyo de acompañamiento.

* El cambio de hábitos es otro pilar de beneficio, como el integrar una buena alimentación, ejercicio, cuidar de nuestro cuerpo con responsabilidad y amor.

* El equipo medico es un pilar indispensable para los tratamientos, como: quimio, radio, estudios, y medicamentos necesarios en este seguimiento.

 

 

*Es importante cuidar lo emocional, pues aunque sea difícil, es muy importante, ya que nuestras emociones están a flor de piel. La manera en que se comunican con nosotros cambió nuestros estados de ánimo. Muchas veces las personas no saben cómo tratarnos por NO estar bien informados.

He platicado con diversas mujeres que han pasado por esta experiencia, y hay palabras que no les agradan. Nos bautizan de guerreras, luchadoras, sobrevivientes, y nos vemos comprometidas a luchar y pelear contra una enfermedad, olvidándonos de la parte más importante, la construcción de nuestro cuerpo, que no necesita armas para curarse, necesita de  herramientas para llevar a cabo la reparación de manera integral, y es ahí donde la luz en la obscuridad empieza a brindar el camino a seguir ante tal experiencia.

¿Estamos listas para vivir?

Déjate guiar y confía en los médicos, en los expertos que  cuidarán la parte que les corresponde. Sé agradecida con lo que tienes, y lo que te falta llegará.

Vendrán perdidas como: una parte de tu cuerpo, cabello, cejas. Tu falta de estima, tú inseguridad, tu dependencia, si, fácil no son, ¡vívelas! ¡llóralas! si es tu emoción, no dejes las emociones calladas, porque ello no te deja avanzar.

 

Cáncer Ya no es sinónimo de muerte, si desde este momento nos hacemos responsables de nuestro cuerpo, empezamos a aprender que un diagnóstico oportuno salva tu vida.

Es básica la auto exploración desde que tus mamas empiezan a crecer , una autoexploración cada mes,  y una mastografía anual después de los 40 años, pero lo más importante es acudir con tu doctor una vez al año, no para que te diga que algo está mal, es para constatar que todo sigue bien, y en caso de que el cáncer visite tu cuerpo, estarás  en una etapa donde no te someterás tratamientos agresivos.

 

Lo más importante es que el día que tu fuiste diagnosticada de cáncer escribiste una historia , que hoy tal vez te haz decidido a escribir diferente, reconociendo que una experiencia como ésta nos da la oportunidad de hacer cambios. Si pasaste por esta experiencia o la estás pasando, date la oportunidad de hacer una pausa donde visualices la vida que te mereces vivir.

Sé tú… sé tú simplemente trasformada desde el amor.

 

*La autora es tanatóloga, terapeuta gestalt, y presidenta del grupo de Apoyo: Adelante. Contacto del grupo de apoyo: 664 194 6338  g.adelante@gmail.com

 

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