El origen del brindis

El origen del brindis

 

Este tradicional rito está destinado a desearle buenos augurios a los otros, felicidad y sobre todo que tengan una salud de hierro

 

Por Ana Laura Martínez Gardoqui

Pocos gestos hablan por sí mismos como el chocar las copas. Te contamos la historia del brindis y sus múltiples leyendas de origen.

Al grito de ¡salud! El tintineo de varias copas al chocarse dibuja una sonrisa en cada uno de los comensales. Es que este tradicional rito está destinado a desearle buenos augurios a los otros, felicidad y sobre todo que tengan una salud de hierro.

¿De dónde nace este ritual que se perpetúa hasta nuestros tiempos? La principal historia que se cuenta de su origen lo vincula a una bebida, aunque no se trata de una de las buenas. En tiempos antiguos las conquistas, reinos y acuerdos hacían que mucha gente poderosa se ganara unos cuantos enemigos, y así iban por la vida sospechando de todos, alertándose ante cualquier persona que se les acercara. La muerte podría encontrarlos en algún sorbo.

Una de las maneras más comunes y eficaces para asesinar a una persona en esos tiempos era envenenándola. No solo por el acceso fácil e irrestricto a los venenos, sino también porque era un asesinato que no dejaba huellas, y podía ser visto como una muerte súbita. Es así que el colocar unas gotas de un veneno potente en la comida de una persona -como la madrastra de Blancanieves- aseguraba el éxito en los propósitos más viles.

 

El acto de brindar

Casi siempre que compartimos una copa de vino recurrimos al acto de brindar. Lo hacemos, de forma más o menos espontánea, para celebrar un momento especial, a veces acompañamos el brindis con una frase o alguna reflexión, pero el significado del gesto suele ser generalmente el mismo: expresar nuestros buenos deseos hacia alguien o hacia algún hecho, celebrar o festejar algo. Y el brindar durante una fiesta o banquete, es algo tan antiguo como la historia misma.

Según la Enciclopedia Británica, tanto griegos como romanos acostumbraban a practicar libaciones durante sus comidas. Estas libaciones consistían en rituales en los que los asistentes derramaban algún líquido sagrado como ofrenda a los dioses y a los muertos. Lo hacían tanto para mostrar agradecimiento, como para pedir su intercesión en ciertas cuestiones de su interés.

Al parecer, de este origen de brindar por dioses y muertos, pasó también a emplearse el brindis para pedir por la salud de los vivos. Y de ahí, la acción del brindis iría perdiendo esa carga religiosa hasta derivar en el brindis actual, acompañado del habitual “¡Salud!”.

 

Evitar ser envenenado

Existe otra teoría que también sitúa el origen del brindis en las culturas de la Antigua Grecia y la Antigua Roma. Pero en este caso el brindis no consistiría en un rito religioso, sino en una cuestión mucho más práctica: la de evitar ser envenenado.

Es históricamente conocida la predilección de griegos y romanos por quitarse enemigos de en medio a través del envenenamiento. Según esta teoría, el acto de brindar aparecería como prueba de confianza entre los invitados a un banquete y su anfitrión. De esta manera, mediante el choque de copas, los participantes mezclaban parcialmente el contenido de las mismas. Y por eso la frase de “¡a tu salud!”

El origen del término brindis, por el contrario, parece ser mucho más reciente: se cree que esta palabra comenzó a emplearse en el siglo XVI. En 1527, las tropas del emperador Carlos I de España y del V del Sacro Imperio Romano Germánico toman Roma provocando la huida del Papa Clemente VII, tras lo cual inician el saqueo de la ciudad. Al ver la mortandad causada entre las fuerzas enemigas, los militares del imperio justificaron la matanza como una ofrenda a Dios, alzando sus copas de vino y pronunciando las palabras “bring dir’s”, que significarían “te lo ofrezco”, celebrando la victoria. Con el paso de los años, la expresión se castellanizaría hasta el actual “brindis”.

 

Un disfrute total

Por último, la más moderna versión del brindis afirma que el vino o el espumante se disfruta con todos los sentidos. Apreciamos su color en la copa con la vista, descubrimos los aromas que esconden con el olfato, sentimos la textura y temperatura en cada sorbo con nuestro tacto bucal y degustamos y apreciamos sabores con nuestro gusto. Sólo faltaba incluir el oído.

Para ello se realiza el entrechocar de copas, que cuando están hechas con cristal suenan a campanas de ángeles, y que al ser percibido este sonido por el oído, marca el preludio al disfrute de un buen vino.

 

Cómo decir ¡salud! en diferentes idiomas:

Italiano: ¡Salute! o chin chin!

Alemán: Prosit! (pro-zit) o Prost!

Portugués: A vossa!

Hebreo: Lechaym! (Lechaim) (le-chaim)

Catalán: Salut!

Chino: Ganbei!

Danés: Skål!

Vasco: Osasuna!

Francés: Santé! (A la votre santé!)

Inglés: Cheers!!

Japonés: Kampai!

Ruso: Na zdorovje! (nazdarobia)

 

Así que, la próxima vez que brindemos con una copa de vino, podremos compartir con nuestros huéspedes o invitados, nuestra sabiduría enológica y expresemos nuestros buenos deseos en un idioma diferente.

¡Salud!

 

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