El largo camino del autismo

El largo camino del autismo

Seguimos en la lucha para darle lo mejor a nuestro hijo y no nos damos por vencidos. Tenemos en toda la familia un corazón enorme, lleno de amor y una fe inquebrantable en Dios que sabemos que nos lleva de la mano

 

Por Patricia Quintero

Una noche, regresando de una cena estando mi hermano y mi madre en casa al cuidado de mis hijos, me comenta mi hermano: “Alfredito tiene algo, parece que no escucha, mira”, él aplaudió a un lado de sus oídos y mi hijo ni siquiera se movió, ahí sentí un escalofrío en todo el cuerpo.
Meses más tarde, me lo diagnosticaron en San Diego con autismo severo, nos dijeron que sería un niño que estaría en una esquina meciéndose y otras conductas que ya ni quiero recordar.
Recuerdo que veníamos en el freeway callados, llovía, yo llorando y mi hijo en su asiento queriéndose desamarrar. Mi marido siempre positivo y animándome, diciéndome que todo iba a estar bien, que buscaríamos a los mejores médicos en San Diego, a los mejores terapistas, todo lo que ocupara nuestro hijo.

No dormí esa noche pensando por dónde empezar ¿qué era eso del autismo?
A los días me entró un coraje y me dije a mí misma: “¡Fuera lágrimas! Autismo, vamos a ver si puedes con mi hijo, te vamos a ganar y vamos a luchar con todo para que su vida sea de lo mejor”.

 

Años de aprendizaje

Tuvieron que pasar años meses antes de que pudiera entender qué pasaba con mi hijo.
Los freeways fueron mis paños de lágrimas, conocí a muchos doctores, fuimos a todas las terapias con delfines, caballos, células madres, medicina alternativa, método Tomatis etc.

Hace 21 años, Tijuana estaba en el tema del autismo en ceros y gracias a una maestra Vity de Montesori, siempre le agradeceré que me habló del corazón, me dijo: “si lo puedes tratar en San Diego, llévatelo y así empecé este camino con él, mi esposo, mi hija y toda la familia.
Hoy en día, aplaudo a todas las escuelas especiales que hay en Tijuana, maestros terapistas y preescolares… todo lo que han avanzado y logrado.

Un ejemplo para seguir

Espero que este testimonio, que ha sido mi camino por el autismo, te ayude a ti mamá, a tener esperanzas. Te quiero decir que tenemos una luz de esperanza y de mejorar un poco o mucho su calidad de vida.
Empecé el camino de mi hijo desde los 2 años y ahora es un joven guapo, funcional, casi independiente, no verbal, que se comunica por medio de una Tablet, que tiene un programa de lo más avanzado y a veces ni la quiere usar de lo bien que obedece y entiende todo.

Gracias a Dios, hoy tiene 21 años y le encanta nadar, comer, estar con su familia, ir a Disneylandia, ayudar en las labores de la casa, entiende todo y sigue instrucciones hasta mejor que yo.

Él ha sido nuestro maestro de vida y mi mayor mi inspiración para crecer como madre. Siento que Dios escoge a los padres especiales. Tenemos una misión en esta vida y una enseñanza a nuestra sociedad: la inclusión.

Seguimos en la lucha para darle lo mejor a nuestro hijo y no nos damos por vencidos. Tenemos en toda la familia un corazón enorme, lleno de amor y una fe inquebrantable en Dios que sabemos que nos lleva de la mano.

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