El lado dulce en medio de la dificultad

El lado dulce en medio de la dificultad

La necesidad forzó a que muchos negocios tuvieran que reinventarse para sobrevivir a la crisis

 

POR Becky Krinsky

 

A pesar de que muchos negocios tuvieron que cerrar permanentemente sus puertas, hay algunos que están floreciendo y otros se están transformado. Lo que antes significaba tener un trabajo ordinario y rutinario, hoy se ha convertido en una buena razón para vivir y salir a trabajar con gusto, agradecido y sin pretextos. Es difícil pagar la nómina y la renta, cuando no hay negocio y el dinero no circula.

 

Emprendedora y empática con su gente

Bianca Oberwagen es la directora general de “El Molino”, una pastelería y panadería con larga historia en CDMX y Tijuana. “No puedo cerrar mis pastelerías, tengo mucho compromiso con mis empleados. Mis pasteleros han siempre sido fieles a la empresa”, comenta.  Sus tiendas dejaron de vender y el flujo de clientes desapareció de un día para el otro.

Bianca, una mujer emprendedora, continúa el legado de su abuelo Don Juan Servitje, un emigrado español que inició en nuestro país con su primer pastelería en el año de 1928. Ella es determinada para encontrar la forma de mantener a sus empleados y no cerrar sus pastelerías.

Poco antes de que oficialmente se declarara la orden de quedarse en casa, sus empleados ya comentaban de las largas líneas que tenían qué hacer cuando iban al seguro social para pedir una nota de incapacidad, y en una ocasión le dijeron que notaron a los médicos exhaustos y sobresaturados por la cantidad de enfermos que tenían que atender.

 

Su dulce manera de ayudar

Bianca en conjunto con sus hijos pensaron en una estrategia brillante, juntar donativos para regalar desayunos y pastelitos a los doctores y sus ayudantes. De esta forma podrían pagar los salarios de los empleados y mantener las puertas del negocio abiertas. Sin buscar ganancias, sólo recuperarían los costos. Acción que fue recibida con gusto por todos.

El jefe de los pasteleros dijo: “Mientras tengamos trabajo, cocinaremos desayunos, cientos de flanes o lo que sea necesario, con tal de mantener el negocio abierto”.

Con el apoyo de las redes sociales, la familia de Bianca se puso en contacto con todas sus amistades y familiares, recaudando suficientes fondos para donar desayunos para el Hospital General y la Clínica 20 en TJ. Las enfermeras estaban emocionadas y muy agradecidas, y les dijeron: “Gracias a estos detalles, nuestro trabajo se hace más dulce. Sabemos que es mucho pedir si pueden conseguirnos cubre bocas y máscaras de acrílico, nos pueden ayudar todavía mucho más”.  Así que las consiguieron y donaron con más gusto.

Por petición de un donador especial, entregaron más de 200 flanes, una de las delicias del Molino, para los médicos de los hospitales Sharp en San Diego y Scripps de Chula Vista.

Bianca, pudo salvar a “El Molino” su pastelería, encontrando una nueva misión en su trabajo, y se adaptó a las condiciones adversas de la época: repartiendo desayunos, flanes, mascarillas y esparciendo esperanza con gratitud.

 

 

 

 

 

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