El estrés de los padres e irritabilidad de los adolescentes

El estrés de los padres e irritabilidad de los adolescentes

Por Gabriel Bello

Las largas jornada de trabajo.

Las exigencias y la responsabilidad laboral.

Las deudas y la incertidumbre de nuestra economía por la pandemia.

El tráfico, la distancia al trabajo, el auto que no está en buenas condiciones.

Estos, son algunos de los muchos factores estresantes que los padres vivimos día a día, y que nos afectan al ejercer nuestro rol paterno.

Si al llegar a casa nos encontramos con quehaceres domésticos no realizados, pelea entre los hermanos, mucho tiempo en los videojuegos, “pegados” al celular, y sin haber realizados sus tareas escolares, entonces nuestro estrés aumenta.

No te recomiendo que, en estas condiciones de estrés, guíes, formes y disciplines a tus hijos; te frustrarás más al no tener los resultados que buscas.

Permíteme proponerte, algunas claves que harán más ligera esta tarea, la de ser padres:

Auto contrólate. – Comienza contigo. Reconoce, expresa y regula tus emociones. De nada sirve gritar para que te obedezcan, o golpearlos porque ya te frustraron. Métete al baño, o a tu recamara, y ahí grita, golpea la pared y descarga tus emociones.

Se empático. –Lidiarás con un adolescente que tienes tres características fundamentales; inexperto, imperfecto e inmaduro. Ponte en su lugar y entiende desde esa perspectiva, las razones por las que no se aplica en ser más responsable.

Redimensiona el problema, no globalices. –No utilices un comportamiento inadecuado de tu hijo, diciéndole “siempre haces lo mismo”, por ejemplo; si le estás llamando la atención por desconectarse después de la hora indicada, entonces no le mencionas las veces anteriores que también se desconectó tarde, si ya pagó consecuencias por eso. recuerda, generalizar no ayuda en nada. Los nunca, jamás y siempre, sácalos de tu discurso.

Genera pensamientos alternos para disminuir la intensidad de tus emociones. –“no me voy a enojar es un adolescente”, –“hablo con él mañana, ahorita mejor que se acueste”, –“no le voy a regañar por no arreglar su cama, hablaré con él, cuando regrese de la escuela”. Papá, mamá, somos una fábrica de pensamientos, tenemos la facultad de pensar lo que queramos, pues pensemos en positivo.

Tómate un respiro y abórdalo hasta que estés en control emocional. –en ocasiones, el comportamiento inadecuado de los hijos desborda en los padres, emociones intensas que, si se expresan en ese momento, dañarán más que resolver. Toma el tiempo que necesites hasta que estés relajado, y entonces abordas el tema.

Dale un trato respetuoso sin importar su mala conducta. –respeto implica gentileza, amabilidad, calidez, y afecto; el respeto aprendido con las figuras más importantes de su vida, impactaran sus relaciones (amigos, pareja, familia).

Piensa en las necesidades detrás del comportamiento. –Emociones como ira, tristeza o frustración, se activan por eventos que está viviendo, y que no te dice. –“andas de contestón”, –¿por qué estás molesto?”, –“hace días que lo veo irritado, ¿qué lo tiene así?”. Cuando tu adolescente presenta con frecuencia, irritabilidad, tristeza, mal humor, y nada explica su reacción, es necesario que te sientes con él y en un diálogo empático, le des confianza para que te diga, que está pasando detrás de ese comportamiento.

El amor y la disciplina van juntos. –disciplina es un proceso difícil de asimilar para un adolescente; para tener un buen comportamiento, se requiere reglas que cumplir, límites y horarios que respetar, y mucha tolerancia a la frustración de parte de ambos [adolescente y padres], nada de esto se consigue si no está implícito el amor en la disciplina. Aplica este principio, “suave con la forma, firme con la norma”.

Ser padres extraordinarios, no es tarea fácil, pero tampoco es imposible.

CONTACTO
Psic. Gabriel Bello
Teléfono: 664 386 9773

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