El alcohol y la mujer de hoy

El alcohol y la mujer de hoy

 

Por Becky Krinsky

¡Cómo han cambiado las cosas!, una bebida alcohólica hoy en día se considera un buen acompañante. Fuera de los tabúes y las disculpas sociales, el tomar es un comportamiento socialmente aceptable.

Jóvenes en la preparatoria, mujeres ejecutivas y hasta amas de casa brindan, y salen a tomar un par de tragos con sus amigas, no sólo para festejar algún evento especial, sino simplemente por el placer de consumir alcohol.

Las empresas vinícolas y de bebidas alcohólicas ya cuentan con un sector especial para acercarse exclusivamente a las mujeres, utilizando ingeniosas campañas de marketing, donde beber alcohol confiere atributos positivos a quien lo consume, por ejemplo: sí una mujer conoce de vinos, se le percibe como una persona sofisticada; sí toma tequila, seguramente es divertida y muy simpática; sí toma cócteles seguro es una mujer sensual e interesante.

Hasta un punto de moderación, tomar alcohol no representa un problema, sin embargo, cuando se cae en la trampa de beber para representar algo que no se es, para desinhibirse, estar alegre, olvidar las penas y en general evitar problemas y querer estar en todo momento “alegre”, conlleva el riesgo de abusar de éste y eventualmente poder desarrollar alcoholismo.

El abuso del alcohol tiene como resultado en muchas mujeres, el efecto contrario por el cual se habituaron a su consumo: deterioro de su imagen, disminución en su éxito laboral, distanciamiento de amistades, familiares o parejas que reprueban esta conducta, y en el plano emocional: soledad, tristeza, vergüenza y culpa, además de innumerables riesgos a su salud, y propensión a sufrir accidentes.

La recomendación es un consumo moderado y en caso de saberse en riesgo buscar ayuda profesional.

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