Cuando decir NO y mantenerse firmes, por amor a los hijos

Cuando decir NO y mantenerse firmes, por amor a los hijos

 

POR CARLOS GUTIÉRREZ

 

Recuerdo que en mi infancia lo más común era que los padres y los maestros nos pegaran, castigaban o gritaban cuando “nos portabamos mal”, así que entendíamos los límites de una manera muy rápida y agresiva, y la violencia se normalizaba hacia los niños y jóvenes, muchas veces con la pérdida de la dignidad en la infancia.

Por supuesto que el método servía mucho para mantenernos a raya de cosas que al parecer NO debíamos hacer, y nuestras figuras de autoridad se convertían en figuras de miedo a los que obedecemos o mentíamos  por temor a ser regañados o castigados.

Pasada mi generación apareció otra en donde algunos padres que habían vivido y sufrido este tipo de educación salvaje optaron por educar hacia el otro extremo, siendo permisivos con la conducta de sus hijos. Fue en esa época en donde apareció una frase muy famosa “no le digas NO a tus hijos”, la cual se mal entendió rápidamente, y varias generaciones de padres educaron a sus hijos en esta confusión, haciendo de sus hijos un montón de jóvenes inseguros en muchos aspectos de su vida.

 

Límites y pautas de conducta

En mi consulta me gusta ayudar a los padres con algunos conceptos útiles para el equilibrio en la educación y la crianza:

  • El amor no es debilidad, es acción y conciencia.
  • Fortaleza no significa violencia, significa la capacidad de hacer y resistir a pesar de las circunstancias.
  • Límites no significa reprimir, significa trazar una ruta de acción y de conducta.
  • Castigar no es corregir, el castigo muchas veces denigra.
  • Para corregir podemos usar el castigo pero debe ser consciente y reflexivo, y nunca debes atentar contra la dignidad de quien lo recibe.
  • Corregir es una acción que genera cambios positivos en la vida de las personas.
  • Decir NO es parte de la educación, de igual forma que decir SÍ.

 

Ahora establezcamos lo que queremos para nuestros hijos

Si queremos hijos sumisos y obedientes, exigirles que hagan lo que usted siempre dice y no les permita opinar, de tal manera que cuando lleguen a la adultez solo funcionen con alguien que los dirija todo el tiempo, ya sea su pareja, sus hijos o su jefe o patrón.

Si queremos hijos seguros de sí mismos, entonces ponga atención a las circunstancias donde deba decir NO y donde deba decir SÍ, es decir, establezca límites de conducta coherentes a las circunstancias, y de esa manera, cuando sus hijos crezcan, podrán distinguir entre las acciones correctas e incorrectas, entre lo que le conviene  y lo que quiere; podrá amar, trabajar, interactuar, negociar sin dependencia hacia otros.

Decir NO,  implica la sabiduría de decir SÍ, y esto supone que usted deberá estar atenta a cómo interactuar con sus hijos, y pronto será testigo de cómo ellos son capaces de actuar por sí mismos con plena seguridad, pero sí en cambio sólo los deja actuar “como se les dé la gana” y después los castiga, es muy probable que todo el tiempo se sientan inseguros en cuanto a sus actos y sentimientos.

 

Lo positivo de la rebeldía

La rebeldía es buena, si, lo leyó bien, la rebeldía le permite a un niño entender sus propios conceptos y deseos con los que usted tendrá que negociar y entender, para que sus hijos formen una identidad y un auto-concepto saludables.

La rebeldía forma el carácter y la personalidad. Es una oportunidad única en la que los padres podrán entender o hacer entender a sus hijos sobre la vida y sus vicisitudes.

El berrinche no es rebeldía. Es un ataque normal, emocional y egocéntrico que le debe ayudar a controlar y superar para el bien de todos en la familia. Así que si usted desde el nacimiento de sus hijos supo poner límites, estos ataques serán menos dolorosos

 

Aprendiendo de los límites para ser los profesionistas del mañana

Cuando un hijo aprende los límites de la conducta, entonces podrá construir otros que le permitan crecer y desarrollarse sanamente, por ejemplo, un piloto de carreras primero debió aprender a manejar con sus padres y seguir sus reglas, después las superó y modificó según sus circunstancias.

Un gran chef primero aprendió a usar la cocina sin lastimarse ni incendiar la casa, después fue capaz de crear a su conveniencia. Si observa bien podrá darse cuenta que los grandes científicos, atletas, empresarios, artistas, y todas las personas destacadas, primero debieron aprender a hacer las cosas con unos padres que supieron poner límites y canalizar sus inquietudes.

Ser padres implica la obligación de capacitarse para la educación y la crianza, y esto implica un esfuerzo no sólo en mantenerlos económicamente. La maternidad y paternidad exige sabiduría, amor, fortaleza, ingenio, templanza y resiliencia entre otros muchos atributos y habilidades, pero no se preocupe, todo eso también se aprende, al igual que sus hijos aprenderán de usted.

 

*El autor es psicólogo.

 

CONTACTO

Correo: carlosjgutierrezc@gmail.com

 

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