¡Confía más en ti!

Te diremos cómo lograrlo

 Por Cecilia Castellanos

Con frecuencia algún asistente a los talleres que ofrezco, se acerca y me comparte algunas cualidades que lo caracterizan o algunas experiencias de vida, y de inmediato me preguntan si creo que están habilitados para ejercer alguna profesión o proyecto, de acuerdo a las cualidades y experiencias que me han expuesto.

Invariablemente mi respuesta es: “no”. Si estuviera consciente de sus habilidades no me haría esa pregunta.

Lo que yo piense de esta persona no es importante, aquí lo que importa es el grado de confianza que tiene de sí misma. El asunto no es la falta de cualidades o talentos, sino la falta de confianza para lograr lo que se propone.

Gran parte de nuestros pensamientos están enfocados a vivir una vida en función de la pareja, los hijos, los amigos o compañeros de trabajo, y muchas veces descuidamos a la persona a quien tenemos la mayor responsabilidad de atender: nos olvidamos de nosotros mismos.

 

¿Qué pasa por tus pensamientos cuando te ves al espejo? ¿Qué piensas de ti cuando nadie te está mirando?

Si te detienes a escucharte un poco, tal vez descubras que con frecuencia te juzgas y te reprochas duramente, a veces sin intención de hacerlo, y vas desgastando la confianza en ti.

¿Qué piensas de ti cuando sientes que alguien te está mirando? Se vive con la creencia de que en el fondo a todos nos afecta “el qué dirán”, pero lo que en realidad nos afecta es lo que nos decimos a nosotros mismos, en referencia de lo que los demás dicen sobre nosotros.

 

Para cultivar la confianza en uno mismo

Es necesario reconocer y aceptar nuestras posibilidades y perder el miedo al dolor que provoca el desprenderse de algunas creencias ajenas a nuestra persona, y que a lo largo de nuestra vida las hemos  integrado como propias.

A continuación comparto algún fragmento de un escrito que encontré en la red, las ideas son del libro de Francisco Alcaide “Aprendiendo de los mejores”: Hábitos que podemos cultivar para mejorar la confianza en nosotros mismos.

Cuida tu entorno. “Si vives entre codornices, es muy difícil aprender a volar como las águilas”, los límites no están en las personas, sino en los entornos que determinan nuestras creencias e influyen poderosamente en lo que una persona consigue.

Apóyate en otros. Ir solo por la vida es muy complicado. El aislamiento con mucha frecuencia nos lleva a los pensamientos negativos, que como decía David Schwartz, son una especie de “suicidio espiritual”.

Busca mentores. Todo el mundo se enfrenta a dudas, contradicciones y cruces de caminos. Saber cómo otras personas han actuado en esas situaciones ayuda mucho a aliviar la tensión y ganar seguridad.

Habla en público. Hazlo siempre que puedas, es una de las actividades que más aumenta la confianza en uno mismo.

Practica la generosidad. Sentirse útil aumenta la confianza en uno mismo, al ver que nuestros conocimientos, habilidades y experiencia son de ayuda para terceros.

Haz el ridículo en cosas sin importancia. Fallar y ‘hacer el ridículo’ en clases de baile, de magia, o de teatro, nos hará sentirnos más libres, y nos dará fuerza para soltarnos en los temas que son más relevantes en nuestra vida.

Haz cosas ‘para destacar’. Ser “normal” no es ninguna virtud. Éxito es sinónimo de diferenciación: lo que te hace diferente, te hace único y especial. Eso sí, ser diferente es no gustarle a algunas personas, a aquellas que no comparten tu propuesta de valor. No pasa nada. Si quieres triunfar tienes que destacar, y destacar implica no buscar aprobación a cada paso.

 

“La religión de todos los hombres debería ser aprender a creer en sí mismos”.- Krishnamurti

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