¿Cómo se vive con un corazón herido?

¿Cómo se vive con un corazón herido?

Nadie se salva de sentir dolor, el paso por la vida deja cicatrices, que no se pueden ni se deben evitar

POR Becky Krinsky

A pesar de que la gente teme sufrir, porque le puede causar incomodidad y dolor, éste es un sentimiento importante y necesario para poder tener una vida plena. Un corazón que ha sido lastimado, tiene un testimonio de vida, una lección y una historia poderosa, que de alguna manera le ha dejado huella y le ha fortalecido su carácter.

No existen las vidas perfectas, y aquel que insiste que todo es maravilloso y que nunca ha tenido algún problema, puede ser que todavía le falta mucho por vivir, o que posiblemente no tiene el valor para aceptar el reto, y prefiera mentirse o negar cuánto le duele el alma.

No hay problemas malos, ni buenos. Tampoco se puede categorizar los problemas en grandes o pequeños ya que la persona que enfrenta su problemática es la única que puede darle valor, después de todo, sólo ella sabe cuánto le duele cuando su corazón ha sido lastimado.

En realidad, no se trata de competir para ver quien sufre más, o a quien se le hirió más. A cada persona le toca vivir lo que necesita para desarrollar su carácter y aprender su lección de vida.
Es por eso, que la cuestión más importante, no es saber cuántos problemas se tiene; ni ver a quien lastimaron más, el único tema importante es una cuestión de principio personal:

¿Qué tanto estás dispuesto a luchar para poder aprender la lección que tus situaciones difíciles te están mostrando? ¿Cuánto estas dispuesto sanar tu corazón? ¿A qué le temes y que puedes superar?

Nadie quiere ser lastimado. Los problemas no se eligen, llegan solos y sin preguntar. Nunca son bienvenidos y mucho menos son placenteros. Sin embargo, son parte de la vida; negarlos sólo lo hace peor.
Nadie puede ser juez de la vida de los demás. Sería cruel juzgar a otros porque ni actúan, no hablan y no piensan como uno cree que deberían. Suficiente con poder entenderse a uno mismo y tomar la responsabilidad de las decisiones propias.

La persona que puede encontrar paz en su corazón, y reconoce que no hay nada de malo con tener un corazón herido, aprende a disfrutar su vida y hasta valora la compañía de las personas que le han dejado cicatrices, aún cuando estás todavía lastimen y no se puedan sanar.

Los sentimientos son reales, los problemas existen, y cuando lastiman, duele. No tiene nada de malo tener problemas. Un corazón herido, es un corazón que puede vivir y que tiene mucho valor. La cuestión entonces es ¿qué tan dispuesto estas tú para enfrentar tus conflictos?

 

LA RECETA

Viviendo con un corazón herido

Ingredientes

Aceptación – reconocer el problema sin temer al dolor.

Serenidad – calma para poder entender y actuar con sabiduría.

Honestidad – perspectiva real de la vida.

Confianza y paciencia- esperanza para una resolución positiva.

Fortaleza – valor para enfrentar situaciones difíciles.

 

Afirmación Positiva

Tengo el valor para poder sanar mi corazón herido. Sé que los malos ratos pasan, y si logro superarlos voy a ser mejor persona. Nada dura para toda la vida, y siempre tengo la opción de elegir luchar o sufrir. La vida es buena, aun cuando hay momentos difíciles. Yo tengo la fortaleza que necesito para salir adelante. Yo puedo.

 

Cómo se vive con un corazón herido

Aceptar que se tiene problemas, es la condición para poderles solucionar. El inicio para resolver cualquier conflicto es primero reconocer y entender que existe dicho problema.

Uno tiene la última palabra para elegir cuánto tiempo quiere quedarse atorado con su problema. Cuando hay problemas, se tiene todo el derecho de llorar, sentir dolor y no querer ver el sol. Pero, así mismo se puede dejar de llorar y buscar una solución para ya no sufrir; la decisión es personal.

Hay que tener la disposición adecuada para querer salir adelante. Todo ser humano tiene problemas, no hay que compararse ni competir. Sólo hay que buscar el valor propio para dejar de sufrir y enfrentar los conflictos con dignidad.

 

“No dejes que tu corazón herido te quite la energía que necesitas para vivir en plenitud. Un corazón roto es un corazón que puede sanar”

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