Cómo crecer entre las pérdidas

Cómo crecer entre las pérdidas

 

POR CARLOS GUTIÉRREZ

 

La vida es un continuo cambio, y lo estamos viendo constantemente en esta época de pandemia en la que muchas familias han tenido que asumir pérdidas enormes, ya sea humanas o materiales.

Al paso del tiempo todo cambia, todo se acaba, todo se renueva… ¡nada es permanente!¿Entonces, qué es lo más importante?

La respuesta es personal. Cada uno de nosotros podrá definir en su propia vida lo que realmente importa, y nuestros parámetros de éxito y felicidad, asumiendo las consecuencias de nuestros actos.

 

La ganancia de una pérdida

Ahora nuestros hijos están pasando mucho tiempo en casa, y los padres algunas veces  nos sentimos cansados de atenderlos; quisiéremos que regresen pronto a sus actividades. Por su parte los niños y jóvenes se pueden sentir desesperados de tanto encierro teniendo conductas de hastío y cansancio, quejándose de todo sin valorar la seguridad del hogar y de sus posesiones.

Es importante que les muestre a sus hijos que en toda pérdida hay una ganancia y un aprendizaje; que en esta situación son afortunados de estar juntos y tener lo necesario.

Ayúdeles a valorar su casa, sus alimentos y a todos sus familiares. Hágales saber que lo más importante de la vida ya lo tienen y es eso, la propia vida, y la posibilidad de vivirla felizmente. Por ejemplo, muéstreles sus zapatos favoritos de hace un par de años, y explíqueles que a pesar de que les gustaban mucho, las cosas cambiaron, y debe usar otros porque creció. Muéstreles el valor de las cosas sencillas como lo es la armonía y la convivencia familiar; muéstreles cómo sonreír ante las dificultades y cómo se resuelven sin dramas

 

Valorar lo esencial es la clave

Cuando un niño aprende el valor de lo esencial es capaz de apreciar la vida de formas más positivas, y su capacidad para desarrollarse como persona se verá incrementada ampliamente a diferencia de los otros niños que valoran principalmente lo material, y no son capaces de apreciar el amor y la fortaleza de la propia existencia.

 

Crecer entre las pérdidas significa darse cuenta de nuestros recursos personales y de cómo hacerlos más útiles para prosperar.

 

Recuerdo muchos casos de éxito que vinieron después de crisis, fracasos y pérdidas muy grandes en donde las personas debieron crecer porque ya no les quedaba otro camino. Estoy seguro que  hay muchos conocidos suyos o usted misma, que son exitosos, que les pueden contar a su familia sus épocas difíciles y como las superaron con ingenio y voluntad.

La vida se vuelve maravillosa cuando nos sentamos en familia a compartir la mesa y la charla; cuando nos reunimos todos juntos y damos lo mejor de nosotros mismos generando un ambiente de bondad y comprensión, además de divertido y agradable.

 

Muéstreles a sus hijos que aún en las más grandes dificultades se puede sonreír y cantar, y el hacerlo nos da fortaleza y recursos

para superar cualquier obstáculo.

 

Cuénteles de las dificultades por las que atravesó y de cómo las superó y ahora es feliz, de tal forma que puedan ver en usted el ejemplo vivo de una persona fuerte y amorosa.

Crecer nunca ha sido fácil, pues constantemente debemos renunciar a cosas que creíamos permanentes, y que las sentimos como pérdida cuando ya no están, pero al paso del tiempo: todo lo superado nos vuelve más fuertes y mejores personas.

Enseñe eso a sus hijos, y verá dentro de poco a personas felices y realizadas dentro de su hogar.

 

 

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