¿Cómo comer grasa y no fallar en el intento?

¿Cómo comer grasa y no fallar en el intento?

 

POR ALEJANDRA VALDEZ

Productos “light”, “reducidos en grasa”, “sin grasa”, “sin colesterol”, aceites en aerosol… Todo esto es resultado de la mercadotecnia que se utiliza para hacerte creer que estás comiendo saludable.

¿Cuántas de nosotras no hemos dicho o escuchado a alguien decir que: ¿está “a dieta”, y lo primero que hizo fue “no comer grasa”? Pero, si actualmente 7 de cada 10 personas tienen sobrepeso, ¿acaso no es momento de repensar nuestras creencias de lo que es “saludable? Retrocedamos en el tiempo y hagamos las cosas de manera totalmente opuesta: ¡comamos grasa!

 

La grasa te permite sentir saciedad

Para comer grasa hay que saber cuándo, cuánta y qué grasa comer. No es lo mismo comer tocinos como si fuese una botana, a comer unas nueces y semillas de refrigerio.

Tampoco se trata de seguir una dieta cetogénica. Recuerda que las dietas extremistas o muy estrictas son difíciles de mantener a lo largo del tiempo, por lo que el rebote es inevitable. ¡Aprendamos mejor a comer grasa!

Uno de los principales miedos de comer grasa, es que lo relacionamos con la grasa de nuestro cuerpo. Pensamos que comer grasa significa guardar grasa, y esto no es lo correcto. Nuestro cuerpo utiliza la energía proveniente de los alimentos, pero cualquier exceso de energía será almacenado en forma de grasa. Sin embargo, cuando tenemos entrenado a nuestro cuerpo a comer carbohidratos todo el día, por supuesto que su fuente principal de energía serán los carbohidratos. Si de la noche a la mañana le quitas esta fuente, su segunda opción es utilizar la grasa, por lo que entonces te conviertes en: ¡una máquina quemadora de grasa!

Pero, ¿qué hace la grasa en nuestro cuerpo? Retrasa lo que se conoce como “vaciamiento gástrico”, que en otras palabras significa que la comida dura más tiempo en tu estómago y te permite sentir saciedad más rápido y por mucho más tiempo. Si a esto le sumas la fibra de los vegetales y la proteína animal, se atrasa todavía más el vaciamiento y logras controlar tu apetito.

 

¿Cuáles son las grasas recomendables?

Las nueces y semillas son excelentes toppings para tus ensaladas, pero también son muy buenas colaciones. Los aceites orgánicos como el de oliva, aguacate, semilla de uva, linaza, etc. son muy una opción para cocinar a fuego bajo-medio o, aún mejor, para comerse en crudo en vinagretas caseras. El delicioso aguacate para TODO (sí, ¡todo!). Los pescados grasos como el salmón y atún fresco en un delicioso ceviche para este verano o simplemente sellado y acompañado por supuesto de verduras y aguacate (te dije que iba con todo). Todos estos alimentos son fuente no sólo de grasas saludables como el Omega-3, pero también de una vitamina muy famosa, sobre todo por sus propiedades “antienvejecimiento”, que te puedo apostar que, si no te la has untado ya en la cara, por lo menos sabes de alguien que lo haya hecho, y estoy hablando de la vitamina E. Esta vitamina, al igual que la A, D y K, es una vitamina liposoluble, lo que significa que se disuelve en grasa y es más fácil que se absorba si la consumes junto con una fuente de grasa.

Por otra parte, el Omega-3 es una grasa esencial, lo que quiere decir que tu cuerpo no es capaz de producirlo por sí mismo, entonces tienes (y debes) de obtenerlo de los alimentos. Es indispensable para la salud tanto de tu cerebro como de tu piel. Existen ácidos grasos (aceites) esenciales, y aminoácidos esenciales (pequeñas fracciones de proteína), pero ¿sabías que NO existe ningún carbohidrato esencial? Y si no son esenciales, ¿por qué nos seguimos preocupando tanto por incluirlos en nuestra alimentación?

Y finalmente, la temida mantequilla. ¿Sabías que la mantequilla ayuda a que tus bacterias en el intestino produzcan vitamina K? Esta vitamina es la responsable de que la consistencia de tu sangre sea óptima. Esto permite que los nutrimentos viajen por todo tu cuerpo de forma correcta. Y tú que llevas ¡toda la vida evitándola y comprando margarina en su lugar… ¡

¿Cómo ves? la grasa le da sabor a la comida. No es lo mismo comer brócolis al vapor que brócolis al horno con un toque de mantequilla con hierbas aromáticas. Tampoco es lo mismo comer una ensalada con puro limón porque los aderezos echan a perder a ensalada y entonces “engordas”. Las grasas son tus amigas a la hora de cocinar ¡Aventúrate y piérdele el miedo a la grasa!

 

 

*La autora es LNCA de la Clínica de Nutrición Aplicada

 

Comentarios

comentarios

Deja una respuesta