Comiendo en familia y los niños

Comiendo en familia y los niños

En las vidas tan apresuradas que llevamos, sobre todo en ambientes urbanos, pasamos por alto la importancia de tomar pasos simples para ayudar a que los niños y las familias sean fuertes y saludables.
El comer juntos en familia ayuda a todos sus miembros, y en especial a los niños, aún mucho después de que la comida haya terminado.

Por Ana Laura Martínez

Hay muchos motivos positivos para animar a que los miembros de una familia tengan comidas juntos

Algunos de los principales beneficios que las comidas en familia aportan a la salud, educación y comportamiento de niños y adolescentes, según Beltran, B., et.al. (2013), se resumen a continuación:

  • Lo que una familia come cuando se reúne, cómo y cuándo lo hace refleja su identidad y herencia cultural, étnica y religiosa (Weinstein, 2005). Cuando los niños participan en estas comidas comienzan a aprender más sobre esa herencia e historia familiar.
  • Las comidas familiares pueden tener un impacto positivo en el desarrollo intelectual de los niños y en la adquisición de vocabulario de los más pequeños, afectando al rendimiento intelectual desde la infancia temprana a los diez años (Fruh y col., 2011).
  • Se encuentran menos casos de síntomas depresivos en niños y adolescentes que comen con mayor frecuencia en familia. Las comidas familiares les proporcionan mayor seguridad emocional, autoestima y sensación de control sobre sus vidas.
  • Las comidas familiares se asocian con valores positivos en la juventud, mayor dedicación al aprendizaje, esfuerzo, solidaridad y cooperación con los más débiles.
  • Comer en familia parece tener cierto efecto protector frente a algunos comportamientos de riesgo en la adolescencia (alcohol, drogas, violencia…) que les dota de una utilidad importante para padres, educadores y organizaciones relacionadas con este tema.

Una mejor nutrición

Las comidas en familia conllevan a tener una mejor nutrición. Proporcionan más frutas, vegetales, granos, alimentos ricos en calcio, proteína, hierro, fibras, vitaminas A, C, E, B-6 y folato.

Las comidas en familia exponen a los niños a una mayor variedad de alimentos y menor consumo de refrescos y meriendas (tentempiés). Los niños que comen con sus familias terminan eligiendo opciones de meriendas (tentempiés) más saludables que cuando los padres no están con ellos.

Las comidas en familia mejoran las relaciones y la salud emocional. Las familias son más unidas cuando comparten a diario el ritual de comer juntos. Los niños que vienen de familias en las que comparten las comidas tienen más probabilidad de estar emocionalmente contentos y tener buenas relaciones con sus compañeros. Con el tiempo, estos niños se esfuerzan más en el trabajo escolar, tienen mejor comunicación con sus padres y disfrutan de tener estrechos vínculos familiares.

La comida en familia mejora el aprendizaje. Los niños que comen con la familia han mejorado sus vocabularios y destrezas de lectura. El tiempo que comparten juntos en la mesa les da la oportunidad de tener conversaciones importantes. Es el momento de contar historias y compartir experiencias y también de aprender destrezas sociales tales como el comportamiento en la mesa y el saber tomar turnos.

A medida que los niños crecen, los que comen con sus familias demuestran menos comportamientos arriesgados. Los adolescentes que comen con la familia cinco o más veces por semana menos probabilidades de consumir drogas, deprimirse o meterse en problemas. Es más probable que los niños pequeños que aprenden el hábito de comer en familia compartan las comidas en familia cuando son adolescentes.

 

Para considerar

Consejos prácticos para que las comidas en familia resulten bien:

  • Planifique con anticipación. Es difícil pensar qué cocinar cuando uno tiene hambre y está cansado. Intente tener comida en la casa y una idea de qué preparar antes de llegar a la casa con los niños.
  • Haga participar a toda la familia. Juntos preparen y sirvan la comida y limpien las cosas. A los niños les encanta participar y es más probable que intenten comer nuevos alimentos si ayudan a prepararlos. Incluya a los niños con discapacidades en cada aspecto de la comida en familia; desde los procesos de preparar y servir la comida hasta la conversación durante la comida y la limpieza al final.
  • La hora de la comida debe ser un momento feliz que se pueda disfrutar juntos en familia. Evite tener luchas de poder sobre la comida. Tenga sensibilidad con los comportamientos normales del desarrollo infantil, por ejemplo, los niños pequeños tal vez no puedan permanecer sentados a la mesa por mucho tiempo y a menudo son desordenados.
  • Deje el televisor apagado. Evite la distracción de la televisión. ¡Concéntrese en la conversación y disfrute la comida! Inicios de conversaciones: Empiece la conversación a la hora de la cena haciendo preguntas abiertas tales como “¿Nos cuentas algo que te pasó hoy que te hizo sentir feliz?, o ¿te pasó algo hoy que te hizo reír?” Ayude a sus niños a participar en las conversaciones haciéndoles saber que a usted le importa lo que ellos piensan y sienten.

Sobran razones para poner todo el empeño de tener comidas juntos en familia.

Parafraseando al sacerdote irlandés P. Patrick Peyton que acuñó la famosa frase de “la familia que reza unida, permanece unida”, hoy podemos decir sin temor a equivocarnos que “la familia que come unida permanece unida” …

¡BUEN PROVECHO… EN FAMILIA!

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