Carmen Payán, la familia es su pilar

Carmen Payán, la familia es su pilar

Mi profesión me ayudó a entender el crecimiento de mis hijos, a comprender a otros niños, pacientes y compañeras que eran mamás fueron un ejemplo para mí de cómo educar a mis hijos y ser una mejor madre. Dios me mandó una excelente familia y me dio ese don para seguir ayudando a otras personas”

 

Por Mónica Márquez

Por más de 30 años, la psicóloga Gloria del Carmen Payán González ha dedicado su vida a ayudar a otros mediante su profesión, siempre contando con un pilar muy firme e imprescindible: su familia compuesta por sus 4 hijos y su esposo, quienes lejos de resultar un impedimento para continuar con su labor, han sido su motor de arranque e inspiración.

La historia profesional de la Psic. Payán empezó en 1989 en el IMSS durante su servicio social; un vecinito de ella fue su primer paciente en septiembre de 1990, luego de haber egresado del Cetys Universidad de la licenciatura de Psicología Clínica.

“En la casa de mis papás, me adaptaron en la sala un sillón y una mesita para atender consulta; después me acondicionaron un estudio donde hacían ejercicio mis hermanos, y así fui brindando consulta, nunca me anuncié en ningún lado, todo se fue dando por recomendación; ya llevo casi 32 años y siento que no ha pasado el tiempo, sigo viendo a los pacientes con placer, aunque en otro rubro de mi especialidad”, recordó Carmen Payán.

Aunado a la psicología clínica y a su pasión por ayudar, decidió especializarse en Atención a Víctimas de Abuso Sexual, lo cual le permitió en 1995 realizar su primera pericial adscrita a la judicatura. Así trascurrieron seis años más entre consultas y periciales cuando recibió una noticia que cambiaría su vida: estaba embarazada.

“Me encontraba en la cúspide de las periciales y viajaba mucho a San Quintín porque ahí no estaba la especialidad de abuso sexual y me contrataba un despacho; me encontraba en ese ir y venir cuando quedé embarazada de Sergio René.

“Cuando mi hijo tenía 6 meses lo dejé por primera vez con mi esposo (Sergio Navarro), con su nana y con la abuelita, desde las 6:00 de la mañana hasta la 10:00 de la noche. Fue muy difícil para mí, pero Dios fue y es muy grande conmigo”, platicó emocionada.

Le proyectó tanto su pasión y entrega hacia la psicología, agregó, que su primogénito está por graduarse de dicha licenciatura en la Universidad Iberoamericana. “En ningún momento le inculqué mi profesión, él escuchaba lo que hacía porque adapté un consultorio en mi casa”.

 

Una etapa complicada

Primeriza en la maternidad y con varios proyectos por delante, un día camino a San Quintín a realizar un pericial de unas niñas abusadas, se sintió extraña y a los días se enteró que estaba embarazada de su segundo hijo Enrique.

Cursando el sexto mes de embarazo, pasó por su mente el dejar de trabajar, aunque finalmente decidió mantenerse más tranquila en consulta y pausar las evaluaciones más fuertes, no aceptando periciales. Esta fue una etapa que puso a prueba la pasión por su profesión.

“Definitivamente, el embarazo no es impedimento de nada, creo que las mamás que han abandonado sus sueños cuando tienen un bebé es porque no han encontrado 100% su pasión, por eso aunque para mí fue muy difícil esta etapa, nunca desistí, solo le bajé el ritmo a mi trabajo”.

“Si dejaste tu profesión por la maternidad, te pongo una palomita de 10, pero espero te haya satisfecho el haber educado bien a tu hijo, porque los hijos crecen y el sentido de la vida cambia. No pierdas tu pasión por un embarazo, al contrario, combínalo.

“Que tu hijo te dé más fuerzas para salir adelante; una madre que trabaja profesionalmente, el niño se vuelve más seguro, no es tan bueno dejar la profesión. Entiendo a las mamás que tienen miedo de trabajar y dejar a sus hijos, pero siento que solo es una etapa, nunca dejen su pasión”, recomendó.

 

La llegada de sus gemelos

Todo transcurría con normalidad entre la crianza de sus dos hijos Sergio y Enrique, la consulta y los periciales, cuando a sus 41 años Dios le mandó la bendición de unos mellizos Mariana del Carmen y Francisco Xavier, su familia de 4 se convirtió de 6.

“Se vinieron las abundancias, todo mundo me nombraba y ya estaba trabajando con pacientes bariátricos en el 2011, me especializo en enfermedades metabólicas y formo el hospital integral con mi socio.

“Evaluaba los periciales, le daba de comer a uno y luego al otro. Tuve que adaptar un cuarto en la casa, no me quedó de otra, porque no quería dejar de trabajar para ayudarle a mi marido y estar al pendiente de mis hijos, hasta la fecha no he parado”, compartió.

Actualmente, con sus hijos ya más grandes, está enfocada en su negocio Baja Hospital & Medical Center, donde trabaja con los pacientes bariátricos antes de su cirugía, para iniciar su procedimiento de valoración con pruebas sicológicas y con valoración nutriológica.

Combinación de roles

Cumplir con su rol de esposa, mamá y profesionista le ha implicado organizarse perfectamente en sus tiempos, para no dejar que la balanza se incline más a un lado, descuidando otro, además de contar con un gran equipo que la apoya.

“Mágicamente pareciera que tienes diez manos y con cada una puedes acomodar todo. Me enfrenté a muchos retos, fue muy difícil, pero sí se puede, Dios ayuda”.

“Es un ritual para mí llevarlos y recogerlos de la escuela, ese es el lapso en el que platico con ellos, procuro llevarlos a sus actividades extraescolares, ir al cine, ver la televisión o comernos una nieve. Tengo comunicación diferente con cada uno, trabajo con la calidad del tiempo, así sean 15 minutos”, expresó.

La Psic. Carmen aseguró que su profesión le ayudó a manejar su maternidad de la manera en la que lo hizo, aunque su marido ha sido su equilibrio, un excelente papá y esposo.

“Mi profesión me ayudó a entender el crecimiento de mis hijos, a comprender a otros niños, pacientes y compañeras que eran mamás fueron un ejemplo para mí de cómo educar a mis hijos y ser una mejor madre. Dios me mandó una excelente familia y me dio ese don para seguir ayudando a otras personas”

 

Metas cumplidas y sueños por cumplir

Hace 32 años, cuando egresó de la universidad, su meta era ser una sicoterapeuta reconocida y esto indudablemente lo cumplió. Hoy, su meta está enfocada en ver que sus hijos terminen una carrera profesional y estar más enfocada en la salud física y mental de sus pacientes. “Quiero seguir intentando cambiar vidas, ayudar con un poquito de guía para que el paciente bariátrico acepte ser operado.

“Me falta fomentar más la importancia de un psicólogo clínico especializado en enfermedades metabólicas, es la mancuerna perfecta para que un paciente bariátrico salga adelante en su cambio de vida”, puntualizó.  Su objetivo es crecer su equipo de trabajo para ayudar a más personas.

 

En breve…
  • Música favorita: Eugenia León y Alejandro Sanz
  • Libro favorito: Mujeres del Alma Mía de Isabel Allende
  • Artículo indispensable: el celular
  • Mayor debilidad: no saber decir no
  • Mayor fortaleza: su fe
  • Frase favorita: “Trabaja con pasión”

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