Aprendiendo a ser feliz con lo que se tiene

Aprendiendo a ser feliz con lo que se tiene

 

Cuando se aprecian las pequeñas cosas, se disfruta más todo lo que llega.

 

POR BECKY KRINSKY

 

Para ser feliz NO se necesita tener más.  La felicidad nunca ha radicado en lo que uno posee, tiene que ver con la forma como cada uno percibe y aprecia lo que tiene. Para ser feliz hay que apreciar cada detalle por más insignificante que sea.

Estar vivo y poder disfrutar la vida tiene un encanto único que regala la sensación de saber que uno tiene la posibilidad de crecer, cambiar, disfrutar.

Cuando no se aprecia la vida, se vive amargado y con carencias a pesar de que se tenga mucho dinero y demasiadas partencias.

Es común creer la falsa idea de que uno es feliz sólo cuando tiene todo lo que desea, le llegan grandes oportunidades o recibe buenas noticias.  Sin embargo, estas situaciones son pocas y no suceden a diario. A pesar de que cuando pasan, cambian la dirección del camino.

 

Los grandes momentos que marcan para siempre

La fiesta donde conoces a tu pareja; la junta donde anuncian tu promoción del trabajo; el día que nace tu primer hijo. Cuando puedes comprar la casa que querías; un viaje mágico, hasta situaciones difíciles como el día que pierdes a una persona querida, son los grandes momentos que marcan para siempre.

Pero, es difícil vivir a la espera de estos días espectaculares, y es injusto pensar que sólo se es feliz cuando la vida brilla, hay celebraciones o se tienen motivos especiales. Es imposible vivir en un estado extasiado y de celebración todos los días.

Uno se llega a acostumbrar a todo, así que vivir en modo de celebración, también llegaría a perder su toque mágico, convirtiéndose en momentos de rutina y ordinarios.

 

Cómo ser felices con las cosas pequeñas

Si no se puede vivir en un estado de celebración todos los días… ¿cómo se puede encontrar la felicidad cada día?

La felicidad es un pasaje personal, interno que requiere de conciencia, atención y gratitud. Para que una persona pueda ser feliz, ocupa enfocar su atención en cada detalle, por más insignificante y ordinario que se sienta.

La persona que quiere ser feliz, toma la decisión consciente de que puede ver, apreciar y encontrar lo bueno en todo lo que tiene, sin tener que salir en busca de más. Esta persona encuentra motivos en cada interacción y en lo que le rodea. Así, agradece y disfruta todo lo que le pasa y lo que le llega. Dirige su atención a lo bueno, lo positivo y lo bonito.

 

Viviendo y disfrutando el presente

Cuando uno está presente, vive el aquí y el ahora. Sabe que es feliz con lo que tiene. Puede aprovechar las oportunidades que otros ni siquiera pueden reconocer. Por lo tanto, descubre el encanto de la vida y la maravilla que es, el estar atento y dispuesto a gozar.

Los pequeños detalles son simples, muchas veces insignificantes y fugaces. Basta con una sonrisa, una mirada cariñosa o una plática sincera, para reconocer estos complementos esenciales para ser feliz.

Los momentos no regresan, y si no se les pone atención se pierden. Una oportunidad que no se aprovechó, puede ser uno de los momentos más tormentosos que se puede tener.

 

LA RECETA

Apreciando pequeños detalles

INGREDIENTES

  •       Conciencia – tener la intención de estar presente donde se encuentre.
  • Agradecimiento – gratitud y aprecio por lo que recibe.
  • Atención – dirigir la visión y los pensamientos a todos los detalles.
  • Actitud positiva – encontrar lo bueno y lo constructivo.
  • Alegría – actitud plena que ayuda a disfrutar la vida.

 

Afirmación Positiva para disfrutar los pequeños detalles:

Reconozco y aprecio los detalles que me rodean. Estos detalles pequeños son los toques mágicos que embellecen cada momento de mi vida. Cada cosa que me sucede me ayuda a que me sienta feliz. Puedo ver la abundancia y el amor que me rodea. Amo todos los detalles que me llegan.

 

Cómo reconocer los detalles pequeños de la vida:

  1. Los pequeños momentos son fugaces, si no se les pone atención pasan desapercibidos.  Hay que tener la intención y la atención dirigida para encontrar una forma para descubrir la magia que envuelve a las pequeñeces.
  2. Los grandes momentos son excepcionales, pero no son los únicos momentos que traen felicidad. Cuando se aprende a disfrutar los pequeños detalles, además de que uno se siente muy agradecido, cuando le llegan los momentos cúspide o especiales, se disfrutan más, porque se suman todas las cosas pequeñas que los componen, y se viven con mayor intensidad.
  3. Aprender a ser feliz es aprender un trabajo íntimo y personal. Nadie puede ser feliz si no quiere. La felicidad emana de dentro del alma, no de las cosas materiales o externas que se adquieren.

 

 “La grandeza de la vida es el aprender a disfrutar todos los pequeños momentos que esta nos regala”

 

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