Alimentación sostenible, sustentable y saludable

Alimentación sostenible, sustentable y saludable

 

POR LNCA ALEJANDRA VALDEZ

 

Si para cuando leas esto la cuarentena ya acabó, seguramente ya extrañas ciertos alimentos que solías comer “normalmente”, y que a lo largo de estas semanas se convirtieron en una misión imposible de encontrar, o simplemente no valía la pena arriesgarte a salir a buscarlos.

Conforme nos vayamos adaptando a esta nueva normalidad, necesitamos volver también a nuestra alimentación “normal”, así como volver a abastecer el refrigerador y no tanto la alacena.

¿Por qué el refrigerador? Porque ahí es donde se guardan los alimentos que suelen echarse a perder con más facilidad. Coloquialmente, los conocemos como alimentos “naturales” o “frescos”, pero básicamente este término significa que no contienen conservadores ni químicos que dañen tu salud.

 

Whole Foods, cuáles sí, cuáles no

Estudios han demostrado que, si bien las “dietas” restrictivas o extremadamente radicales no son sostenibles a lo largo de la vida, y por ende ocasionan un rebote o reganancia de peso al dejarlas, una alimentación basada en alimentos “naturales”, o como se les conoce en inglés: “whole foods”, es mucho más sostenible, sustentable y saludable.

El problema está en que hoy en día la palabra “natural” tiene muchos significados. Para mí una naranja orgánica es natural, para ti probablemente un jugo de naranja en tetrapack sea “natural”, porque así lo describe el empaque.

Aquí está el truco: cualquier alimento que tenga una etiqueta y que contenga en su lista de ingredientes más de dos, ya es un alimento procesado, independientemente de lo que diga su etiquetado frontal, ¡no caigas en sus trampas!

 

Clave para comprar alimentos naturales en el súper

La forma más sencilla de basar tu alimentación en alimentos naturales es comprando alrededor del mercado en lugar de entre los pasillos. Te invito a hacer un repaso mental de tu supermercado de preferencia: ¿qué hay en el perímetro?… ¡Exacto! frutas, verduras, carnicería, huevos… ¿Y en los pasillos?… salsas, enlatados, botanas, cereales, aderezos… Y por supuesto, mantente alejada de cualquier cosa que esté a menos de dos metros de la caja… ¡No caigas en la tentación!

 

Compra alimentos de temporada

Volviendo al tema de la nueva normalidad, para muchas de nosotras esta situación puede estar afectando nuestra economía familiar, sin embargo, esto no es necesariamente un impedimento para comer alimentos naturales.

Para lograrlo, es necesario que te enfoques en los alimentos de temporada, o bien aquellos que sean producidos localmente, ¡sigamos apoyando! Como dato adicional, los alimentos de temporada no tienen tantos pesticidas y/o fertilizantes, pues el mismo medio ambiente se encarga de que su producción sea adecuada; cosa contraria sucede con los alimentos que se producen fuera de temporada.

Aprovecha los días de oferta de tu supermercado favorito, para sacar el mayor provecho de tus frutas, verduras y productos animales; planea las comidas de la semana y el resto congélalo.

 

Crea pequeños huertos en casa

Los alimentos frescos no pierden sus beneficios al congelarse. Con las frutas congeladas puedes hacer licuados e incluso vinagretas caseras. La mayoría de las verduras conservan su textura original, por lo que puedes consumirlas como generalmente lo haces.

Vuelve esta alimentación aún más sustentable creando pequeños huertos en tu patio o azotea. Involucra a los pequeños para que se entretengan, y al mismo tiempo aprendan lo maravillosa que es la naturaleza.

Pueden empezar con hierbas aromáticas, tomates cherry, lechugas, y espinacas, incluso pueden sembrar un árbol de frutas que los acompañe a lo largo de los años.

Esta actividad puede sonar a que será un tremendo desastre de tierra o lodo, pero valdrá la pena, pues despierta la curiosidad por probar cosas nuevas, además de que, de cierta forma, los estás responsabilizando de un ser vivo.

 

La comida NO procesada tiene más micro nutrimentos y antioxidantes, no tiene azúcares añadidos, las grasas que contiene son totalmente diferentes a las grasas de un alimento procesado, y su alto contenido de fibra enriquece tu microbiota. Por otro lado, al no contener envolturas es más amigable con el medio ambiente, sin mencionar que evitas leer etiquetas como loca y contar calorías con remordimiento, y si la vez como una inversión en tu salud, la comida natural es mucho más económica que la procesada.

Mantenernos saludables a pesar del levantamiento de las restricciones es indispensable. No dejes que este cambio de rutina o de presupuesto se interponga en tu salud o la de tu familia.

 

*La autora es LNCA, de la Clínica de Nutrición Aplicada

 

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